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miércoles, 1 de abril de 2009

El CO2 enterrado se disolvería en agua, pero podría volver a emerger a la superficie

Fuente: El Mundo.

El almacenamiento de dióxido de carbono (CO2) en depósitos geológicos se disuelve en su mayor parte en las aguas subterráneas. Esta es la conclusión a la que ha llegado un equipo multidisciplinar de científicos que ha investigado en nueve almacenamientos naturales de CO2 en tres continentes distintos, según publica hoy en su principal artículo la revista Nature.

La captura y almacenamiento de CO2 es una de las alternativas que busca la industria mundial para evitar la emisión de este gas producido en la quema de combustibles fósiles, causante prioritario del cambio climático.

La investigación, liderada por Stuart Gilfillan, de la Universidad de Edimburgo, concluye que el CO2 se disuelve en el agua subterránea en una proporción del 82%, mientras que el resto, combinado con calcio o magnesio, da lugar a formaciones rocosas carbonatadas de calcita, dolomita o magnesita y, en ocasiones, aragonito.

La investigación pretende conocer la evolución del CO2 inyectado en formaciones geológicas profundas o en antiguos yacimientos de gas o petróleo, a lo largo de los siglos. Para ello han estudiado nueve de estos yacimientos naturales de CO2 en EEUU, Europa y China.

En siete de ellos han descubierto que la disolución del gas de efecto invernadero ha sido en agua con un grado de pH de entre 5 y 5,8. En los dos restantes el gas se ha fijado en rocas ricas en sílice, bajo formas de minerales carbonatados.

Los nueve yacimientos tenían edades comprendidas entre 10.000 y 42 millones de años, y en ningún caso han mostrado señales de fugas del CO2.

No obstante, Stuart Gilfillan, se muestra cauto: «Para el almacenamiento es esencial conocer hacia dónde se dirigen las aguas subterráneas y si no vuelven a surgir a la superficie».

Estos surgimientos de agua y CO2 existen en numerosos puntos del planeta y devuelven a la atmófera el gas que contienen. Precisamente una fotografía de un geiser en Utah, EEUU, es la que ilustra la portada de Nature.

lunes, 9 de marzo de 2009

El Amazonas no absorbe CO2 desde la sequía que lo afectó en el año 2005

Fuente: Diario del Alto Aragon.

La sequía que sufrió el Amazonas en 2005 llevó a esta región del planeta a dejar de absorber 2.000 millones de toneladas anuales de dióxido de carbono (CO2) y a expulsar a la atmósfera otros 3.000 millones de toneladas del gas al que se achaca el cambio climático. El impacto total de la sequía -5.000 millones de toneladas- excede las emisiones anuales de Europa y Japón juntas. Durante las últimas décadas, los científicos calculan que los bosques tropicales de todo el mundo han captado una quinta parte de las emisiones globales de combustible fósil. Pero en 2005 ese proceso se invirtió en la selva del Amazonas.

"Durante años, el Amazonas ha ayudado a ralentizar el cambio climático, pero depender de este subsidio de la Naturaleza es muy peligroso", ha asegurado el doctor Oliver Philips, catedrático de la Universidad de Leeds y director de la investigación que publica la revista Science. El estudio demuestra por primera vez que la sequía provoca pérdidas masivas de carbono en los bosques tropicales, principalmente a través de la mortalidad de los árboles.

"Si los sumideros de carbono de la Tierra disminuyen, o se invierten, que según muestran nuestros resultados es posible que ocurra, los niveles de dióxido de carbono aumentarán incluso más rápido. Para estabilizar nuestro clima se necesitarán reducciones más drásticas de las emisiones", ha señalado.

