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miércoles, 11 de febrero de 2009

Humanos y chimpancés, parientes no tan cercanos

Fuente: El Mundo.

El hombre desciende del mono y la distancia genética que le separa de su pariente vivo más cercano, el chimpancé, se creía hasta hoy como muy estrecha, cerca de un 1%. Este precepto, aceptado hasta hoy, tiende un puente entre la Teoría de la Evolución y la Ciencia moderna, construida sobre los sólidos cimientos de la obra de Charles Darwin, cuyo bicentenario se conmemora esta semana. Sin embargo, una investigación publicada en la revista Nature señala que ambas especies comparten no un 99% de su ADN, como se creía hasta ahora, sino un 89%.

El naturalista británico acertó con las dos ideas fundamentales de su teoría. Los organismos se transforman a lo largo de la Historia de la Vida gracias a los caracteres que heredan de sus antecesores y estos rasgos son seleccionados o eliminados mediante Selección Natural. Pero durante la elaboración de los preceptos que le condujeron a la citada teoría, plasmada en la obra 'El origen de las especies' (de cuya publicación se cumplen 150 años en 2009), el naturalista británico tuvo dudas.

El modelo de evolución que propuso era gradual. Según esto las especies cambian poco a poco a lo largo de las generaciones gracias a pequeños cambios favorecidos por la Selección Natural, porque suponen una ventaja adaptativa para el medio en el que habitan.

Esta forma de evolución engloba a todos los seres vivos, incluido el ser humano. Sin embargo, al propio Darwin le asaltaron preguntas que la Ciencia ha tardado un siglo y medio en responder, e incluso algunas que aún no ha solucionado, lo que le aporta, si cabe, más mérito a la formulación de la teoría.

Las dudas de Darwin

«Si las especies han descendido de otras especies mediante gradaciones insensiblemente diminutas, ¿por qué no vemos en todas partes innumerables formas de transición? ¿Por qué no está toda la Naturaleza en confusión, en lugar de estar las especies como las vemos, bien definidas?», se preguntaba el sabio británico.

Multitud de científicos modernos han profundizado en la investigación del registro fósil y han hecho ciertas las sospechas de Darwin. Las especies fosilizadas permanecen estables desde el primer instante en el que aparecen en la escala temporal hasta su extinción. Entonces, ¿cómo avanzan las especies a lo largo de la Historia de la Vida?

Coincidiendo con el aniversario de Charles Darwin, un equipo de científicos del Departamento de Ciencias Genómicas de la Universidad de Washington, del Instituto Médico Howard Hughes y del Instituto de Biología Evolutiva del CSIC y de la Universidad Pompeu Fabra han dado con una de las posibles claves que explicaría, al menos para las especies de homínidos actuales (orangután, gorila, chimpancé y ser humano), este avance discontinuo, expuesto hace casi cuatro décadas por los eminentes paleontólogos Stephen Jay Gould y Niles Eldredge en su teoría del equilibrio puntuado.

«La clave está en las duplicaciones del genoma», dice Tomás Marques-Bonet, primer firmante de la investigación, «se trata de regiones enteras del ADN que se duplican en algún momento del ciclo celular y se insertan en otro lugar. Esto aporta dinamismo al genoma», aclara. Las modificaciones que generan estas regiones duplicadas al insertarse en otro lugar de la secuencia de ADN provocan grandes cambios en los organismos y, por lo tanto, la selección natural puede actuar sobre ellos de forma muy rápida.

«Aunque al ser humano le vino bien tener esas duplicaciones, no podemos asegurar que estas regiones sean responsables de los genes de la humanidad», asegura Marques-Bonet. «Lo que sí sabemos es que en estas secuencias de ADN están las claves de enfermedades como la esquizofrenia, el autismo o el retraso mental», aclara el investigador.

sábado, 7 de febrero de 2009

Los humanos podríamos prescindir de uno de cada 200 de nuestros genes

Fuente: IBL News.

Los humanos podríamos prescindir de uno de cada 200 de nuestros genes, ya que se ha descubierto que su desactivación no tiene ningún efecto en la salud.

Así lo afirma hoy un equipo de científicos del Wellcome Trust Sanger Institute (Reino Unido) en la revista especializada "The American Journal of Human Genetics".

Los investigadores, dirigidos por Bryndis Yngvadottir, llegaron a esa conclusión cuando trataban de demostrar los efectos que la pérdida de genes tienen en el bienestar y la evolución del ser humano.

El equipo estudió unas pequeñas variaciones genéticas, llamadas polimorfismos de nucleótido único (SNP, en sus siglas en inglés), en el ADN de más de 1.000 individuos.

En concreto, se centró en aquellos SNP sin sentido, que afectan a la síntesis de proteínas: originan moléculas más cortas y en ocasiones dejan de producir las sustancias.

