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lunes, 11 de agosto de 2008

El gen fumador

Fuente: BBC Mundo.

Probar el cigarrillo es parte de un rito común entre muchos adolescentes, pero disfrutarlo o no depende de la genética, sugieren algunos investigadores.

Científicos de la Universidad de Míchigan identificaron una mutación genética frecuente en personas que sintieron una fuerte sensación agradable con su primer cigarrillo.

Los pertenecientes a este grupo son más propensos a convertirse en fumadores habituales, apuntó el estudio.

El hallazgo podría ayudar a desarrollar drogas contra la adicción al tabaco.

El gen "adictivo"

La decisión de fumar por primera vez y continuar con el vicio no depende únicamente de la influencia de sus genes, pero si forma parte de una mezcla de factores como los ambientales y la presión social.

El gen en cuestión, el CHRNA5 fue identificado por otros estudios vinculados a la adicción a la nicotina, y se cree que podría incrementar la posibilidad de desarrollar cáncer de pulmón.

Los datos genéticos se obtuvieron de 435 voluntarios: fumadores regulares y personas que lo probaron alguna vez a los que se les interrogó sobre lo que sintieron al dar su primera calada.

Usos prácticos

Se observó que los fumadores habituales eran más propensos a tener esta mutación genética y a menudo afirmaban que su primera experiencia al fumar fue agradable.

El profesor Ovide Pomerlau, quién lideró la investigación dijo: "parece ser que en gente con un cierto perfil genético la reacción física inicial al cigarrillo puede jugar un papel determinante en lo que pasa luego".

"Si se sigue fumando la adicción a la nicotina sucede en pocos días o meses", añadió.

Por su parte, el Dr. Marcus Munafo de la Universidad de Bristol, dijo que aunque el estudio es interesante, ningún tratamiento o prueba basada en una mutación genética puede hacer que alguien deje de fumar.

"Es interesante ver que la investigación nos ayudará a aclarar los mecanismos de la adicción a la nicotina, pero en términos prácticos, nosotros tenemos que seguir con lo que hacemos actualmente para ayudar a los fumadores".

jueves, 4 de octubre de 2007

Fumar se lleva en los genes

Fuente: Consumer.es.

Un trabajo muestra los fallos genéticos irreversibles que conlleva el fumar

¿Cuánto tiempo tarda en 'recuperarse' el organismo de un fumador que ha dejado de serlo? ¿Logran los ex fumadores 'resetear' de nuevo su cuerpo, es decir, tener el mismo riesgo que un no fumador de desarrollar alguna de las 25 enfermedades asociadas al tabaco? La respuesta es no: fumar genera en el organismo daños irreversibles. El contador nunca se vuelve a poner a cero, como se demuestra en un detallado estudio de efectos irreversibles con fumadores y ex fumadores, publicado recientemente. La conclusión: fumar se lleva en los genes y haber fumado, también. Pero, por supuesto, eso no significa, ni mucho menos, que no valga la pena dejar de fumar.


El tabaquismo provoca 45.000 muertes al año y es, por tanto, la principal causa de defunción en España, según el Comité Nacional de Prevención del Tabaquismo. Muchas de esas muertes son por cáncer de pulmón, uno de los tumores malignos con mayores índices de mortalidad. Se trata de un tumor que puede manifestarse muchos años después de haber dejado de fumar. «El 85% de los casos de cáncer de pulmón son atribuibles al hábito de fumar tabaco. Los ex fumadores empedernidos siguen teniendo un riesgo alto de desarrollar cáncer de pulmón. El 50% de los casos de cáncer de pulmón se diagnostican en ex fumadores», señala Raj Chari, biólogo especialista en cáncer del Centro de Investigación en Cáncer de British Columbia, en Vancouver (Canadá).

Algunos efectos irreversibles

Chari es autor de un trabajo publicado este verano en la revista BMC Genomics acerca de las diferencias en la expresión génica entre no fumadores, fumadores y ex fumadores. La investigación consistió en analizar la expresión génica en tejido epitelial obtenido de las vías respiratorias de cuatro no fumadores (que no habían fumado nunca), ocho fumadores y doce ex fumadores (que lo eran desde entre 1 y 32 años). Los autores del trabajo partían de la base de que «los genes cuya expresión ha sufrido efectos reversibles por fumar deben mostrar diferencias entre los fumadores y los ex fumadores, pero deben ser similares entre los ex fumadores y los no fumadores», escribe el equipo liderado por Chari.

