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miércoles, 13 de agosto de 2008

Las aves viajan por 'autopistas' de viento

Fuente: El Mundo.

Desde la antigüedad, al ser humano le han fascinado las migraciones de los pájaros. Eran una señal del cambio de estación y una manifestación de los misterios de la naturaleza.

Ahora los científicos están empezando a desentrañarlos al dar con las claves que permiten a ciertas aves recorrer enormes distancias y al explicar las rutas aparentemente extrañas que eligen. La clave está en el viento, según un estudio que publica la revista científica de referencia PLoSONE.

El artículo es obra de investigadores españoles, adscritos a la Universidad de Extremadura, al Real Jardín Botánico-CSIC y a la Universitat de Barcelona, que han conseguido una demostración matemática de cómo el viento condiciona las grandes rutas migratorias de las aves en su trazado y calendario. Los pájaros usan unas llamadas 'autopistas de viento' con entrada y salida e, incluso, periodo de funcionamiento.

Las autopistas de viento son objeto reciente de investigación. En 2004, un equipo de investigadores españoles fue portada de la revista Science al demostrar que el viento determina la distribución geográfica de especies. Lo hicieron estudiando 1.800 especies de musgos, líquenes y helechos presentes en 27 localidades del Hemisferio Sur y comprobando que lugares alejados 8.000 kilómetros tenían más organismos comunes que otros prácticamente vecinos.

El patrón de distribución venía marcado por lo que llamaron 'autopistas de viento', rutas de corrientes de aire que enlazan lugares distantes y aíslan a otros y determinan el extraño reparto de especies entre ellos. En aquel estudio de 'Science' se demostró que las esporas y fragmentos de plantas viajaban miles de kilómetros a lomos del viento por el sur del planeta.

Ahora, dos miembros del equipo que realizó aquella investigación, Ángel Felicísimo (Universidad de Extremadura) y Jesús Muñoz (Real Jardín Botánico, CSIC) se han unido a un especialista en aves, Jacob González-Solís (Universitat de Barcelona), para seguir estudiando esas autopistas de viento.

Como explica Jesús Muñoz, "queríamos conocer más a fondo las autopistas de viento, pero es imposible técnicamente seguir a una espora". Hacía falta algo que ayudara a trazarlas, y el modelo resultó ser la pardela cenicienta ('Calonectris diomedea'), un ave experta del maratón aéreo.

Con 800 gramos de peso, viaja cada año desde sus colonias de cría en el Atlántico Norte hasta el sur de África, recorriendo un total de 11.000 kilómetros. Para ello da, un extraño rodeo de 3.000 kilómetros adicionales por Brasil en lugar de volar en línea recta.

Surfeando sobre el aire

Un desvío parecido, pero por el Atlántico Norte, hacían los marinos portugueses desde el siglo XV para sortear la franja de calmas ecuatoriales que impide remontar a vela la costa de África. Obtener ese conocimiento de navegantes costó no pocas vidas de exploradores. ¿Conocen ese secreto las pardelas?, se preguntaban los investigadores.

Otro motivo para elegir a estas aves fue que para volar surfean sobre el aire que las olas empujan delante de sí. Y como el viento es el que genera esas olas, los investigadores usaron los datos del satélite que mide sus características -el QuikSCAT de la NASA- para ver si seguían autopistas de viento entre Canarias y el sur de África.

El trabajo comenzó con la colocación de geolocalizadores a algunas decenas de pardelas para conocer las rutas concretas que seguían. Según el ornitólogo González-Solís, responsable de esa parte del estudio, éste se ha podido realizar gracias a avances técnicos con los que antes no se contaba. En primer lugar están los satélites que miden los vientos, que existen sólo desde hace unos años y ofrecen datos de una exactitud impensable antes.