Los científicos descubrieron que 167 genes se habían desactivado por SNP sin sentido y que ese tipo de variaciones son bastante frecuentes en los individuos: las personas que participaron en el estudio portaban de 29 a 65 polimorfismos sin sentido.

"Sabíamos que estas mutaciones existían y que muchas se han asociado con enfermedades genéticas, pero nos quedamos asombrados al descubrir que eran tan comunes en la población general", explica Yngvadottir.

Pero las sorpresas no terminaron ahí.

Los científicos creían que esos cambios sin sentido en el material genético produciría numerosos efectos perniciosos en el ser humano.

Sin embargo, esa presunción se desmontó cuando descubrieron que las variaciones de ambas copias cromosómicas de 99 de los 167 genes analizados no tenían consecuencias negativas en la salud del individuo portador de las mutaciones.

El ADN del ser humano contiene unos 20.000 genes, lo que significa que uno de cada doscientos genes es "prescindible".

De los 167 genes con SNP sin sentido localizados, 8 aparecen en la base de datos que enumera las mutaciones causantes de enfermedades.

Los resultados sugieren que ese tipo de mutaciones, aunque a veces son dañinas, generalmente tienen pocas consecuencias para el individuo y pueden incluso ser beneficiosas en términos evolutivos.

Este es el caso del gen MAGEE2, cuyo SNP sin sentido es provechoso para la salud de los individuos de Asia Oriental.

"Sin embargo, la investigación sugiere que, en general, la pérdida de genes no ha sido la principal fuerza evolutiva: nuestro genoma no parece tener prisa para deshacerse de estos genes superfluos", apunta otro investigador, Chris Tyler-Smith.

A pesar de ello, Yngvadottir apunta que algunos genes tienden a perderse de forma preferente, como por ejemplo aquellos relacionados con el olfato.

"Quizá a los primeros humanos no les gustaba el olor de sus compañeros y por eso, cuando empezaron a vivir en grandes comunidades, la pérdida de esos genes contribuyó a aumentar sus oportunidades de encontrar el amor verdadero, al no olerlos", bromea el experto.

lunes, 22 de diciembre de 2008

Un torturador habita en el 70% de los humanos

Fuente: Publico.es.

Cada vez que las noticias hablan de un genocidio, suele surgir la pregunta: ¿cómo es posible que personas que hasta entonces llevaban una vida convencional se transformen de repente en monstruos?

En 1963, el psicólogo de la Universidad de Yale (EEUU) Stanley Milgram respondió a la pregunta con un experimento de resultados desoladores.

Milgram reclutó voluntarios a los que se informaba de que iban a participar en un experimento, consistente en administrar una descarga eléctrica a un sujeto cada vez que éste respondiese erróneamente a una pregunta.

Los voluntarios ignoraban que las descargas eran falsas; la víctima, un actor y ellos, los auténticos sujetos del experimento.

De modo sorprendente, ocho de cada 10 voluntarios siguieron apretando el botón –aunque, según Milgram, con gran estrés–, incluso cuando la corriente subía de 150 a 450 voltios y el actor dejaba de gritar para fingir desmayo o muerte.

45 años después

Jerry Burger, de la Universidad de Santa Clara (EEUU), ha repetido el experimento de Milgram 45 años después.

Los resultados se mantienen: el 70% de los 29 hombres y 41 mujeres continuaban apretando el botón. Ni siquiera otro actor que irrumpía en escena cuestionando el procedimiento lograba disuadirlos; confiaban más en el científico.

Según Burger, bajo la influencia adecuada, el ser humano es capaz de cosas "inquietantes".

viernes, 4 de abril de 2008

Descubren en EEUU excrementos humanos fosilizados de 12.300 años de antigüedad

Fuente: El Mundo.

El rastro más antiguo de los primeros humanos que pisaron el continente americano son unos excrementos. Datados hace 12.300 años, las heces de unos nativos primitivos ha hecho retroceder más de 1.200 años la historia del Homo sapiens moderno en América y confirma que aquellos pioneros llegaron desde Asia y Siberia, poblaciones con las que comparten lazos genéticos evidentes.

En concreto, por su ADN mitocondrial, se les relaciona con dos subgrupos de nativos que llegaron a esta región hace más de 14.000 años. Fueron los paleontólogos, dirigidos por Dennis L. Jenkins, de la Universidad de Oregón, quienes encontraron en las cuevas Paisley, en este estado norteamericano, 14 excrementos fosilizados (coprolitos) que decidieron enviar al equipo danés de Eske Willerslev para que buscara rastros de ADN humano. Y los encontraron.

Puesto que los coprolitos no habían sido rescatados en las condiciones adecuadas, se corría el riesgo de que hubiera contaminación genética de los propios investigadores, por lo que hubo que analizar el ADN de todos los implicados para descartar esta eventualidad, como así se hizo en su análisis final.