«Por el contrario, en los genes que sufren efectos irreversibles sobre su expresión génica, habrá similitudes entre los fumadores y los ex fumadores». En total fueron analizados más de 110.000 productos de la expresión génica potencialmente únicos, lo que convierte a este estudio en uno de los más detallados de su clase. Los resultados revelaron que algunos genes cuya expresión está alterada en fumadores vuelven a sus niveles normales una vez se abandona el (mal) hábito. Pero la expresión de otros 124 genes permanece alterada. «Estos cambios irreversibles pueden ser la explicación de que el riesgo de desarrollar un cáncer de pulmón siga siendo alto después de que se deja de fumar», escribe Chari en la publicación.


Además, las proteínas producidas por varios de los genes alterados irreversiblemente se asocian con enfermedades pulmonares. Se detectó, por ejemplo, que la expresión de varios genes relacionados con el ciclo celular era reducida tanto en fumadores como en ex fumadores, algo que encaja con la menor tasa de división celular observada en pacientes con bronquitis crónica o enfisema pulmonar. Y también mostraban menos expresión de lo normal varios genes implicados en la reparación del DNA.

Sin riesgo cero

Eso significa, según Chari, que «al dejar de fumar reduces los riesgos, pero estos no vuelven a ser cero». ¿Quiere decir esto que no vale la pena hacer el esfuerzo de dejar de fumar? «En absoluto», responde Rodrigo Córdoba. «El tabaco está relacionado con 25 enfermedades distintas, entre ellas cáncer; enfermedades cardiovasculares (cardiopatía isquémica, infarto, angina y muerte súbita), y también bronquitis crónica y enfisema. El tiempo de recuperación de cada una es variable», dice este experto, portavoz del Comité Nacional para la Prevención del Tabaquismo.

Así, en lo que se refiere a la cardiopatía isquémica, el riesgo se reduce entre un 11% y un 17% cuando se lleva entre 6 y 18 meses sin fumar. En cuanto a la bronquitis crónica y el enfisema, «depende de la edad a la que se deje de fumar», explica Córdoba. Si se es ex fumador a partir de los 35 o 40 años, parte del daño ya es irreversible. En otras enfermedades cardiovasculares se ha hallado que tras 15 años sin tabaco, el riesgo es equiparable al de una persona sana.

En el caso del cáncer las estimaciones son más difíciles, porque los fallos son acumulativos. Además hay que tener en cuenta la contribución del humo 'pasivo' del tabaco, el que fuman otros. Según Córdoba en España mueren al año con cáncer de pulmón 15.000 personas, de las que 400 (que se sepa) son fumadores pasivos. «En las sociedades en que no se fuma prácticamente no hay cáncer de pulmón», señala este experto.

Un habito a la baja

La Encuesta Nacional de Salud de España de 2006 (la última disponible) muestra que el 40,19% de los hombres de entre 25 y 44 años fuman diariamente. Tres años antes, la cifra era de 41,5%. Un descenso muy tímido, pero un descenso. La bajada es más acusada en chicos de entre 16 y 24 años, que pasan de 34,8% en 2003 a 25,53% en 2006. Las chicas ya les han superado, y aparentemente no tienen intención de cambiar de conducta: entre los 16 y 24 años el 31,15% de ellas fumaba en 2003, y el 31,1% sigue fumando en 2006.

Pero estos datos no recogen las 'bajas' entre los fumadores provocadas por la ley antitabaco. Según miembros del Comité Nacional de Prevención del Tabaquismo esta ley ha 'convertido' ya a un millón de fumadores. Estos expertos creen posible conseguir reducir el porcentaje de fumadores a un 15% en el año 2020. «La Ley es el mayor avance en salud pública de los últimos 15 años y ha alcanzado el 80% de los objetivos previstos. Los niveles de nicotina ambiental en los edificios de las administraciones públicas, empresas privadas, comercio, centros de transporte, universidades, hospitales y centros sociales son residuales y en general un 80% menores a los que había antes de la Ley», se apuntaba hace ya un año en las conclusiones del último congreso del Comité Nacional de Prevención del Tabaquismo.