El estudio, en el que colaboraron más de 40 instituciones, analizó la grave sequía que sufrió el Amazonas en 2005, que invirtió décadas de absorción del carbono. Los científicos querían analizar cómo sería el clima de la región con un Atlántico Norte tropical más caliente, que podría provocar estaciones secas más calurosas e intensas. "Muchos de los bosques aparecieron poco afectados por la sequía, pero nuestros registros prueban tasas de mortalidad aceleradas. En una región tan extensa, pequeños efectos ecológicos pueden llegar a provocar un gran impacto en el ciclo de carbono del planeta", ha señalado Philips. "Algunas especies, entre ellas importantes palmeras, fueron especialmente vulnerables", ha señalado Abel Monteagudo, botanista peruano coautor del artículo, que señala que este hecho demuestra que "la sequía también amenaza a la biodiversidad".

martes, 29 de abril de 2008

El pino es el árbol que más CO2 absorbe

Fuente: agroinformacion.com.

La Universidad de Sevilla ha llevado a cabo un estudio sobre el uso de los árboles como sumideros de dióxido de carbono. El informe refleja que las plantaciones arbóreas son un instrumento eficaz para la lucha contra el cambio climático. Y, entre todas las especies, la más idónea es el pino.

El informe recoge datos sobre la vegetación en el contexto ecológico y la cantidad de dióxido de carbono que absorbe cada especie. El pino carrasco y el pino piñonero sobresalen en esta función con respecto al resto ya que absorben 48.870 y 27.180 kilos de CO2 al año respectivamente.

El informe refleja que las masas forestales son vitales para combatir el cambio climático, y beneficiosas porque “no requieren una sofisticada tecnología y muestran gran capacidad de desarrollo en un país como España, muy arbolado y con muchos espacios protegidos”.

viernes, 15 de febrero de 2008

Científicos de EEUU crean esponjas metálicas diseñadas para absorber CO2

Fuente: El Mundo.

Un equipo de científicos de EEUU ha diseñado un nuevo material capaz de capturar el principal gas causante del cambio climático.

Utilizando una técnica similar al diseño de los fármacos, los científicos han generado este nuevo metal orgánico, en forma de micro-esponjas, que captura el gas contaminante con una temperatura y una presión que pueden ser muy elevadas. En el futuro, este sistema podría utilizarse para captural el dióxido de carbono (CO2) que emiten las centrales de carbón o los vehículos, y así evitar la emisión del gas contaminante a la atmósfera.

Los científicos han creado varios prototipos de las esponjas, y la más eficiente de ellas es capaz de absorber una cantidad de CO2 83 veces superior a su propio volumen.

Los nuevos poros cristalinos, bautizados como ZIFs, se han conseguido uniendo diversos tipos de metal como el cobalto o el zinc con moléculas orgánicas. Algunos de estos ZIFs contienen más de un tipo de vínculo, lo que hace que su sensibilidad de absorción de sus poros sea diferente, comparados con materiales similares. En total, los investigadores han creado 25 ZIFs diferentes, según publican en la revista 'Science' esta semana.

El equipo de Omar Yaghi asegura que estos nuevos materiales pueden ayudar a las centrales eléctricas de carbón a filtrar el dióxido de carbono de sus chimeneas. Una vez que las esponjas están llenas, pueden ser retiradas, y, mediante una bajada de presión, descargan el CO2 acumulado en los poros, permitiendo que los ZIFs puedan ser reutilizados. Posteriormente, el CO2 absorbido podría enterrarse en cavernas subterráneas para evitar su impacto dañino sobre el clima.

De momento, Yaghi y sus colegas sólo han sintetizado pequeñas cantidades de los nuevos materiales, pero están convencidos de que en un futuro próximo, podrán optimizar su producción y obtener filtros viables en grandes cantidades. "Creemos que en dos o tres años podremos probar la eficacia de estos materiales en centrales de carbón", declaró Rahul Banerjee, uno de los miembros del equipo, a la revista 'New Scientist'.

"Cualquier innovación tecnológica que pueda servir para paliar el impacto contaminante de la producción de energía me parece muy valioso", opina el profesor Stuart Haszeldine, un experto en el campo de la captura de CO2, sobre el nuevo hallazgo.

lunes, 12 de noviembre de 2007

Desarrollan un árbol artificial que elimina día y noche CO2 de la atmósfera

Fuente: La Vanguardia.