Por otro lado, se ha ganado en la miniaturización de los geolocalizadores. Los que González-Solís colocó a las pardelas tenían 10 gramos: "Hace unos años eran de 100 gramos y era imposible colocárselos a una pardela sin impedirle volar", afirma.

Ahora, tras analizar los vientos oceánicos día a día medidos por satélite y tras compararlos con las localizaciones de las aves, los autores han encontrado que la antes incomprensible ruta era exactamente la más eficaz para dejarse llevar por los vientos en la época de migración. Otras más cortas supondrían grandes costes de energía al volar contra vientos desfavorables.

El segundo resultado del trabajo fue algo que los científicos no esperaban encontrar al iniciarlo, y es que ese viaje no puede realizarse en cualquier momento, ya que existe una invisible puerta temporal un poco al norte del Ecuador que está cerrada durante meses por la existencia de calmas o vientos contrarios. Sólo cuando comienzan los vientos favorables las pardelas viajan al sur.

Las técnicas empleadas permitirán seguir investigando cuándo y por donde se desplazan las especies y cómo han podido colonizar otras áreas en función del viento. Y eso sirve tanto para las aves, las esporas de hongos del trabajo anterior como para cualquier agente patógeno. De ello se pueden sacar aplicaciones prácticas en el tratamiento contra organismos indeseados, apuntillan desde el Real Jardín Botánico.

"No es un trabajo sobre pardelas, sino sobre todo lo que se mueve en el Atlántico, desde semillas o partículas hasta patógenos", explica el ornitólogo González-Solís.

Pero además de las implicaciones del trabajo en otras áreas, para muchas personas está la fascinación por las aves. Sabido es que los aviones que vuelan de Europa a América trazan una ruta muy al norte para coger el chorro de vientos fríos que circula en dirección oeste a cierta latitud y así ahorrar combustible. Por lo visto, las aves no tienen nada que envidiar a los pilotos de aerolíneas... ni a los marinos del rey Enrique el Navegante de Portugal.

martes, 25 de septiembre de 2007

Las bacterias pueden sufrir mutaciones y hacerse más dañinas en un viaje espacial

Fuente: adn.es.

Un estudio de la Universidad de Arizona, en EEUU, detalla cómo varios cultivos de 'Salmonella typhimurium' registraron alteraciones peligrosas después de pasar 12 semanas en órbita.

Las bacterias podrían sufrir cambios genéticos y aumentar su virulencia en los viajes espaciales, según un estudio de los Centros de Enfermedades Infecciosas y Vacunología de la Universidad del Estado de Arizona en Tempe (Estados Unidos) que se publica en la edición digital de la revista Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS).

Los investigadores descubrieron que después de doce días de orbitar la Tierra como carga de una lanzadera espacial las bacterias patogénicas del tipo Salmonella typhimurium (una de las causantes con más frecuencia de la Salmonelosis) habían sufrido alteraciones como cambios en la expresión genética en la producción de proteínas, así como un aumento en su virulencia.

El estudio, dirigido por Cheryl Nickerson, es el primero en investigar cómo los vuelos espaciales afectan al potencial de causar enfermedades y a los perfiles de expresión genómica de un patógeno microbiano, en este caso la salmonella.

Casi tres veces más virulentas

Después del vuelo en la misión STS-105, las bacterias fueron analizadas en busca de cambios en los niveles de expresión de genes y proteínas. En comparación con las bacterias que se quedaron en Tierra, la salmonella del viaje espacial había cambiado la expresión de 167 genes. Los estudios de virulencia mostraron que las bacterias eran casi tres veces más propensas a causar la muerte de ratones en comparación con las bacterias que se quedaron en tierra.

Los científicos descubrieron que una proteína reguladora importante, la Hfg, podría ser una molécula clave responsable del aumento en la virulencia. La Hfg constituiría, según los autores del estudio, un objetivo terapéutico para proteger a los astronautas de las enfermedades infecciosas durante los viajes espaciales.

lunes, 3 de septiembre de 2007

Nuevo modelo teorico elimina algunas barreras al viaje en el tiempo

Fuente: Electrónicafacil.