Los aspectos en los que más hay que incidir para lograr ese objetivo son, para esta asociación, promover una educación antitabaco, encarecer el tabaco, no permitir su publicidad y financiar los fármacos que ayudan a dejar de fumar a algunos grupos de riesgo. Porque, según estos expertos, la terapia sustitutiva de nicotina y otros fármacos específicos sí que «aportan nuevas esperanzas para hacer cada vez mas fácil dejar de fumar».



jueves, 16 de agosto de 2007

Fumar y degeneración ocular

Fuente: HispaMp3.

Los fumadores son cuatro veces más propensos a desarrollar degeneración macular asociada a la edad (DMAE).

(EP) La DMAE es una enfermedad degenerativa del ojo que afecta a la parte central de la retina, principal causa de ceguera en los países desarrollados.

Según un estudio de la Universidad de Sidney (Australia) que se publica en la revista "Archives of Ophthalmology", los investigadores examinaron a 2.454 australianos de 49 años o más para estudiar la asociación entre tabaquismo y la incidencia de la DMAE en un periodo de 10 años, así como posibles vínculos entre el tabaquismo y otros factores comunes de riesgo.

Los voluntarios contestaron un cuestionario sobre frecuencia alimentaria, su estatus como fumadores y sus retinas fueron fotografiadas en exámenes a los cinco y diez años de seguimiento, además de pasar por pruebas para medir su índice de masa corporal (IMC) y su presión arterial.

Aquellos que fumaban eran cuatro veces más propensos a desarrollar DMAE y los que habían fumado en el pasado eran tres veces más propensos a padecer atrofia geográfica, una forma avanzada de la enfermedad, en comparación con aquellos que no habían fumado nunca. La exposición conjunta al tabaquismo en activo y los niveles más bajos de colesterol de lipoproteínas de baja densidad (HDL) o colesterol bueno, la tasa de los niveles totales más altos y HDL o el bajo consumo de pescado estaban asociados con un mayor riesgo de DMAE que el efecto de cualquier factor de riesgo en solitario.

Los autores concluyen que los descubrimientos añaden más evidencias a una posible relación causal entre tabaquismo y el riesgo de DMAE a largo plazo.

jueves, 21 de junio de 2007

Daño genético al esperma: Riesgo de fumadores

* Investigadores canadienses demostraron en pruebas de laboratorio realizadas en ratones, que fumar causa alteraciones en la secuencia genética del ADN de los espermatozoides, que pueden ser heredadas a los hijos.

"Lo que hemos observado aquí son mutaciones genéticas en la línea germinal masculina, es decir en el ADN del esperma, que de ser heredadas persistirán como cambios irreversibles en la composición genética de los hijos de los fumadores", consignó Carole Yauk, líder de la investigación e investigadora de la Sección de Mutagénesis de la Salud de la División de Toxicología Ambiental y Ocupacional de Canadá.

"Sabemos que las madres que fuman pueden ocasionarle daños al feto, pero ahora mostramos evidencia de que los padres fumadores también pueden causarle daños a sus hijos, incluso antes de conocer a las futuras madres de los mismos", señaló la experta.

Los machos, independientemente de que sean ratones o humanos, generan un constante abastecimiento de esperma proveniente de células troncales espermatogónicas autorrenovables. En la Universidad McMasters de Canadá, Yauk, junto con sus colegas, se dio a la tarea de estudiar dichas células en ratones maduros que habían sido expuestos al humo de tabaco por un periodo de entre seis y 12 semanas, en busca de alteraciones en porciones específicas del ADN, llamadas Ms6-hm, que no contienen ningún gen conocido.

Los ratones "fumadores" fueron expuestos al humo de dos cigarrillos diariamente, equivalentes a lo que consume un fumador humano promedio al día, con base en los niveles de productos derivados del tabaco alojados en el torrente sanguíneo, obtenidos de un estudio previamente efectuado por el propio grupo de investigadores.

El equipo científico encontró que la tasa de mutaciones detectadas en las porciones Ms6-hm en los ratones fueron 1.4 veces más elevadas que en los no fumadores, tras las primeras seis semanas de experimentación, y hasta 1.7 veces mayores transcurridas 12 semanas.

Según Yauk, "los resultados sugieren que el daño está asociado con el tiempo de exposición al humo del tabaco, de tal suerte que mientras más tiempo se fume más se acumularán las mutaciones y se incrementa el efecto potencial en la descendencia de los hombres que fuman".

Asimismo, la investigadora afirmó que estudios previos mostraron que la Ms6-hm y locaciones similares de ADN son sensibles al daño sufrido por radiación, químicos mutagénicos y partículas contaminantes provenientes de la industria.