Una empresa de Castellón ha desarrollado un "árbol artificial" que, con un proceso químico de purificación fotosintética, permite "de día y de noche" eliminar el dióxido de carbono (CO2) en la atmósfera, principal responsable del cambio climático, informó el investigador Eusebio Moro.

Moro aseguró que el sistema ideado por la empresa Movigi Spain Air Filter es pionero en el control de este gas contaminante que se concentra en entornos urbanos.

"Su instalación- indicó el investigador- puede ser de gran utilidad a las instituciones públicas en la lucha contra la polución de las ciudades y zonas industriales mejorando la calidad de vida de sus ciudadanos y de nuestro planeta".

Este sistema de catalizador, que se puede instalar en cualquier calle o plaza publica sin interferir en el paisaje, puede contribuir a solucionar el cambio climático y permitir un desarrollo sostenible, sentenció Moro.

Inspirado en el proceso de absorción del dióxido de carbono que llevan a cabo las plantas y los árboles, la citada empresa, bajo la supervisión del investigador en procesos de filtración y depuración del aire, Eusebio Moro, está construyendo un árbol artificial para aspirar y fijar el dióxido de carbono de la atmósfera.

Eusebio Moro explicó que "los efectos de la combustión de materia orgánica para la obtención de energía, tienen consecuencias muy graves sobre nuestro clima, su ecosistema y, fundamentalmente, sobre la salud de las personas".

"Desde hace años la comunidad científica está investigando procesos para combatir la mayor amenaza que se cierne sobre nuestro planeta: el cambio climático", señaló Moro.

El propietario de la empresa e investigador recordó que "hasta ahora, todas las recomendaciones sugeridas para reducir las emisiones de C02 son poco operativas".

"La única solución posible, para detener el impacto del cambio climático sobre el planeta, sólo podría realizarse mediante un giro en las políticas energéticas de los gobiernos en favor del ahorro energético o la creación de energías alternativas y renovables con el objetivo de permitir un desarrollo sostenible en el mundo", aseveró.

En el diseño de este proyecto están colaborando el grupo de investigación de Química Inorgánica Medioambiental y Materiales Cerámicos de la Universitat Jaume I, de Castellón, dirigido por el catedrático Guillermo Monrós.

viernes, 12 de octubre de 2007

Sorprendente membrana para reducir las emisiones de CO2 y purificar agua

Fuente: Novedades Cientificas.

Según publica la revista Science, se ha desarrollado una sorprendente membrana imitando los poros que se encuentran en las plantas que tendría aplicaciones en el agua, la energía y la mitigación del cambio climático. Este novedoso material ha sido desarrollado gracias a la cooperación internacional de investigadores de la Universidad de Hanyang en Korea, la Universidad de Texas y el CSIRO.

La membrana permite que el dióxido de carbono y otras diminutas moléculas puedan atravesar sus poros en forma de reloj de arena, y al mismo tiempo impide la circulación de grandes moléculas como el metano. Conseguir separar estos dos gases es importante en el procesamiento del gas natural y la recuperación del gas de los vertederos.

Las aplicaciones son múltiples, separar moléculas pequeñas y gases de efecto invernadero, aumentar la eficiencia energética de la purificación del agua, o la producción y distribución de energía a partir de hidrógeno.

"La capacidad del nuevo plástico para separar moléculas pequeñas supera los límites de cualquier plásticos convencionales", aseguran sus desarrolladores, "pudiendo separar el dióxido de carbono a partir del gas natural cientos de veces más rápido que con las actuales membranas, con un rendimiento cuatro veces mayor en términos de pureza de los gases separados"

lunes, 1 de octubre de 2007

Dióxido de carbono no provocó el último calentamiento global

Fuente: El Espectador.

El último calentamiento sufrido por el planeta fue provocado por una subida de las temperaturas marinas y no por la acumulación del dióxido de carbono (CO2), reveló un estudio difundido este jueves por la revista Science.

