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viernes, 18 de enero de 2008

Desarrollan nanocables para recargar los móviles con el calor del cuerpo

Fuente: Tendencias de las Telecomunicaciones.

Científicos norteamericanos han desarrollado un método con nanocables de silicio que permite sacar el máximo rendimiento energético del calor que desprende el cuerpo o cualquier sistema artificial. En el futuro, los móviles y cualquier dispositivo electrónico portátil podrían recargarse con el calor que emite nuestro organismo gracias a chaquetas especiales en las que estos nanocables estarían implantados. El invento se añade a otras propuestas aparecidas en los últimos años y con las que diversos aparatos electrónicos aumentarían su independencia y movilidad. Por Yaiza Martínez.

Muy pronto los problemas para recargar las baterías de los móviles por falta de conexión a la red eléctrica (por ejemplo, si estamos dando un paseo) podrían desaparecer gracias a un invento que permite cargarlo, simplemente, con el calor del cuerpo.

Un equipo de científicos del Berkeley Lab, de la Universidad de California en Berkeley y del Ministerio de Energía estadounidense (DOE), ha desarrollado nanocables (cables del diámetro de un nanómetro, es decir una milmillonésima parte de un metro) de silicio que permitirán aprovechar la pérdida de energía del cuerpo en forma de calor con una alta eficiencia.

Alta eficiencia

Este logro tecnológico podría tener múltiples aplicaciones, entre ellas, la fabricación de chaquetas con estos minicables incorporados, que utilicen el calor del cuerpo para recargar teléfonos móviles u otros dispositivos electrónicos, como los iPod, publica el Berkeley Lab en un comunicado.

Esta tecnología supone la primera demostración del alto rendimiento del potencial termoeléctrico del silicio, un abundante semiconductor (es el segundo material más abundante en la corteza terrestre) cuyo uso está ya muy extendido en la industria electrónica y microelectrónica para la creación de obleas o de chips que se pueden implantar en transistores, pilas solares, y una gran variedad de circuitos electrónicos.

La mejora de la eficiencia de los nanocables como conductores de la energía termoeléctrica a temperatura ambiente se ha conseguido gracias a un método con el que una serie de nanocables de silicio fueron sintetizados en una solución acuosa sobre la superficie de obleas (finas planchas de material semiconductor), que medían varias decenas de centímetros cuadrados. La técnica utiliza el desplazamiento galvánico del silicio a partir de la reducción de los iones de plata sobre dichas obleas.

Aplicaciones a diversas escalas

Gracias a dicha técnica, podría superarse el problema que presentaba el concepto de la conversión del calor corporal en electricidad, un concepto que no es nuevo pero que no se había podido aplicar por el escaso rendimiento obtenido hasta la fecha.

La investigación aún no ha llegado a su fin, pero sus aplicaciones potenciales ya se vislumbran: aprovechamiento del calor del cuerpo en cualquier situación en la que desprendamos energía para suministrarla a pequeños dispositivos a través de las chaquetas antes mencionadas.

A mayor escala, los módulos de conversión servirían para transformar el calor de vehículos en movimiento en energía adicional que alimentase las radios de los coches, el aire acondicionado o los elevalunas eléctricos. La revista Nature explica detalladamente los resultados de esta investigación.

Modificación de las baterías

Ésta no es la primera propuesta científica que ofrece una alternativa para la recarga de las baterías de los teléfonos móviles. En los últimos tiempos, otras investigaciones han ofrecido interesantes variantes a la electricidad de origen tradicional, como es el caso del uso del agua que propusieron científicos canadienses de la Universidad de Alberta.

Utilizando la electrokinesia, que es la producción de cargas eléctricas a través del movimiento de las sustancias, estos investigadores consiguieron dar con una fuente de energía no contaminante que podría aprovecharse tanto para pequeños dispositivos electrónicos como a mayor escala.

Otra interesante investigación dio lugar al desarrollo de una batería biodegradable para móviles que se alimenta con cualquier fuente de azúcar, desde refrescos a sacarosa, y que dura más tiempo que las baterías convencionales de litio. Tal y como publicamos en Tendencias21, este invento podría estar disponible en el mercado en menos de cinco años, y nos permitiría recargar el teléfono móvil con cualquier fuente de azúcar que tengamos disponible.

miércoles, 3 de octubre de 2007

Recargadores corporales

Fuente: El Nuevo Diario.

Científicos británicos perfeccionan un aparato que convierte la energía de los movimientos del cuerpo en electricidad

Recargar el teléfono móvil con el calor corporal o dar energía a los dispositivos médicos implantados en el organismo con sólo moverse, han dejado de ser arriesgadas especulaciones de ciencia ficción para convertirse en una realidad tecnológica. También se desarrollan pilas que funcionan con agua azucarada.

A partir de ahora, frases coloquiales como “ponerse las pilas”, en alusión a la necesidad de desarrollar una tarea de forma enérgica y entusiasta, o “recargar las baterías”, como sinónimo de tomarse un descanso para reponer fuerzas después de un esfuerzo, cobrarán un nuevo significado.

Caminar, bailar, hacer gimnasia, correr, trabajar, andar en bicicleta y otras actividades físicas se convertirán en una nueva fuente de energía para la medicina.