Curiosamente, seis de los excrementos tenían, además de ADN primitivo humano, rastros genéticos de coyotes, zorros o posibles lobos. «Pensamos que puede deberse a que comieron estos animales o a que algún zorro orinó sobre las heces», argumentan los científicos en el artículo que publican hoy en la revista Science.

En todo caso, las pruebas han revelado que las familias genéticas de aquellos individuos son de los tipos A2 y B2, comunes en Siberia y Asia del Este y, por su fecha, son anteriores a la cultura Clovis, considerada hasta ahora la más antigua cultura indígena de América, de la que se han encontrado muy pocos fósiles, aunque sí herramientas.

Por contra, en las cuevas de Oregón no hay utensilios líticos, así que se desconoce la tecnología que tuvieron los inquilinos del lugar. Eso sí, se sabe el lugar de donde venían y lo que comían.

Jenkins y sus estudiantes comenzaron a trabajar en cuatro de las cuevas Paisley en 2002. Allí recuperaron también hilo realizado con fibras de plantas y tendones, piel, cuerdas, clavijas de madera, huesos de animales y una especie de proyectiles. El hilo, por ejemplo, ha sido datado también en 12.750 años de antigüedad. «Al fondo de una cueva, encontramos un hoyo lleno de huesos de ovejas, caballos, camellos y dos coprolitos humanos de hace 14.400 años», ha asegurado el paleontólogo. Con radiocarbono dataron los utensilios en esa fecha, la misma en la que ya antes habían aparecido algunos utensilios en el yacimiento chileno de Monte Verde.

Sin embargo, no todos los expertos comparten sus conclusiones. Algunos todavía creen que puede haber contaminación moderna de ADN y otros apuntan que pueden ser heces de caninos en los que orinaron humanos. En todo caso, ello no pondría en duda la presencia de nuestra especie en el lugar de los hechos. Además, se defiende Jenkins, han encontrado hasta un pelo de aquellos primitivos indígenas. Y, según asegura, seguirá buscando más rastros y encontrándolos.

jueves, 28 de febrero de 2008

Humanos y chimpancés activan la misma zona cerebral cuando se comunican

Fuente: Terra España.

La región del cerebro encargada de la comunicación, tanto hablada como de signos, es la misma en los humanos y en los chimpancés, lo que refuerza la teoría, comprobada genéticamente, de que ambos proceden de un ancestro común.



Así lo indica el estudio de un equipo de científicos publicado hoy en la revista digital Current Biology. "El comportamiento comunicativo del chimpancé comparte muchas características con el lenguaje humano", afirma Jared Taglialatela del Centro Nacional de Investigación de Primates de Yerkes, en Atlanta (EEUU), miembro del equipo científico que llevó a cabo el estudio.

La investigación "sugiere que las bases neurológicas del lenguaje humano ya estaban presentes en el ancestro común del hombre y del chimpancé", afirmó el investigador. El equipo de científicos identificó el Area de Broca, parte de la región cerebral conocida como el Giro Frontal Inferior, en el hemisferio izquierdo, como uno de los sistemas neuronales que se activan cuando el ser humano planea decir algo y cuando habla o gesticula.

"Antes no sabíamos si otros primates, y particularmente nuestro más cercano pariente (vivo), el chimpancé, poseía una región cerebral comparable, relacionada con la producción de sus propias señales de comunicación", afirmó Taglialatela. Para el estudio, los investigadores sometieron a un escáner cerebral a tres chimpancés mientras gesticulaban y llamaban vocalmente a una persona pidiéndole que les acercara la comida. Estos chimpancés mostraron una activación del Area de Broca y otras regiones involucradas en la comunicación humana.

Los investigadores interpretan este resultado como la prueba de que los chimpancés tienen un cerebro preparado para el lenguaje, aunque admiten que "se puede argumentar que, como los simios nacieron en cautividad y produjeron signos que no se ven habitualmente en libertad, el aprendizaje de estos signos indujo la activación cerebral que vemos".

sábado, 29 de diciembre de 2007

David Grimaldi dice que la existencia de los humanos depende de los insectos

Fuente: La Opinion A Coruña.

El entomólogo y paleontólogo estadounidense David Grimaldi, conservador del Museo de Historia Natural de Nueva York, ha afirmado, en una entrevista con EFE, que "la existencia de los humanos depende de los insectos", pese a que estos pequeños animales están "totalmente infravalorados". EFE Grimaldi, que ha acudido a Barcelona invitado por la Obra Social de La Caixa, ha explicado que los insectos tienen un papel clave en el funcionamiento de la Tierra, ya que de ellos depende, entre otras cosas, la polinización de más del ochenta por ciento de las plantas y cosechas de todo el mundo.

"Sólo si las abejas no existieran, la Tierra ya sería distinta", ha señalado el experto, que ha destacado, especialmente, la labor de dos de los insectos a cuya erradicación dedican los humanos más esfuerzos, como son las hormigas y las termitas, principales responsables de la movilidad de la materia orgánica y del mantenimiento del equilibrio ecológico del planeta.