Pero el resultado más extraño de esa investigación señala que el aumento de temperaturas marinas tuvo su origen en las aguas de la Antártida, el continente helado.

Según científicos de la Universidad de California el dióxido de carbono no causó el fin de la última glaciación, al contrario de lo deducido en los registros hallados en las capas de hielo.
“Ya no podemos argumentar que solamente el dióxido de carbono fue el que generó el fin de la glaciación”, dijo Lowell Stott, geólogo autor principal del estudio.

Las temperaturas de las profundidades marinas aumentaron 1.300 años antes que las de la superficie tropical y mucho antes de que aumentaran los niveles de CO2 en la atmósfera, manifestó Stott.

Agrega que su estudio sugiere que la acumulación de ese gas de efecto invernadero en la atmósfera fue resultado del calentamiento y que aceleró el deshielo, pero no fue la causa principal.

Sin embargo, Stott no pone en tela de juicio el hecho de que el CO2 influya en el calentamiento que está experimentando el planeta en los últimos años, según las teorías científicas.

“No quiero que nadie piense que esto es una prueba de que el CO2 no afecte al clima. Sí lo afecta, pero lo importante es que el dióxido de carbono no es el comienzo ni el fin del cambio climático”, señaló.

Según los científicos, el estudio de la salinidad y las temperaturas de los océanos son propiedades que se pueden usar para determinar su origen
Y lo más extraño es que el lento desplazamiento de esas aguas parece haberse iniciado en el océano antártico, hace 19.000 años, según los científicos.

Los investigadores explican que esto se debe a que la mayor temperatura acelera el deshielo y expone las aguas marinas que reflejan menos luz y absorben mayor calor.

El modelo de los autores del estudio, que analizaron la sedimentación marina para calcular los cambios de temperatura, también indica que al modificarse las condiciones termales del océano posiblemente se generó la liberación del CO2 marino, lo cual aceleró el calentamiento global.

“Este es un ejemplo de la forma en que un clima regional se traduce en un cambio climático global”, manifestó Stott.

Según los científicos de la Universidad de California la dinámica climática es mucho más compleja y no se puede asegurar simplemente que el aumento en los niveles de CO2 provoca a su vez el incremento de las temperaturas.

Esas complejidades tienen que entenderse bien para determinar la forma en que ha cambiado el clima en el pasado y cómo lo modificarán en el futuro, agregó Stott.

viernes, 28 de septiembre de 2007

James Lovelock propone usar los océanos para reducir el dióxido de carbono de la atmósfera

Fuente: El Mundo.

MADRID.- Consecuente con su extrema preocupación por el cambio climático generado por la emisión de gases de efecto invernadero, James Lovelock, el científico autor de la 'Hipótesis Gaia', propone un medio drástico para reducir la concentración de dióxido de carbono en la atmósfera: el uso de los océanos. La idea ha sido lanzada en una extensa 'Carta al director' firmada por él y Chris G. Rapley, del Museo de la Ciencia de Londres.

Lo que Lovelock y Rapley proponen es construir grandes tubos de unos diez metros de diámetro, y entre 100 y 200 de longitud, con una válvula de un sólo paso en la parte inferior. Su finalidad sería mezclar las aguas profundas, ricas en nutrientes, con las superficiales, relativamente más pobres. Esto fertilizaría las algas, con lo que florecerían. Esto tendría dos consecuencias. El dióxido de carbono absorbido por las algas caería al mar, y se generaría sulfuro de metilo, "el precursor de los núcleos que forman nubes que reflejan la luz solar", según la carta.

No obstante, Lovelock y Rapley advierten que esa solución puede fracasar por razones económicas o técnicas. Y que, además, deben tenerse en cuenta las consecuencias que tendría la acidificación del océano.

