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lunes, 29 de septiembre de 2008

A partir de los 12 años se aprende de manera distinta

Fuente: Tendencias 21.

Un niño de ocho años sigue estrategias de aprendizaje completamente diferentes que un niño de 12 años o un adulto. El primero aprende en primer lugar a partir de la respuesta positiva (¡bien hecho!), mientras que las críticas apenas le causan efecto. Por el contrario, el niño de 12 años es capaz de procesar mejor dichas críticas, y las aprovecha para aprender de sus propios errores. El adulto hace lo mismo, pero de manera más eficiente.

Estas diferencias han sido demostradas por científicos del Leiden Brain and Cognition Lab de Holanda, que estudiaron el cerebro de individuos de distintas edades mediante exploraciones de resonancia magnética funcional. Dichas diferencias pudieron distinguirse especialmente en las áreas cerebrales relacionadas con el control cognitivo, localizadas en la corteza del cerebro.

En niños de ocho y nueve años, estas áreas reaccionan con intensidad a las respuestas positivas, y poco a las respuestas negativas. En el cerebro de los niños de 12 y 13 años y de los adultos, en cambio, sucedía justo lo contrario: los centros de control del cerebro se activaban mucho más ante las críticas y mucho menos ante las respuestas positivas.

Hasta ahora no se habían comparado niños de distintas edades entre sí y con los adultos, sino que normalmente se habían hecho estudios que comparaban sólo a niños con adultos a este respecto. Los científicos se sorprendieron con los resultados. Según ellos, es importante conocer estas diferencias para enfocar de manera correcta la educación de niños de entre ocho y 12 años.

jueves, 5 de julio de 2007

¿Por qué aprendemos de nuestros errores?

Psicólogos de la Universidad de Exeter han identificado una “señal de aviso temprana” en el cerebro que nos ayuda a evitar repetir errores previos. Publicado en Journal of Cognitive Neuroscience, su investigación identifica, por primera vez, un mecanismo en el cerebro que reacciona en sólo 0,1 segundos a cosas que han resultado erróneas para nosotros en el pasado.

Investigaciones previas han demostrado que aprendemos más en cosas sobre las que hicimos inicialmente predicciones incorrectas que sobre aquellas cuyas predicciones iniciales fueron acertadas. El elemento de sorpresa en el descubrimiento de que estábamos equivocados conduce al aprendizaje, pero esta investigación es la primera en demostrar lo sorprendentemente rápido que puede ser nuestro cerebro. Este descubrimiento fue posible gracias al uso de registros electrofisiológicos, los cuales permiten a los investigadores detectar procesos en el cerebro en el instante en que tienen lugar.

“Suena un poco a tópico decir que aprendemos más de nuestros errores que de nuestros éxitos”, dijo el Profesor de Psicología Andy Wills en la Escuela de Psicología de la Universidad de Exeter, “pero por primera vez hemos establecido lo rápido que el cerebro trabaja para ayudarnos a evitar la repetición de errores. Monitorizando la actividad cerebral cuando tiene lugar, fuimos capaces de identificar el momento en que este mecanismo entra en juego”.

Para este estudio, un grupo de voluntarios tomó parte en una tarea computerizada, la cual involucraba hacer predicciones basándose en información que se les proporcionaba. Se introducía entonces nueva información, que hacía incorrectas muchas predicciones, por lo que debían aprender de ésta para evitar repetir el error. Mientras hacían esto, su actividad cerebral era registrada a través de 58 electrodos situados en su cuero cabelludo. Los investigadores identificaron actividad en la región temporal baja del cerebro, el área más cercana a las sienes. Esto tenía lugar casi inmediatamente después de que a la persona se le presentase el objeto visual que anteriormente le había hecho fallar, y antes de ésto hubo un periodo para la consideración consciente.

La mayoría de las investigaciones previas en este campo se han centrado en los lóbulos frontales del cerebro, que son las áreas asociadas con los procesos de pensamiento humanos sofisticados tales como la planificación, análisis y toma de decisiones consciente. La región temporal baja del cerebro, que era el foco para esta actividad, es el responsable del reconocimiento visual de objetos.

’Esta señal del cerebro podría ayudarnos en situaciones muy distintas”, dijo el Profesor Wills. “Por ejemplo, cuando conducimos en el extranjero a veces las normas de tráfico difieren. Podemos cometer un error la primera vez al interpretar incorrectamente una situación, por ejemplo no dándonos cuenta de que en los Estados Unidos los coches pueden girar a la derecha con un semáforo en rojo. La próxima vez que estemos conduciendo por allí y veamos una luz roja, esta señal de aviso temprano nos alertará inmediatamente de nuestro error anterior y evitará que volvamos a repetirlo”.

Esta investigación fue financiada por el BBSRC.

Fuente: Ciencia Kanija.

