viernes, 14 de septiembre de 2007
Las manzanas previenen tumores mamarios en ratas
El consumo habitual de frutas y hortalizas ha sido constantemente asociado con una reducción del riesgo de desarrollar enfermedades crónicas como el cáncer y las enfermedades cardiovasculares. La manzana, fruta de consumo muy extendido, es una de las principales fuentes de fitoquímicos en la dieta humana.
Estudios previos de los autores de este trabajo han mostrado que los extractos de manzana exhiben una potente actividad antioxidante y antiproliferativa, y que la mayor parte de la actividad antioxidante total se debe a la combinación de fitoquímicos. Así, se ha sugerido que estos fitoquímicos (principalmente fenoles y flavonoides) son los compuestos bioactivos presentes en las manzanas que ejercen efectos beneficiosos para la salud.
En el presente estudio, los resultados obtenidos muestran que los extractos de manzana (con piel) previenen el cáncer de mama en ratas a dosis comparables al consumo humano de una, tres y seis manzanas al día. Por tanto, los autores concluyen que los extractos de manzana (con piel) inhiben el crecimiento del cáncer mamario en ratas; así, el consumo de manzanas podría ser una estrategia efectiva para la prevención del cáncer.
sábado, 1 de septiembre de 2007
Construyen un cerebro artificial con neuronas de rata capaz de pilotar un avión
Usa algoritmos de 25.000 neuronas para controlar el aparato en pleno vuelo
Un cerebro artificial construido en laboratorio con 25.000 neuronas de rata ha sido capaz de hacer volar a un avión de combate virtual. El cerebro y el aparato establecieron una conexión similar a la que usan las neuronas cuando reciben e interpretan señales para controlar nuestro cuerpo. En forma gradual el cerebro aprendió a controlar el avión usando los datos que recibía de las condiciones de vuelo. El experimento abre la posibilidad a la construcción de vehículos no pilotados en los que el ordenador de a bordo será asistido por una red neuronal biológica construida con células cerebrales de ratones o de otros animales, así como ayudará también a mejorar los tratamientos de algunas enfermedades neurológicas. Por Eduardo Martínez.
Un científico de Florida ha desarrollado un “cerebro” que es capaz de hacer volar un avión de combate virtual. Este ordenador viviente se cultivó a partir de 25.000 neuronas que se extrajeron del cerebro de un ratón y se colocaron sobre una cuadrícula de sesenta electrodos en una placa de Petri.
El "cerebro" consiste en una colección de neuronas vivas que fueron extraídas del córtex del cerebro de un ratón y cultivadas dentro de un placa de Petri (material de laboratorio en forma de caja circular con tapa que se usa para preparar cultivos). Nada más ser extraídas y colocadas en el cultivo, las células comenzaron a desarrollar conexiones entre ellas.
Cuando las neuronas de ratón fueron colocadas en la placa de Petri, al principio tenían el aspecto de pequeños granos de arena dispersos en el agua. Sin embargo, las neuronas individuales rápidamente comenzaron a extender líneas microscópicas entre sí, reproduciendo las mismas conexiones que ocurren en los procesos neuronales.
Tal como explica al respecto la Universidad de Florida en un comunicado, esta red neuronal viva se comunica con el exterior a través de 60 electrodos ubicados en el inferior del recipiente, interactuando con el simulador de vuelo de un avión F-22 instalado en un ordenador de escritorio normal.
Aprendizaje gradual
Cuando este ordenador viviente se conectó al simulador de vuelo de un avión de combate F-22, el cerebro y el aparato establecieron una conexión en doble sentido similar a la que se produce cuando las neuronas reciben e interpretan señales para controlar nuestro cuerpo. En forma gradual el cerebro aprendió a controlar el avión usando los datos que recibía de las condiciones de vuelo.
Para controlar el simulador, fue preciso previamente escribir los algoritmos de las 25.000 neuronas. De esta forma, las neuronas primero reciben información del ordenador acerca de las condiciones de vuelo: por ejemplo, si el avión está volando bien o si está inclinado a la izquierda o a la derecha.