"Si desaparecieran las termitas, las selvas tropicales serían lugares radicalmente distintos, y hay que tener en cuenta que los bosques tropicales son los principales productores de oxígeno", ha remarcado Grimaldi, que ha lamentado que, pese a su vital importancia para la supervivencia del planeta, los insectos estén tan "infravalorados".

En la actualidad hay cerca de un millón de insectos descritos, aunque se calcula que existen entre tres y cinco millones más aún por descubrir.

Los primeros insectos que pisaron la Tierra lo hicieron hace más de 3.000 millones de años, cuando el planeta tenía un clima muy violento, una atmósfera totalmente distinta, no había vertebrados y la mayoría de formas de vida se encontraban en el océano.

Con sus cientos de millones de años de historia, los insectos han demostrado ser uno de los grupos animales con mayor éxito de adaptación, un triunfo de supervivencia no menos que admirable al que Grimaldi ha intentado dar una explicación lógica en los últimos años.

Según este experto, los insectos estaban "predestinados" a tener éxito biológico. En primer lugar, explica, por su edad, ya que al ser uno de los primeros seres en colonizar la Tierra fueron evolucionando y ocupando nichos ecológicos.

Sus esqueletos, que evitan la desecación; sus articulaciones, que los dotan de una enorme flexibilidad; las alas, que les permiten escapar de sus enemigos y rastrear alimentos, y su transformación mediante la metamorfosis, son para Grimaldi los otros factores que han determinado el éxito de adaptación de estos minúsculos animales.

"En su conjunto, tienen ciclos de vida relativamente cortos y tienen mucha descendencia, lo que hace que sean animales extremadamente adaptables, hasta el punto que parecen menos vulnerables a las extinciones en masa que han afectado otras formas de vida", ha subrayado el responsable de la sección de Zoología de Invertebrados del Museo de Historia Natural de Nueva York.

No obstante, Grimaldi ha advertido de las nefastas consecuencias que el calentamiento global del planeta tendrá también sobre los insectos e, indirectamente, sobre los humanos, a consecuencia de los cambios que sufrirán los hábitats tropicales, en los que viven gran parte de las especies de estos animales.

"Con la llegada del clima tropical a otras regiones, los insectos irán hacia el norte y eso incluye la llegada a Europa de artrópodos portadores de enfermedades", ha alertado el entomólogo.

David Grimaldi es un reconocido paleontólogo que ha desarrollado parte de su trabajo en España, y, en concreto, en Teruel, donde el pasado año halló, en colaboración con unos colegas españoles, una gota de ámbar que conservaba en su interior la telaraña más antigua del mundo, con más de 110 millones de años de antigüedad.

martes, 18 de diciembre de 2007

Los monos suman casi tan bien como nosotros

Fuente: HispaMp3.

Los monos pueden realizar sumas mentales con resultados similares a los de estudiantes universitarios, según revela un estudio estadounidense divulgado este lunes por la revista PloS Biology.

Según los científicos del Centro de Neurociencias Cognitivas de la Universidad de Duke (Carolina del Norte), los resultados del estudio ayudan a comprender los orígenes evolutivos compartidos de seres humanos y animales en lo que se refiere a la capacidad aritmética. Otras investigaciones habían determinado ya que animales y seres humanos tienen la capacidad para representar y comparar números.

Los animales, los niños y los adultos pueden diferenciar entre cuatro objetos y ocho objetos, por ejemplo. Sin embargo, hasta ahora no estaba claro si los animales podían realizar operaciones aritméticas de forma mental. "Sabíamos que los animales pueden reconocer cantidades, pero no había suficientes pruebas de su capacidad para realizar tareas matemáticas, como la suma. Nuestro estudio ha demostrado que sí pueden hacerlo", indicó Jessica Cantion, una estudiante de postgrado que participó en la investigación.

Los científicos realizaron un experimento con macacos instalados frente a una pantalla con un número variable de manchas. Las manchas fueron borradas de la pantalla la que fue reemplazada por otra en la que aparecía un número diferente de esas manchas. Después, se les mostraba una tercera pantalla en la que había una caja con la suma de las primeras dos pantallas, así como otra caja con un número diferente. Los monos eran recompensados cada vez que tocaban la pantalla que contenía la suma correcta.

Un grupo de estudiantes universitarios fue sometido a una prueba similar en la que tenían que elegir la suma correcta sin contar las manchas. El nivel de aciertos entre los estudiantes fue de un 94 por ciento y el de los macacos de un 76 por ciento. La media de tiempo de respuesta entre ambos grupos fue de un segundo.

martes, 11 de diciembre de 2007

Los seres humanos nos diferenciamos cada día mas

Fuente: HispaMp3.

Las diferencias entre los seres humanos se han acelerado y son cada vez más marcadas entre las personas que viven en continentes diferentes, según un estudio internacional divulgado hoy por la revista "Proceedings of the National Academy of Sciences".