En tanto que los investigadores no realicen estudios específicos de las proteínas que codifican las regiones del ADN donde residen estos genes, no se puede evaluar el daño potencial que se ocasionará a las futuras generaciones. Sin embargo, otros estudios han encontrado que existe una correlación entre las mutaciones de dichas regiones que no codifican para la producción de ninguna proteína, con otras que sí lo hacen.

"Dichas conclusiones apoyan el razonamiento de que las mutaciones podrían interferir con los genes; sin embargo, la investigación que tenemos en curso busca clarificar la severidad del daño al ADN en la totalidad del genoma.

"Así, que mientras algunos hombres continúen diciendo que dejarán de fumar cuando nazcan sus hijos, esperamos que los resultados de nuestro trabajo les den buenas razones para que dejen de hacerlo antes", comentó Yauk.

Entre los próximos pasos para ganar una mejor comprensión de las consecuencias que el consumo de tabaco acarrea a la salud genética germinal, el equipo de investigadores planea realizar estudios en torno de cómo se manifiestan las alteraciones genéticas en los hijos y nietos de ratones machos que han sido expuestos directamente al humo del tabaco.

Además, pretenden estudiar los efectos que podría tener la inhalación del humo, en calidad de fumadores pasivos, así como las posibles afectaciones que pudieran sufrir los óvulos en las hembras. (Asociación Americana para la Investigación del Cáncer)

Fuente: periodicodigital.com.

miércoles, 16 de mayo de 2007

HALLAN GENES PARA DEJAR DE FUMAR CON ÉXITO

Investigadores del Centro Médico de la Universidad Duke y del Instituto Nacional de Consumo de Drogas en Estados Unidos, examinaron el genoma de fumadores, y encontraron que variaciones en 221 genes diferencian a los fumadores que tuvieron éxito en dejar el vicio de aquellos que no lograron dejarlo.
La esperanza a largo plazo es que identificar estas variaciones genéticas en los fumadores serviría para ayudar a determinar qué tipo de tratamiento sería el más efectivo en cada caso. Conocer las características genéticas de cada fumador podría indicar cuan

intensamente necesita ser tratado. Las personas que están teniendo problemas en dejar el hábito a causa de sus genes, podrían necesitar un tratamiento más específico para lograr imponerse a su adicción, y no ser su dificultad solo cuestión de "fuerza de voluntad".

Ahora los investigadores tienen más evidencias de que hay una base biológica no solo para la adicción, sino también para la capacidad de un fumador de dejar con éxito la adicción. Cada vez está más claro que hay tanto una base ambiental como una base biológica para la adicción y la capacidad de vencer tal adicción. Los profesionales que se ocupan de aconsejar terapias para ayudar a fumadores a vencer el mal hábito deben prestar mucha atención a ambos factores.

Los investigadores estudiaron 520.000 genes individuales tomados de muestras de sangre de fumadores y no fumadores. Al comparar los genes de los fumadores con los de aquellas personas que habí¬an dejado exitosamente de fumar, encontraron agrupaciones de resultados positivos en 221 variantes genéticas presentes solo en los ex-fumadores exitosos.

Los investigadores conocen la función de 187 de los 221 genes que identificaron, mientras que las funciones de las variantes restantes todaví¬a están por determinar.

También encontraron que al menos treinta de los genes que habí¬an sido identificados previamente como involucrados en la dependencia de otras drogas intervienen asimismo en la dependencia a la nicotina. Estos hallazgos brindan un mayor apoyo a la idea de que la dependencia a la nicotina comparte algunas vulnerabilidades genéticas comunes con las adicciones a otras drogas legales e ilegales.

Algunos de los genes especí¬ficos identificados podrí¬an aportar explicaciones sobre por qué ciertas personas parecen tener una susceptibilidad especial a la adicción, y por qué otras logran con más facilidad dejar estos hábitos nocivos.

Por ejemplo, uno de los genes identificados controla la producción de moléculas de adhesión, las cuales resultan cruciales en la tarea de orientar las conexiones entre las neuronas individuales. Los fumadores cuyas conexiones entre neuronas no están funcionando adecuadamente pueden ser más vulnerables a la adicción y tener que afrontar un proceso mucho más duro para vencerla.

Otros genes identificados intervienen en el control de cómo las personas responden al estrés.

Estos hallazgos abren nuevas posibilidades de encontrar objetivos específicos para los tratamientos.

Fuente: Islamia.