A la Luna el 2020, a Marte el 2036

Instalarse en la Luna como punto de paso a Marte. La agencia espacial estadounidense quiere liderar la cruzada espacial en las próximas décadas con dos misiones históricas: la construcción de una base permanente en el satélite terrestre en 2020 como paso previo al desarrollo de un proyecto más ambicioso, el de viajar al planeta rojo unos veinte años más tarde, hacia 2036. De momento, sólo la NASA explora la llegada del hombre a Marte, ya que ni Rusia ni Europa, o potencias emergentes como China e India, han decidido su participación, por lo que la industria espacial vive un 'momento decisivo' en cuanto al futuro de la investigación astral.

Con la experiencia que le dan sus 20 años trabajando para la NASA, y la presencia en tres misiones con trasbordador -la última permaneció siete meses en la Estación Espacial Internacional (récord absoluto)- Miguel López - Alegría , el astronauta de 59 años y madre española, hizo ayer un repaso a los proyectos de la agencia estadounidense y contó sus experiencias en la ingravidez cósmica.

En los polos lunares

Para López - Alegría , la misión «más factible y cercana» es la base que se levantará en uno de los polos lunares, ya que cuenta con la ventaja de la presencia de luz solar para producir energía y, por su ubicación, mantiene una temperatura polar más moderada que otras regiones del satélite.

Otra ventaja es la posibilidad de extraer hidrógeno y oxígeno para producir agua y carburante para los motores de la nave, unas condiciones importantes para avanzar los futuros viajes a Marte, para los que el astronauta criado en California estima una duración de dos años: nueve meses para ir, otros tantos para volver y seis de estancia mínima, debido a la distancia que separa la Tierra del planeta rojo (56,7 millones de kilómetros) frente a los 400.000 kilómetros de la Luna.

Sobre la próxima cruzada espacial, el astronauta español Pedro Duque señaló, en un curso de verano en Segovia, que la decisión de la NASA de volver a la Luna e ir a Marte sin la colaboración de otros países supone un 'momento decisivo' para el futuro de la exploración espacial, ya que si no se aúnan ahora esfuerzos se podría abrir en los próximos años una nueva brecha internacional como ya ocurriera en la Guerra Fría.

Irak y el espacio

La financiación de semejante proyecto requiere una suma de dólares importante. Y ya no hay una coyuntura tan favorable como en la 'guerra de las galaxias' de la administración Reagan, en los años 80. Ahora priman otros intereses estratégicos, aunque la partida presupuestaria de la NASA siga creciendo en términos absolutos, según Miguel López-Alegría , que resume esta situación con una frase: «Irak interesa más que el espacio».

El astronauta con pasado militar considera que la manera de devolver protagonismo a la carrera espacial es la inversión privada - «confianza sin riesgo es su lema»- y un factor que hace unos años desdeñaba: la presencia de turistas espaciales. «Pensaba que iban a ser molestos para nuestro trabajo, pero tras coincidir con dos de ellos en el espacio me he dado cuenta de que la opinión pública se siente muchos más atraída por el universo», confiesa Lopez Alegría.

Fuente: eldiariomontanes.es.

lunes, 2 de julio de 2007

Mantiene cerebro capacidad de aprendizaje durante toda la vida

París.- El cerebro humano mantiene la capacidad de aprendizaje durante toda la vida, según las conclusiones de un informe de la OCDE, que subraya que eso rompe con el tópico de que todo se decide antes de la edad de tres años.
De acuerdo con los autores de un estudio publicado por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), el proceso de aprendizaje opera modificaciones físicas en el cerebro, ya que las emociones modifican el tejido neuronal.

El sentimiento de "iluminación" que se genera cuando se logran entender nuevos conceptos constituye una de las principales motivaciones para aprender, de ahí la importancia de transmitir esa satisfacción desde la más tierna infancia, subraya la organización.

Las informaciones obtenidas del examen del cerebro de los adolescentes han mostrado que este grupo de población tiene un fuerte potencial cognitivo, pero también una inmadurez emocional.
Lo cual lleva al conocido como el "Club de los países desarrollados" a cuestionar la pertinencia de una orientación escolar precoz, ya que podría ser "más eficaz proponer ciertas posibilidades de formación en un estadio ulterior, una vez que esos jóvenes hayan llegado a la madurez" .

El estudio viene a desmentir en parte el tópico de que sólo los niños son capaces de aprender bien las lenguas extranjeras, ya que cuando menos la aptitud para ampliar el vocabulario permanece constante durante toda la vida.

Otra de las conclusiones de la investigación es que los dos hemisferios del cerebro participan en la mayor parte de las facultades intelectuales, y que operaciones de cálculo como las sumas o las restas activan regiones totalmente diferentes del cerebro.
En términos globales, la OCDE estima que hay que adoptar "un enfoque exhaustivo en materia de educación" y tener en cuenta tanto los avances tecnológicos como los factores medioambientales y sociales.