(EFE) Esa afirmación se contrapone a la vieja teoría de que la evolución se ha frenado o detenido totalmente en el hombre, según el estudio realizado por un grupo de antropólogos estadounidenses.

"Utilizamos la nueva tecnología genómica para mostrar que los seres humanos están evolucionando rápidamente", manifestó Henry Harpending, de la Universidad de Utah.

"El ritmo de ese cambio se ha acelerado muchísimo en los últimos 40.000 años, especialmente desde el fin de la última glaciación, hace unos 10.000 años", agregó la publicación.

"No somos las mismas personas de hace 1.000 ó 2.000 años", manifiesta Harpending, quien cita como ejemplo a los vikingos y a sus descendientes suecos.

"Las razas humanas evolucionan y se diferencian entre sí. No nos estamos mezclando y convirtiendo en una sola raza", manifiesta el científico.

Harpending indica que el fenómeno ocurre porque los seres humanos surgieron en África y se dispersaron hacia otras regiones hace 40.000 años y, desde entonces, "no hubo un flujo de genes entre las diferentes regiones".

Los cambios también han sido acelerados por el aumento demográfico en el mundo lo que llevó a un cambio ambiental que generó una necesidad de adaptación y "con una población mayor, se produjeron más mutaciones", indicó Harpending.

Por otra parte, John Hawks, antropólogo de la Universidad de Wisconsin, manifiesta que la incidencia del cambio evolutivo actual es 100 veces más rápida que la de cualquier período de la evolución humana.

Añade que muchos de los ajustes genéticos ocurren como resultado de los cambios en la dieta humana que se generaron a partir del conocimiento de la agricultura y la resistencia a enfermedades epidémicas.

"En términos evolutivos, las culturas que crecen lentamente están en desventaja comparativa. Sin embargo, el enorme crecimiento poblacional ha sido la causa de la mayor cantidad de mutaciones genéticas", según el científico.

Junto a investigadores de la Universidad de California, los antropólogos estudiaron un mapa genético, llamado "Haplotype Mapping", que clasifica las similitudes y diferencias genéticas de los seres humanos en diversos puntos del planeta.

Ese mapa en última instancia será utilizado para identificar los genes que afectan la salud humana, pero también puede proporcionar la variación genética que ha registrado la evolución del hombre, según manifiestan.

Aunque los científicos señalan que más del 99 por ciento del genoma del hombre es igual en todos los seres humanos, el proyecto ha clasificado las diferencias individuales en el ADN llamadas "polimorfismos nucleóticos".

El proyecto ya ha identificado alrededor de cuatro de los 10 millones de polimorfismos de ese genoma.

Hawks manifiesta que las conclusiones del estudio podrían llevar a que, en términos generales, se reconsidere la forma en que ha transcurrido la evolución humana.

Esto, según dice, debería ocurrir debido a que la cultura moderna ha disminuido la necesidad de cambios genéticos y físicos para mejorar la supervivencia del ser humano.

"Genéticamente, somos mucho más diferentes que los seres humanos de hace 5.000 años que lo que éstos eran de los neandertales", afirmó.

martes, 13 de noviembre de 2007

Un nuevo fósil desafía la teoría de la evolución

Fuente: HispaMp3.

Arqueólogos han descubierto la antigua mandíbula de lo que sería una nueva especie de simio muy cercana al último ancestro común de gorilas, chimpancés y humanos, reveló un estudio divulgado el lunes.

(AFP) El fósil, de 10 millones de años de antigüedad y completo, con 11 dientes, fue recuperado en 2005 en depósitos de barro volcánico en la región Nakali en Kenia, en el borde oriental del Valle Rift, por un equipo de investigadores japoneses y kenianos.

Los investigadores afirman que el fósil llena lo que hasta hace poco era una especie de vacío en el registro de fósiles, y desafía una de las suposiciones vigentes sobre la evolución de los primates.

Estudios genéticos sugieren que los humanos y los grandes simios evolucionaron por separado a partir de un ancestro común, hace unos ocho millones de años, pero los paleontólogos han luchado por encontrar fósiles de los ancestros de los grandes simios del Africa moderna de los últimos 13 millones de años.

Sin embargo, científicos han encontrado mucha evidencia de fósiles de grandes simios en Europa y Asia en ese periodo, y también observaron algunas similitudes entre algunos de esos simios y los simios africanos contemporáneos.

Eso llevó a algunos paleontólogos a especular con que el ancestro común de simios y humanos había abandonado Africa y evolucionado en varias especies diferentes, y que una de esas especies volvió luego al continente para convertirse en el eslabón faltante entre el hombre y sus parientes primates más cercanos.

Pero esta nueva evidencia parece debilitar esa teoría, y no es la única.