Mediante esos algoritmos, las neuronas analizan los datos y responden creando señales que son enviadas a los controles del avión. Estas señales alteran el rumbo del avión y originan nueva información que es enviada a las neuronas, provocando un ciclo permanente de realimentación de la información.
La red neuronal poco a poco aprende a dominar el avión y en la fase final del experimento, es capaz de controlarlo en cualquiera de las condiciones meteorológicas previsibles, ya sea con cielos despejados o con tormentas.
Ayuda médica
Aunque estas cadenas vivientes podrían usarse en el futuro para hacer volar realmente aparatos no tripulados, el descubrimiento tiene mayor importancia todavía como ayuda para comprender cómo el cerebro humano se desenvuelve y aprende a nivel celular determinadas tareas calculadas.
Según los artífices de esta proeza tecnológica, el ordenador biológico, una vez se desarrolle y consolide, podrá mejorar también la comprensión médica sobre determinados desórdenes neurológicos, como la epilepsia, y permitirá en consecuencia el diseño de nuevas terapias.
Aunque los ordenadores pueden hacer ciertas tareas con gran rapidez, carecen de la flexibilidad y adaptabilidad del cerebro humano y se desenvuelven de una manera muy pobre en lo que se refiere a patrones de reconocimiento.
Tal como destaca al respecto NewScientist, la importancia de conocer los mecanismos de estas cadenas neuronales fabricadas en laboratorio radica en que permitirán hacer cálculos hasta ahora imposibles para los ordenadores mecánicos y aplicarlos a la creación de nuevos sistemas de computación.
Vehículos neuronales
Por el momento, los resultados de esta experiencia abren la posibilidad a la construcción de vehículos no pilotados en los que el ordenador de a bordo será asistido por una red neuronal biológica construida con células cerebrales de ratones o de otros animales.
La Universidad de Florida dispone de un programa de investigación, denominado Flight Control Systems, que estudia cómo las redes biológicas asociadas al cerebro pueden producir nuevas y poderosas habilidades computacionales. El piloto neuronal es uno de los resultados de este programa.
sábado, 28 de julio de 2007
Ratas conviven con gatos para detectar bombas
La Policía busca desarrollar un "escuadrón" de roedores para que en campos minados detecten los explosivos, aprovechando el agudo olfato que tienen las ratas y su ligereza que permite que se posen sobre una mina sin activarla.
"Aquí los gatos juegan con las ratas, no las atacan, las empujan y las jalan pero no las atacan. Las manos de los gatos van cerradas y van con las uñas guardadas y las ratas se sienten cómodas jugando y continúan el juego y no se siente agredida", relató a la AP la veterinaria Luisa Méndez, que desde hace dos años trabaja en este proyecto.
El encargado del proyecto es el coronel de policía Javier Cifuentes, quien manifestó que "la idea es de entrenar y crear un gran equipo de ratas antiminas... en fase de detección de ambiente cerrado tenemos un 96% de efectividad".
Actualmente hay siete ratas en este programa. Cifuentes dice que el plan es pionero en el mundo, lo que les valió un rotundo éxito en un congreso de psicología en México hace casi un mes en el que quedaron entre los cinco mejores estudios de 1.500 inscritos.
Cifuentes dijo que fueron invitados a mostrar su proyecto en otro congreso de sicología en Argentina.
En la primer fase del proyecto lograron entrenarlas para la detección de las bombas, pero tuvieron problemas cuando las llevaron a campo abierto y las ratas se enfrentaron a los gatos, porque se desviaban de su objetivo a huir de los felinos.
"Incluimos los gatos que nos ayudan a hacer que la rata evite (huir), que no se asuste y no evite los gatos en campo abierto" cuando realicen su delicada misión, dijo la veterinaria.
Colombia es el país del mundo que más víctimas de minas suma cada año. El año pasado hubo más de mil percances con esos explosivos que dejaron muertos y heridos.
Este año hasta el 15 de julio, el observatorio de minas, un órgano oficial que vela por el acatamiento del convenio de Ottawa que proscribe el uso de estos artefactos explosivos, registró que 87 militares y 17 civiles murieron como víctimas de minas, así como 289 uniformados y 76 civiles resultaron heridos.
Fuente: Cosmopolitan.