La organización, que lanzó en 1999 un proyecto de investigación sobre el aprendizaje y el cerebro, destaca que este trabajo tiene interés para los poderes públicos de sus países miembros, que se enfrentan al reto del envejecimiento de sus poblaciones.

Fuente: El Universal.

jueves, 21 de junio de 2007

UN ESTUDIO DEMUESTRA QUE EL CEREBELO REFUERZA EL APRENDIZAJE DE LOS MOVIMIENTOS

Un equipo de investigadores formado por Raudel Sánchez Campusano, de la Universidad de Santiago en Cuba, y por Agnès Gruart i Massó y José María Delgado García, de la División de Neurociencias de la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla, publica hoy miércoles 21 de junio en la revista Journal of Neuroscience un estudio que demuestra que el cerebelo, además de coordinar los movimientos, refuerza el aprendizaje de éstos. Los hallazgos de estos investigadores sugieren que el cerebelo participa tanto en la generación de respuestas motoras reflejas como en las que se acaban de aprender. Fundamentalmente, el cerebelo ayuda a la automatización de los movimientos conforme se van aprendiendo (por ejemplo, aprender a conducir o a tocar el piano) de tal manera que no haya que prestar una especial atención para su correcta realización.

El cerebelo es el centro nervioso que permite dar continuidad, suavidad y armonía a nuestros movimientos. Es una estructura neuronal situada detrás del cerebro, en la porción posterior de la cabeza, justo debajo del hueso occipital. Cuando el cerebelo se lesiona aparecen defectos pronunciados en el mantenimiento de la postura, en el movimiento, e incluso en el habla y en determinados procesos cognitivos. La perfección en los movimientos se debe pues, a un buen funcionamiento del cerebelo, que coordina las órdenes motoras procedentes de la corteza cerebral.

De acuerdo con los datos presentados en dicho trabajo, los investigadores proponen que el cerebelo tiene un papel eminentemente “reforzador” que ayudaría a la realización de los movimientos aprendidos, pero no a su generación y/o inicio. Los comandos motores aprendidos se originarían en un lugar diferente, probablemente en la corteza cerebral motora. Una importante conclusión de este estudio es que una vez que se ha aprendido a realizar un movimiento con la mayor perfección posible, no es posible detectar en la actividad del cerebelo ningún rastro de lo aprendido. Esto quiere decir que si comparamos el cerebelo de una persona que sabe conducir con el de una que no sabe no se podrá notar ninguna diferencia. El cerebelo sólo es funcionalmente diferente en la persona que está aprendiendo a conducir, justo en el momento en que ensaya.

Este estudio ha supuesto más de 5 años de trabajo experimental y para su realización se han empleado sofisticados métodos de registro de la actividad cerebral y complejos procedimientos de análisis matemático.

Más información:

José María Delgado
División de Neurociencias
Tel.: +34954349374
Tel. móvil: 628527682

Fuente: Analucia Investiga.

miércoles, 13 de junio de 2007

Las cucarachas pueden aprender, como los perros y nosotros

Las cucarachas tienen memoria y se les puede enseñar a salivar en respuesta a un estímulo neutral como hacían los perros de Pavlov cuando el famoso doctor ruso tocaba su campana, según investigadores japoneses.Este tipo de “condicionamiento” sólo puede producirse cuando hay memoria y aprendizaje, y esta respuesta de segregar saliva sólo se había visto anteriormente en seres humanos y perros.

Ahora, las cucarachas parecen tener esa aptitud también.

En un artículo en la última edición de la publicación online Public Library of Science, los investigadores dijeron que esperaban saber más cosas sobre el cerebro humano explorando lo que hace en el cerebro más simple de la cucaracha. (El artículo está disponible de forma gratuita en http://www.plosone.org/doi/pone.0000529)

“Entender el mecanismo de aprendizaje del cerebro en insectos nos puede ayudar a entender el funcionamiento en el cerebro humano. Hay muchas, muchas características comunes”, dijo Makoto Mizunami, de la Facultad de Ciencias de la Vida de la Universidad de Tohoku, en una entrevista telefónica.

En el experimento, los científicos expusieron a un grupo de cucarachas a un olor cuando les daban de comer una solución de azúcar. Descubrieron que cuando después exponían a las cucarachas sólo al olor, seguían babeando.

Otro grupo de cucarachas fue alimentado con la solución de azúcar sin el olor, y su posterior exposición al olor no llevaba a cambios en la cantidad de saliva producida.

“Seguro, las cucarachas pueden recordar y aprender”, declaró Mizunami.

El investigador ruso Ivan Petrovich Pavlov realizó un estudio que se ha conocido como “condicionamiento clásico” con perros.

Utilizó campanas para llamar a los perros cuando les tocaba comer y, después de unas pocas repeticiones, los perros empezaron a salivar en respuesta a la campana.

Pero hasta hoy, y pese a los avances de la ciencia, se sabe poco sobre el cerebro de los mamíferos y su mecanismo neurológico por su gran complejidad.

Fuente: Blog sin nombre.