Además de esta nueva especie keniana de simio antiguo (apodado Nakalipithecus nakayamai), recientemente surgió evidencia de otro antiguo simio africano.

En agosto, un equipo de paleontólogos japoneses y etíopes anunció que había descubierto en 2006 y 2007 fósiles de dientes de 10 millones de años de antigüedad, en la región Afar de Etiopía. Los científicos indicaron que los dientes probablemente pertenecían a una especie "proto-gorila", que bautizaron Chororapithecus abyssinicus.

Antes de esto, la última vez que un fósil homínido de este periodo fue encontrado en Africa fue en Kenia, en 1982.

La evidencia de que Africa fue el hogar de varios ancestros de los simios en la mitad y el final del periodo mioceno arroja dudas sobre la teoría de que los ancestros de los simios africanos contemporáneos se extinguieron completamente en el continente y fueron luego reintroducidos desde Europa o Asia, indican los autores en las Actas (Proceedings) de la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos.

Y aunque serán necesarios más hallazgos de fósiles para desarrollar el árbol genealógico de los simios africanos modernos, "es probable que estos homínidos africanos del periodo mioceno tardío sean más o menos cercanos al último ancestro común de los grandes simios africanos y los humanos", concluyeron los autores.

jueves, 20 de septiembre de 2007

Nuevos fósiles de ancestros humanos

Fuente: HispaMp3.

El descubrimiento de cuatro esqueletos fósiles de tempranos ancestros humanos en la república de Georgia ha dado a los científicos un destello revelador sobre una especie en transición, primitiva en su cráneo y en la parte superior de su cuerpo, pero con una columna y miembros inferiores más avanzados.

( The New York Times ) Los hallazgos, que se publican hoy en la revista Nature , son considerados un paso significativo hacia la comprensión de quiénes fueron algunos de los primeros ancestros que salieron de Africa hace 1,8 millones de años. Y quizá también aporten una nueva mirada sobre la naturaleza de los primeros integrantes del género Homo.

Hasta ahora, los científicos sólo habían hallado los cráneos de los individuos de cerebro pequeño del sitio arqueológico de Dmanisi, en Georgia. La nueva evidencia muestra capacidades anatómicas para realizar extensas migraciones de esta extinta población.

Otros paleontólogos dijeron que el descubrimiento podría llevar a un cambio radical sobre el período evolutivo crítico en el que algunos Australopitecus realizaron la transición al género Homo. Ese paso habría sido dado hace por lo menos dos millones de años, un período del que sólo quedan restos fragmentarios del pasado humano.

El equipo liderado por David Lordkipanidze, director del Georgian National Museum of Tbilisi, halló varios cráneos y herramientas de piedra en Dmanisi en 1990. Tenían 1,77 millones de años y parecían de la especie Homo erectus, el predecesor inmediato del Homo sapiens. Los fósiles fueron tentativamente asignados a la especie erectus.

Pero se pensaba que los erectus eran una especie más parecida a los modernos humanos, con largos cuerpos y rostros, dientes pequeños y cerebros más grandes que los de sus predecesores. Pero los especímenes Dmanisi eran completamente diferentes: tenían un cerebro no mucho más grande que el de un chimpancé y su tamaño era más cercano al del Homo habilis.

En los últimos años, los investigadores recolectaron más restos fósiles de cuatro individuos. Algunos se parecen a los de los últimos Homo erectus de Africa. Sus piernas y el arco en sus pies, por ejemplo, reflejan rasgos "para mejorar su locomoción terrestre", afirman los investigadores.

Sin embargo, los fósiles son un "sorprendente mosaico" de rasgos primitivos y evolucionados. Su cuerpo y su cráneo pequeño, sus brazos, codos y hombros son más parecidos a los del Homo habilis. "Los más tempranos homínidos que vivieron fuera de Africa en Eurasia no muestran el conjunto completo" de características evolucionadas en su esqueleto, concluyeron los científicos.

"Mi corazonada -escribió Daniel Lieberman, de la Universidad de Harvard, en un editorial en Nature - es que Dmanisi y el temprano H. erectus africano representan diferentes poblaciones de una sola y altamente variable especie."

lunes, 10 de septiembre de 2007

Lo que le espera a la Tierra sin los humanos

Fuente: La Vanguardia.

Un periodista científico norteamericano analiza en un libro cómo evolucionaría el mundo si las personas se extinguiesen.

Imagínese un mundo sin humanos. Un día, de repente, el Homo sapiens sapiens se extingue. Y entonces, ¿qué? Alan Weisman, un periodista norteamericano especializado en ciencia, ha pasado más de tres años viajando por todo el planeta hablando con científicos y especialistas para responder a esta pregunta

Si el ser humano desapareciese, concluye Weisman, la naturaleza tardaría poco en invadir las grandes ciudades del planeta. En dos días, el agua inundaría el metro de Nueva York. Después, las calles se agrietarían. A los cinco años, el fuego asolaría la ciudad. A los veinte, las principales avenidas se habrían convertido en ríos. En menos de trescientos años, ciervos, osos y lobos migrarían a la ciudad. Las ratas que viven de los restos humanos y las cucarachas acostumbradas a la calefacción de los edificios desaparecerían. La jungla de asfalto acabaría deviniendo una jungla de las de verdad, la naturaleza ganaría terreno.