La propuesta de los autores encaja con la visión de la Tierra-Gaia propuesto por Lovelock: un organismo 'vivo' que se defiende de las infecciones de 'patógenos' como el ser humano. El cambio climático es la respuesta del sistema a la agresión. Lo que ahora proponen es ayudar a la Tierra a 'curarse' a sí misma. "Si no podemos 'curar el planeta' directamente, podemos ayudarle a que se cure sí mismo".

miércoles, 12 de septiembre de 2007

"Con los biocombustibles no se ahorran emisiones de CO2"

Fuente: El Pais.

Hartmut Michel, alemán, 59 años, recibió el premio Nobel de Química en 1988 -conjuntamente con Johann Deisenhofer y Robert Huber- por determinar, por cristalografía de rayos X y en una bacteria, el funcionamiento en detalle de la fotosíntesis -la reacción más importante del mundo, según el jurado-. La fotosíntesis utiliza luz solar como fuente de energía para obtener sustancias orgánicas. Michel sigue en el Instituto Max Planck, estudiando la función de enzimas que tienen un papel en la respiración y el metabolismo. En la reunión de premios Nobel celebrada este verano en Lindau (Alemania), Michel no habló de su trabajo sino de una de sus aficiones: los biocombustibles. Según mostró en Lindau, los combustibles de origen vegetal no son una buena opción para combatir el cambio climático: no ahorran emisiones de CO2 y promueven la deforestación de la Amazonia. "No soy el único que dice esto, basta hacer los cálculos para verlo. Sólo que los políticos no quieren escuchar esta idea", dice Michel.

Pregunta. Según una directiva de la Unión Europea, el 5,75% de todo el transporte basado en energías fósiles deberá ser sustituido por biocombustibles antes del 2010. ¿Es una estrategia equivocada?

Respuesta. Recomendaría abolir esa directiva: con los biocombustibles no se ahorra emisiones de dióxido de carbono. Es evidente que tenemos que reducir las emisiones de dióxido de carbono si queremos frenar o reducir el calentamiento global, tenemos que cambiar de energías fósiles a energías renovables. Pero la producción y el uso del biogás o el biocombustible no son neutrales en cuanto a la producción de CO2, porque al menos el 50% de toda la energía contenida en el biogás o en el biocombustible procede de fuentes fósiles.

P. ¿Puede explicarlo un poco mejor?

R. Para producir algunos biocombustibles, como el etanol, hace falta invertir mucha energía en forma de fertilizante, de transporte... Y también en el destilado del alcohol. Lo que obtienes al fermentar el vegetal es algo como el vino, con un 10% de alcohol, y hay que convertirlo en alcohol 100%. Para eso hay que invertir casi tanta energía como la que hay en el etanol. Y si obtienes esa energía de combustibles fósiles, acabas emitiendo más CO2 de lo que emitirías simplemente usando gasolina en el coche.

P. ¿No es algo que se pueda mejorar con nuevas técnicas de cultivo, con más investigación en general?

R. El problema de partida es que la eficiencia global de la fotosíntesis es muy baja. Menos del uno por ciento de la energía solar se almacena en forma de biomasa, y no hay muchas posibilidades de mejorar eso. El biocombustible que se puede producir por unidad de superficie y año contiene menos del 0,4% de la energía solar que ha recibido esa superficie en el mismo tiempo.

P. O sea que habría que cultivar superficies enormes para obtener suficiente biocombustible...

R. Incluso si no contamos la energía que hay que invertir en producir los biocombustibles, hay que tener en cuenta que cubrir la demanda de electricidad de Alemania con biocombustibles exigiría dedicar toda la superficie del país a cultivos energéticos. En comparación, las células fotovoltaicas son entre 50 y 100 veces más eficientes en lo que respecta a convertir la energía solar en eléctrica, y necesitan de mucho menos suelo. Los cultivos energéticos son una manera muy poco eficiente de usar el suelo.

P. Ha hablado también del riesgo de deforestación asociado al uso de biocombustibles.

R. Sí, los biocombustibles están fomentando la pérdida de selva tropical en Indonesia, Malaisia, algunas zonas de África y en Brasil. En Brasil es la soja: cada vez se cultiva más y más soja en la selva. Y quemar selva para producir soja libera una cantidad enorme de dióxido de carbono a la atmósfera.