El microgenerador SIMM

Un equipo de científicos británicos trabajan en un revolucionario aparato que convierte la energía de los movimientos del cuerpo en la electricidad necesaria para accionar implantes médicos, como un marcapasos.

Con el microgenerador SIMM, cuyo prototipo está casi finalizado, se generará de 10 a 100 veces más energía que con los aparatos actuales, según los expertos de Zarlink Semiconductor, a cargo de este proyecto de investigación que está financiado por el ministerio británico de Comercio e Industria, a través del programa Technology.

La sigla SIMM se refiere a las palabras inglesas “self-energising implantable medical micro-system”, es decir microsistema médico implantable que genera energía por sí solo”.

Se trata de una pila que se implanta en el cuerpo por medio de una cirugía menos invasiva y reemplazará a las actuales, que tienen una duración limitada, deben cambiarse cada 7 a 10 años, y deben ocuparse cada vez de más funciones, como el seguimiento inalámbrico de los marcapasos.

Además, los SIMM serán una fuente de alimentación para neuroestimuladores, monitores de actividad, válvulas, bombas de medicamentos e implantes de coclea y de retina, y otros dispositivos médicos que se implantan cada vez más en el organismo humano.

“Se trata un microgenerador implantable que evite en lo posible la cirugía, reduciendo las situaciones traumáticas para el paciente y el coste de las intervenciones y estancias en el hospital”, explica el coordinador del proyecto, el doctor David Hatherall, de Zarlink.

Por otra parte, un grupo de científicos alemanes está desarrollando una tecnología que servirá para transformar la temperatura del cuerpo humano en energía eléctrica, la cual posibilitará, entre otras aplicaciones cotidianas, recargar la batería del teléfono móvil con el calor de la mano.

Frío, calor y después electricidad

Los expertos del Instituto de Circuitos Integrados Fraunhofer, en Alemania, han informado que esta generación de energía se consigue “simplemente, gracias a las diferencias de temperaturas entre ambientes cálidos y fríos”.

La transformación del calor corporal en energía se logra a partir de los mismos principios por los que funciona un generador termoeléctrico, un artefacto que en su forma tradicional puede producir hasta 200 milivoltios.

Los científicos ya han conseguido crear circuitos eléctricos que logran generar 50 milivoltios con el calor humano como única fuente de energía, según explicó el director del proyecto, Peter Spies. Además de aprovecharse para aplicaciones cotidianas, esta nueva tecnología está pensada para dotar de energía a distintos aparatos médicos, como medidores de hipertensión, de pulso o del ritmo cardiaco.

El calor corporal no es la única fuente de energía novedosa para alimentar los artilugios electrónicos cada vez más presentes en la vida diaria.

Un equipo de investigadores de la Universidad de Saint Louis, Estados Unidos, ha desarrollaron una batería para teléfonos celulares y otros dispositivos portátiles que se alimenta con cualquier fuente de azúcar, que puede estar disponible en el mercado dentro de cinco años.

Según sus creadores la sacarosa disuelta en agua es el combustible ideal para este nuevo aparato, aunque también funciona con productos como el azúcar refinada de mesa y las bebidas gaseosas dulces.

Estos dispositivos, que dispondrán de cartuchos rellenos con una solución azucarada y serán reemplazados por otros una vez utilizados, funcionan a temperatura ambiente, duran más tiempo que las baterías actuales y no contaminan porque todos sus componentes son biodegradables.

martes, 14 de agosto de 2007

Inventan una pila eléctrica recargable con sudor o sangre

Fuente: La Voz de Galicia.

Investigadores estadounidenses han creado una nueva pila eléctrica capaz de funcionar con sangre o sudor humanos y que se parece a una simple hoja de papel negro, cuyas propiedades ofrecen un importante potencial de aplicaciones. Recurriendo a la nanotecnología, los científicos produjeron una estructura molecular compuesta en un 90% de celulosa y un 10% de nano-tubos de carbono que actúan como electrodos y permiten conducir la corriente.

Esta nueva pila es ultraligera, extremadamente fina y totalmente flexible, explicaron los inventores del Rensselaer Polytechnic Institute, el instituto tecnológico más antiguo de Estados Unidos.

La pila puede funcionar con temperaturas que van desde menos 37,8 a más de 148,9 grados. Esto se explica porque utiliza como electrolito un líquido ionizado.

Además de que puede ser impresa como papel, también puede funcionar como una pila común de litio o como un súper condensador que almacene electricidad, elementos separados en la mayoría de los sistemas eléctricos.

«Esta pila es ante todo un trozo de papel ordinario cuya estructura molecular fue reorganizada muy juiciosamente», subrayó Robert Linhardt, uno de los autores de este trabajo, publicado en los 'Anales de la Academia nacional de Ciencias de Estados Unidos'.

La pila puede ser enrollada, plegada, retorcida o cortada en varios fragmentos sin perder sus propiedades o capacidades técnicas. También se puede apilar las pilas para incrementar su capacidad.

Es además ecológica, ya que como el papel, es fácilmente biodegradable y no contiene ninguna sustancia química tóxica.

Puede así ser utilizada como fuente eléctrica para equipamientos implantados en el cuerpo humano, como marcapasos o desfibriladores.

Los investigadores imprimieron estas pilas como hojas de papel y mostraron que las copias podían utilizar electrolitos naturales existentes en el sudor, la orina y la sangre humana para ser activados y producir electricidad.