Un físico del Technion (el Instituto Tecnológico de Israel) ha desarrollado un modelo teórico de una máquina del tiempo que podría permitir a las futuras generaciones viajar al pasado. En su estudio, el célebre teórico del viaje en el tiempo Amos Ori, profesor de la Facultad de Física, proporciona soluciones prácticas para diversas cuestiones que han sido vistas durante mucho tiempo por otros expertos como obstáculos para la realización de ese legendario viaje.

(NC&T) La teoría de Ori es concretamente un conjunto de ecuaciones matemáticas que describen las condiciones hipotéticas, definibles básicamente como "curvas cerradas en el tiempo" que, si son establecidas, podrían llevar a la formación de una máquina del tiempo.

Hipótesis anteriores sobre el viaje en el tiempo están bien fundamentadas en la teoría General de la Relatividad de Einstein. El famoso físico Stephen Hawking ha llamado al viaje en el tiempo "un tema importante para la investigación", pero también ha propuesto algunos de los más fuertes desafíos al concepto. La Relatividad General establece, entre otras cosas, que la atracción gravitatoria de grandes objetos, entre ellos los planetas, realmente puede curvar el tiempo y el espacio. La investigación sobre el viaje en el tiempo está basada en curvar el espacio-tiempo para que la línea del tiempo se curve sobre sí misma hasta formar un bucle.

Sabemos que una cierta curvatura está siempre presente, pero el concepto de la máquina del tiempo es hacer que sea lo bastante fuerte y que tome la forma precisa para que las líneas del tiempo formen bucles cerrados.

El bucle de tiempo tomaría la forma de un vacío en forma de anillo, dentro del cual el tiempo se curvaría hacia atrás sobre sí mismo, con lo que una persona que viajase alrededor del bucle podría remontarse más atrás en el tiempo con cada vuelta. Una esfera conteniendo materia, concretamente polvo, envolvería a su vez al bucle.

Aunque la posibilidad del viaje en el tiempo nunca se ha eliminado, los científicos han identificado varios desafíos físicos.

Ori dirige su atención a la posibilidad de que las condiciones iniciales formen un punto en el que reine un campo gravitatorio infinito, que nadie podría atravesar (en lugar de crear un bucle para el viaje en el tiempo). Su sistema impediría que tal cosa ocurriera. "El núcleo interno está matemáticamente protegido", afirma Ori "y es fácil demostrar que ninguna irregularidad podría penetrar en él".

Ori admite que persisten serias dudas sobre la estabilidad global de una máquina del tiempo. Sus propios cálculos, hechos en colaboración con Dana Levanony, y los de otros físicos, sugieren que la evolución de una máquina del tiempo dependería de un abanico muy estrecho de condiciones iniciales, que podrían ser difíciles, o incluso imposibles, de lograr. También está trabajando para demostrar matemáticamente las formas en que podría lograrse tal configuración.

"Si se lograran las condiciones iniciales apropiadas, la máquina de tiempo evolucionaría por sí misma, sin necesidad de ninguna intervención adicional", explica Ori. "Ello puede compararse a disparar hacia un barco con un cañón. Una vez que el cañón se apunta del modo apropiado y se dispara, la bala de cañón acaba impactando contra el barco, guiada tan sólo por las leyes de la física".

"La máquina es espacio-tiempo en sí misma", apunta Ori. Según él, si lográsemos crear en un área del espacio una distorsión del tiempo de las características descritas, o sea permitiendo a las líneas del tiempo cerrarse sobre sí mismas, podríamos posibilitar a generaciones futuras viajar hacia atrás en el tiempo, pero no más atrás de la fecha de activación de la máquina. No sería posible retroceder más, porque se requiere que en el punto de destino del pasado la máquina ya haya sido construida.

viernes, 6 de julio de 2007

Lanzan sonda Dawn hacia Vesta y Ceres: viaje al amanecer del sistema solar

La sonda estadounidense Dawn será lanzada el lunes desde Florida (sudeste) para explorar Vesta y Ceres, dos grandes asteroides, e intentar develar los misterios de los orígenes de nuestro sistema solar, nacido hace 4.600 millones de años.