P. En su conferencia ha dicho incluso que es más eficiente, y ahorra más emisiones, usar directamente los cultivos para calentarse.

R. Sí, puestos a cultivar, el mayor ahorro lo obtendríamos usando la madera para calefacción, en vez de petróleo o gas natural. El petróleo se dejaría sólo para los coches. De esa manera triplicas o cuadruplicas la eficiencia, no pagas el impuesto de convertir la biomasa en biocombustible.

P. Pero también ha dicho que producir biocombustibles es más barato energéticamente en algunos países que en otros. ¿Son los biocombustibles rentables al menos en algunos países?

R. Si el biocombustible se produce a partir de la caña de azúcar en los países en que este cultivo crece como si fuera hierba, sin fertilizante, como Brasil, sí puede ser un proceso rentable. En Brasil se exprime la caña y los restos de la planta se usan para destilar el alcohol. Pero en Europa, con trigo o remolacha, no es rentable. Aquí no se da la caña de azúcar.

P. Y ¿si se usan métodos biotecnológicos, enzimas, que digieran toda la planta -incluida la lignina- para aumentar la eficiencia de la producción de biocombustible?

R. No se gana mucho. La eficiencia de la conversión de biomasa en biocombustible oscila entre el 0,15% y el 0,3%. Y las células fotovoltaicas tienen ya una eficiencia de entre el 15% y el 20%. Y también son interesantes las otras formas de aprovechar la energía solar, como la energía solar térmica.

P. Así que en su opinión hay que fomentar la energía solar

R. La mejor manera de resolver nuestro problema es con energía solar, lo malo es que las células fotovoltaicas son aún muy caras. Podríamos tener una granja solar en el Sáhara, por ejemplo, y convertir la energía que se obtuviera en alguna otra forma de energía que se pueda transportar, como el hidrógeno. Eso, hasta que se desarrollen cables superconductores a temperatura ambiente.

P. Si está tan claro que los biocombustibles no son una opción, ¿por qué todo el mundo apuesta por ellos?

R. Es que son una idea muy atractiva, el término bio vende mucho... Pero no soy el único que critica los biocombustibles. Basta hacer los cálculos.

martes, 3 de julio de 2007

Diseñan un nuevo motor a gas 'neutral' en emisiones de CO2 para invernaderos

La empresa GE Energy ha diseñado un nuevo motor a gas de 24 cilindros, que, usado en invernaderos, es una de las 'pocas' aplicaciones de producción de energía eléctrica neutral a nivel de emisiones de CO2.

El prototipo, presentado esta semana en la Feria Power-Gen de Madrid, es 'la solución perfecta' para lugares como invernaderos porque además de generar luz, tanto para las plantas como para la red eléctrica, produce el calor necesario para mantener la temperatura estable, explicó a Efe Alejandro Held, directivo de la filial Jenbacher.

Además el CO2 que emiten, una vez tratado y eliminados los componentes nocivos, sirve para el crecimiento de las plantas, según Held.

Este modelo de motor a gas, el 'J624 GS', se fabricará en las instalaciones de la compañía en Austria, y está previsto que el año que viene se comercialicen las primeras unidades para el mercado de invernaderos holandeses.

Inicialmente el nuevo motor funcionará con gas natural, pero a largo plazo las previsiones son que lo haga también con gases de descomposición o combustibles alternativos como el biogás o los gases procedentes de residuos industriales.

Los motores también podrán emplear gases obtenidos en minas de carbón, lo que representa un alto potencial para reducir las emisiones de efecto invernadero, pero todavía hay que solventar ciertas limitaciones técnicas, en las que ya están trabajando los ingenieros.

Expertos consultados por Efe coinciden en señalar que este tipo de motores de gas resultan adecuados para instalarse cerca del consumidor, en un nuevo paradigma llamado 'generación distribuida', que permitirá una red eléctrica más robusta y resistente a apagones.

La actual es una 'generación centralizada', basada en centrales eléctricas alejadas del consumidor y conectadas por una red de alta tensión.