"He intentado averiguar qué quedará de lo que hemos creado", explicaba Weisman esta semana en un teatro de Manhattan, ante un público embelesado, durante un coloquio sobre The world without us (el mundo sin nosotros), el libro que describe cómo sería el planeta sin humanos. Éste ha sido precisamente uno de los ensayos más vendidos y debatidos este verano en Estados Unidos, un país donde, en la estela del documental del ex vicepresidente Al Gore sobre el cambio climático, proliferan los escenarios de apocalipsis ecológica.

¿Qué quedaría de las obras humanas? De Nueva York, poco. Dentro de miles de años, cuando el hielo cubra la ciudad, quedaría la Estatua de la Libertad y la estatuas de bronce. Quedarían las ciudades subterráneas de la Capadocia. También el túnel del canal de la Mancha y los rostros de los presidentes de Estados Unidos esculpidos en la montaña de Rushmore. En cambio, la muralla china -hecha de un material precario- y el canal de Panamá -"una herida que la naturaleza intenta curar", según declara al autor un empleado de esta infraestructura- desaparecerían con seguridad.

Weisman insiste en el rastro envenenado del ser humano. El CO emitido 2 en exceso en la atmósfera tardaría cien mil años en desaparecer. Los reactores nucleares de las 441 centrales que hay en el mundo se sobrecalentarían y acabarían incendiándose o fundiéndose. La radiactividad duraría milenios.

Lo que irrita especialmente al autor de El mundo sin nosotros es el plástico. En el libro, Richard Thompson, un biólogo de la Universidad de Plymouth, en Inglaterra, le dice: "Imagine que toda la actividad humana cesase mañana, y que de repente ya no hubiese nadie para producir plástico. Sólo con el que ya existe, y teniendo en cuenta cómo se fragmenta, será algo con lo que los organismos se encontraran de forma indefinida. Miles de años, seguramente, o más".

"Es una locura que nos den una bolsa de plástico cada vez que vamos al supermercado", se indignó en la presentación del libro Alan Weisman.

El libro, pese al éxito de ventas, ha recibido críticas severas. "Ahora que ya han decidido que casi cualquier aspecto de la existencia humana es malo para el medio ambiente -conducir, comer carne, encender la luz, tener niños, respirar...-, los verdes han llevado el argumento hasta el límite. El problema es la existencia humana", escribió The Wall Street Journal en un editorial.

Weisman, de hecho, insinúa que la naturaleza podría "echarnos de menos" si nos extinguiésemos. "No competimos con el planeta -dice-. Somos parte del planeta". Para que el planeta no se degrade más, aboga por que cada familia sólo tenga un hijo. Y se hace eco de curiosas reivindicaciones, como la del Movimiento por la Extinción Humana Voluntaria (VHEMT, en sus iniciales inglesas).

Tras constatar que un virus difícilmente acabaría con todas las personas y que la guerra tampoco lo haría y además "matar es inmoral", el VHEMT propugna que el ser humano deje de reproducirse. "Los últimos humanos -declara Les Knight, fundador de este grupo- podrían disfrutar de sus últimas puestas de sol plácidamente, con la conciencia de que han devuelto el planeta lo más parecido posible al jardín del Edén".

lunes, 27 de agosto de 2007

Descubren las mutaciones que debe sufrir la gripe aviar para ser una pandemia humana

Fuente: 20minutos.
  • Ha descubierto 13 mutaciones.
  • Este hallazgo podría ayudar a encontrar una vacuna para humanos.

Científicos estadounidenses del Hospital de Investigación Infantil de St. Jude , en Memphis, Tennessee, han identificado las mutaciones que el virus de la gripe aviar debe sufrir para dar lugar a la cepa letal que provocaría una pandemia humana, según informa la BBC .

Aunque este virus está mutando constantemente, estos expertos creen que todavía faltan muchos cambios para que se conviertan en una variante tan letal como la de la "gripe española " de 1918, que acabó con la vida de más de 25 millones de personas.

La cabeza visible de este equipo de investigadores que ha estudiado muestras de aves y personas infectadas por la gripe aviar, el doctor David Finkelstein cree que la cepa actual "tienen que sufrir 13 cambios para ser realmente peligrosa".

De momento, el virus actual se mantiene como un virus que afecta esencialmente a las aves, y según la Organización Mundial de la Salud , la barrera entre especies es "significativa". Lo que significa que es difícil que el virus cruce la frontera y pase de afectar a las aves a afectar a los humanos

No obstante, los expertos advierten que la amenaza de una pandemia de gripe aviar es real y la cepa H5N1 es el principal sospechoso, porque ya ha afectado a millones de aves de todo el planeta y ha matado a unas 180 personas desde el 2003.