El primero de los tres objetivos de esta misión es "atrapar los momentos iniciales del nacimiento del sistema solar" intentando comprender la formación de los dos mayores asteroides en órbita alrededor del sol, entre Marte y Júpiter, explicó la NASA.

El segundo objetivo de Dawn (que significa "amanecer" en inglés), una sonda dotada de tres instrumentos científicos -una cámara de muy alta definición y dos espectómetros-, es determinar la naturaleza de los elementos que forman planetas de tipo terrestre.

Finalmente, la sonda robótica de 1,21 toneladas, que mide 1,64 metros de longitud y 1,27 metros de ancho, estudiará por qué Vesta y Ceres registraron una formación y evolución totalmente diferente, lo que permitiría comprender el papel del agua en la evolución de los asteroides.


Ceres, descubierto en 1801, tiene una forma esférica con un diámetro de 960 km. Está formado en un 25% de agua, bajo la forma de hielo grueso que recubre un núcleo rocoso.

Ceres fue clasificado en 2006 como un "planeta enano", según una nueva definición establecida por la Unión Astronómica Internacional para caracterizar a algunos asteroides del sistema solar.

Vesta, descubierto en 1807, es más pequeño que Ceres, pero es el tercer mayor asteroide del sistema solar. De un diámetro promedio de 520 km, es una gran roca de forma irregular, sin huellas de agua, con un núcleo formado de hierro.

El enorme cráter en el polo sur de Vesta (460 km de ancho y 13 km de profundidad), producto de una colisión, será estudiado especialmente durante la misión Dawn.

Los astrónomos estiman que el 5% de todos los meteoritos encontrados en la Tierra provienen de este gigantesco choque sobre Vesta.

"Lo que nos interesa es saber cómo eran los ancestros de nuestros planetas, comprender la evolución de estos cuerpos celestes primitivos que son los elementos de base que forman la Tierra", explicó Christopher Russell, un astrónomo de la Universidad de California (oeste) y principal responsable científico de la misión Dawn.

Dawn será puesto en órbita en torno a Vesta en octubre de 2011 antes de reanudar su periplo en abril de 2012 para girar en torno a Ceres, a donde la sonda llegará en febrero de 2015, recorriendo en total 5.100 millones de km.

La sonda está dotada de un motor eléctrico de propulsión iónica que presenta la ventaja de consumir muy poco carburante -273 litros en total- y tiene un empuje de poca potencia pero que permite progresivamente alcanzar grandes velocidades.

Tras abandonar en dos oportunidades la misión Dawn, la NASA finalmente relanzó el proyecto en 2006, estimado entonces en 449 millones de dólares.

Se trata de la novena misión robótica de exploración de las diez previstas en el programa Discovery de la NASA, de las cuales varias con destino a asteroides como Stardust, que permitió traer partículas de cometas a la Tierra en 2006.

El lanzamiento de Dawn se efectuará el lunes con un cohete Delta II, desde la base militar de Cabo Cañaveral, en Florida (sudeste).

La ventana de despegue se abre a las 19H56 GMT y se cierra a las 20H26 GMT. Si el lanzamiento no es posible, se deberá realizar a más tardar el 11 de julio.

El lanzamiento inicial estaba previsto para el sábado, pero fue postergado al domingo debido al riesgo de tormentas sobre Cabo Cañaveral, aunque luego debió ser pautado para el lunes, por dificultades que encontró la NASA con un avión que recolectará información del Delta II durante su despegue.

Fuente: Univision.