Fuente: Terra España.

sábado, 16 de junio de 2007

Se rompe el equilibrio del dióxido de carbono

Actividades del ser humano como el uso de fertilizantes agrícolas están acabando con el equilibrio en los niveles de dióxido de carbono de los bosques del hemisferio norte del planeta, según un estudio de científicos de Europa y Norteamérica.

La investigación, que recoge la revista científica británica Nature, sirve como toque de advertencia sobre las prácticas generalizadas que llevan a cabo algunos agricultores y encargados del cuidado de bosques de Europa y Norteamérica y que hasta el momento no se consideraban del todo perjudiciales.

Los expertos, de Italia, Francia, Reino Unido, Suecia, Finlandia, Canadá y EU, advierten de que tales prácticas liberan una mayor cantidad de nitrógeno a la atmósfera que favorece el crecimiento desproporcionado de los bosques de las regiones templadas y boreales del hemisferio norte.

Este fenómeno, lejos de beneficiar al planeta, propicia que los bosques, ahora más poblados, liberen a la atmósfera mucho más dióxido de carbono, principal responsable del cambio climático que se traduce en un recalentamiento generalizado del planeta.

“Los resultados de nuestro estudio demuestran que el ser humano controla el equilibrio de los niveles de dióxido de carbono de los bosques de las zonas templadas y boreales, directamente -a través de la gestión de los bosques-, o indirectamente, por las emisiones de nitrógeno”, afirman los científicos en el artículo de la revista.

El estudio de este grupo de expertos no se olvida de otras variables que inciden en la circulación de dióxido de carbono: el aumento de las temperaturas, los cambios en los modos de cultivar la tierra y la respiración y fotosíntesis de las plantas.

Según los científicos, estos fenómenos que contribuyen al desequilibrio del dióxido de carbono de los bosques han de sumarse al abandono agrícola que propicia la expansión incontrolada de las grandes masas forestales.



Fuente: Notas.com.es.

viernes, 15 de junio de 2007

El hombre rompe el equilibrio de los niveles de CO2 de los bosques

MADRID.- Ciertas actividades del ser humano, como el uso de fertilizantes agrícolas o la quema de rastrojos, están acabando con el equilibrio en los niveles de dióxido de carbono de los bosques del hemisferio norte del planeta, según un estudio de científicos de Europa y Norteamérica.

Esta investigación, que recoge en su último número la revista científica británica 'Nature', sirve como toque de advertencia sobre las prácticas generalizadas que llevan a cabo algunos agricultores y encargados del cuidado de bosques de Europa y Norteamérica y que hasta el momento no se consideraban del todo perjudiciales.

Los expertos, de Italia, Francia, Reino Unido, Suecia, Finlandia, Canadá y EEUU, advierten de que tales prácticas liberan una mayor cantidad de nitrógeno a la atmósfera que favorece el crecimiento desproporcionado de los bosques de las regiones templadas y boreales del hemisferio norte.

Este fenómeno, lejos de beneficiar al planeta, propicia que los bosques, ahora más poblados, liberen a la atmósfera mucho más dióxido de carbono, principal responsable del cambio climático que se traduce en un recalentamiento generalizado del planeta.

"Los resultados de nuestro estudio demuestran que el ser humano controla el equilibrio de los niveles de dióxido de carbono de los bosques de las zonas templadas y boreales, directamente -a través de la gestión de los bosques-, o indirectamente, por las emisiones de nitrógeno", afirman los científicos en el artículo de la revista.

El estudio de este grupo de expertos no se olvida de otras variables que inciden en la circulación de dióxido de carbono: el aumento de las temperaturas, los cambios en los modos de cultivar la tierra y la respiración y fotosíntesis de las plantas.

Según los científicos, estos fenómenos que contribuyen al desequilibrio del dióxido de carbono de los bosques han de sumarse al abandono agrícola que propicia la expansión incontrolada de las grandes masas forestales.

Fuente: El Mundo.