Fuente: Tendencias Cientificas.
Los bigotes de los gatos o las antenas de los insectos poseen una tecnología altamente avanzada que permite percibir el entorno, evitar obstáculos o encontrar objetivos. La visión humana podría verse ahora implementada con un dispositivo artificial de tecnología háptica desarrollado en Japón, que imita esta capacidad natural. Con él se pueden percibir los espacios y lo que en ellos se encuentra, aunque tengamos los ojos tapados. En diez años, este aparato podría incluso convivir con nosotros implantado bajo la piel con la forma de un micro chip. Por Olga Castro-Perea.
Un dispositivo desarrollado por un equipo de investigadores del Laboratorio Ishikawa Namiki, de la universidad de Tokio, bautizado como Haptic Radar, permite que sus portadores sientan lo que les rodea desde cierta distancia y con los ojos tapados, como si poseyeran largos bigotes de gato o antenas de insecto.
En la Naturaleza, estos miembros biológicos resultan extremadamente útiles porque permiten a los animales evitar obstáculos, conocer la velocidad y la dirección del viento antes de dar un salto o cuando están volando, percibir las medidas de los lugares por los que se mueven o encontrar el origen de un olor atractivo.
Esta percepción aparentemente extra sensorial es la que han pretendido imitar artificialmente los científicos japoneses, de tal forma el dispositivo sirva para que su portador “sienta” el entorno que le rodea.
Tecnología háptica
Según explican los investigadores en la página web del proyecto, el aparato consiste en un dispositivo inalámbrico por módulos capaz de responder a la información espacial a través de señales de tecnología háptica, que explota el sentido del tacto y todo el conjunto de sensaciones no visuales o auditivas que experimenta un individuo.
Los módulos de este sistema japonés poseen unos sensores infrarrojos capaces de ordenar la información y de convertirla en una señal vibro-táctil que llega a la piel que se encuentra directamente por debajo del dispositivo.
En el futuro, sus creadores esperan que este interfaz hombre-máquina cubra partes muy precisas de la piel o que se pueda distribuir por toda la superficie del cuerpo para funcionar como una doble capa de piel que aumente y mejore nuestras capacidades sensitivas.
Para ayudar a los ciegos
Así podrían potenciarse habilidades como la búsqueda de huellas o la evitación de colisiones, con una eficiencia mayor que la de los sistemas clásicos de sustitución de la vista por el sentido del tacto, aseguran los científicos.
Entre las aplicaciones posibles, señalan además que el sistema podría servir como prótesis para ciegos, que percibirían su entorno a pesar de no ver; para aumentar el conocimiento de los espacios en entornos de trabajo de alto riesgo, así como para que los conductores de coches tengan más conciencia de los obstáculos que se encuentren el camino (en caso de que los sensores del aparato cubran también la superficie de los automóviles).
En resumidas cuentas, el aparato llegará a ser portátil y fácil de colocar, hasta el punto de que los científicos esperan poder reducirlo a la tecnología del chip, para implantarlo directamente en la piel.
El primer prototipo generado, con forma de banda para la cabeza, ha permitido ya que sus portadores perciban un espacio de 360 grados, con óptimos resultados de percepción en los primeros experimentos.
Futuro háptico en 10 años
En la pasada conferencia SIGGRAPH 2007 sobre tecnologías interactivas, celebrada en agosto en San Diego, California, se plantearon las posibilidades de esta tecnología Haptic, que permite percibir la forma exacta de un objeto, además de manipularlos a distancia de manera más natural, lo que permitiría simplificar tareas como la telecirugía o la realización de gráficos informáticos tridimensionales.
Dado que el sistema puede hacer sentir texturas e incluso temperaturas, a la larga llegará a convertirse en un importante avance para la vida humana. Por ejemplo, si estamos comprando en la web, podremos tocar la textura de un artículo antes de decidirnos o si hablamos con alguien a través de Internet, aunque no podamos darle la mano, si podremos sentir el calor de ésta a distancia, aseguran los expertos, que creen que esta tecnología, que se desarrolla con rapidez, estará lista completamente dentro de 10 años.
Control robótico remoto, juegos de ordenador más inmersivos, tocar objetos a distancia, transmisión de sensaciones táctiles con estimulaciones eléctricas, además de la percepción espacial alcanzada por el Laboratorio Ishikawa Namiki serán algunas de sus ventajas.
En plena hora punta en el metro puede que no perciba el aroma más embriagador flotando en el ambiente. Pero quizá el problema no esté en sus compañeros de vagón, sino en sus genes y en la forma en la que percibe el olor. Científicos de las universidades Rockefeller y Duke (EE.UU.) han descubierto que un único gen es capaz de determinar la forma en la que una persona percibe el olor corporal.
El hallazgo explicaría por qué el sudor de una persona puede evocar -para algunos- un olor agradable y dulce, similar al de la vainilla, y para otros ser tan fuerte y desagradable como el que desprende la orina. O pasar desapercibido, como si la transpiración fuera inodora.
La clave de estas percepciones tan extremas ante un mismo aroma parece estar en las variaciones genéticas de un único receptor oloroso llamado OR7D4. Estos cambios alteran la percepción de la androstenona, una feromona presente tanto en el sudor de hombres como de mujeres. Es la primera vez que un receptor humano del olor se asocia a la experiencia y sensibilidad olfativa de un individuo. Los detalles de este descubrimiento se presentan hoy en la edición digital de la revista «Nature».
Para su experimento, los investigadores probaron 400 receptores conocidos, según su respuesta a 66 olores. Y combinaron estos resultados con la experiencia de más de 300 voluntarios a los que se sometió a una «cata» de esos 66 aromas en diferentes concentraciones. A los participantes se les preguntó cómo los percibían, si eran aromas agradables y cuál era la intensidad de cada fragancia. Después tomaron una muestra de su sangre para aislar su ADN. El equipo de la Universidad de Duke utilizó el ADN de cada voluntario para secuenciar el gen que codifica al receptor de OR7D4. De esa manera, pudieron comprobar cómo las variaciones en ese gen dirigían la sensibilidad más o menos extremo hacia la androstenona.
Algunos encontraban el olor agradable, otros desagradable e incluso para un grupo era neutra. «El olor puede ser un signo social muy importante pero también lo que es llamativo para algunos, para otros pasa desapercibido», explicó Andreas Keller, de la Universidad Rockefeller.
El secreto de la androstenona
La función de la androstenona en los humanos aún no se comprende bien. Aunque algunos mamíferos, entre ellos los cerdos, recurren a ella para enviar potentes señales que favorecen sus relaciones sexuales. Existen algunos estudios que también han advertido este efecto excitante entre los humanos. La androstenona actuaría como una señal química que modificaría el humor o los niveles hormonales para favorecer las relaciones de pareja. Incluso se especula con que esta feromona modifique los estados de ánimo.