Los indicadores de cambio del virus identificados por el grupo de investigadores de Tennessee tal vez puedan ayudar a "preparar" una vacuna humana.

Una gran brecha 'cerebral' separa a los seres humanos de los chimpancés

Fuente: bioeticaweb.

Un trabajo concluye que las adaptaciones animales tienen como único fin la comida, mientras que el conocimiento humano evoluciónó hacia múltiples metas.

ROSA M. TRISTAN

MADRID.- Humanos y otros animales comparten semejanzas en su comportamiento, pero las diferencias son mucho mayores que esos rasgos en común por más que las investigaciones se hayan esforzado, estos últimos años, en buscar paralelismos. El investigador David Premack, de la Universidad de Pennsylvania (EEUU) se ha dedicado a escarbar en esos rasgos únicos de nuestra especie que subyacen, a nivel microscópico, en nuestro cerebro. Y ha encontrado una gran brecha entre capacidades como el aprendizaje, el engaño, la memoria o el lenguaje, incluso con nuestros parientes más cercanos, los chimpancés.

En su análisis, publicado en la revista Proceedings of National Academy of Science (PNAS), Premack concluye que «los comportamientos animales son adaptaciones centradas en la búsqueda de alimento, mientras que los humanos tienen otras muchas metas» y que no se trata sólo de que hubo un mayor desarrollo continuo de nuestro cerebro, sino que son diferencias celulares que hay que investigar». Se refiere al hecho de que las neuronas están organizadas de otra forma y, además algunas son muy distintas. Es algo que nos proporcionó ventajas, como el lenguaje, e inconvenientes, como la esquizofrenia o el alzheimer.

Premack utiliza en su estudio 10 características del conocimiento. La primera, la educación: los animales son capaces de enseñar a sus crías cómo evitar algo venenoso o cómo cazar, lo que es una adaptación para comer y acechar a otros. Sin embargo, en los humanos las metas son muy diversas y, además, para educar hay que observar, emitir un juicio y modificar la conducta del otro. De hecho, menciona que una de las motivaciones es puramente estética (cuidar el aspecto externo, los modales en la mesa, etcétera).

Respecto a la memoria a corto plazo, chimpancés y humanos tienen la misma capacidad: no recuerdan más de cinco a siete asuntos, pero en el chimpancé se trata de cinco palabras y en el humano pueden ser cinco historias. Y además puede escribirlas.

No menos importante es el razonamiento causal: podemos asociar ideas y por ello los niños perciben que un acontecimiento está causado por otro anterior, aunque no estén cerca (Ej: enciendo un interruptor y se enciende la luz), sin embargo un animal entiende la acción física (si presiono un botón, me dan comida), pero no la razón por la que se congela el agua o el viento arranca un árbol.

Diferente es también la forma de planificar el futuro: en otros animales consiste en guardar comida, aunque son incapaces de planificar conjuntamente la vida de otros o hacerlo a largo plazo. Del mismo modo, aunque algunos engañan, lo hacen con un objetivo concreto (defensa, por ejemplo), pero no metas tan variopintas como nosotros: estafar, tener amantes o conseguir el poder.

Premack también se fija en la empatía que siente un niño de 18 meses por quienes le rodean, que no existe en otras especies. Y en qué puede opinar de alguien, mientras que otro primate no podrá nunca atribuir un estado mental a un tercero. Si a ello se suma que para los chimpancés el lenguaje es limitado (es el de un niño de tres años) y que no tienen control de su voz, se entiende, según Premack, por qué las diferencias entre humanos y animales son más que una cuestión de tiempo y que los límites de los segundos, a nivel de conocimiento, son tan grandes.

jueves, 23 de agosto de 2007

Hasta el 10 Por Ciento del Genoma Humano Puede Haber Cambiado Muy Recientemente

Fuente: Noticias de la Ciencia y Tecnologia.


Un estudio de la Universidad de Cornell acerca de secuencias del genoma en afroamericanos, euroamericanos y chinos, sugiere que la selección natural ha causado el cambio de alrededor del 10 por ciento del genoma humano en algunas poblaciones durante los últimos 15.000 a 100.000 años, cuando comenzó a migrar gente desde África.

En el estudio, se buscaban áreas en las cuales la mayoría de los miembros de una población mostraran los mismos cambios genéticos. Por ejemplo, los investigadores encontraron evidencia de selección reciente sobre genes de la pigmentación de la piel, proporcionando los datos genéticos para apoyar las teorías propuestas por antropólogos durante décadas de que a medida que los humanos anatómicamente modernos emigraron de África y experimentaron climas diferentes, incluyendo distintos niveles de radiación solar, sus colores de piel se adaptaron a los ambientes nuevos.

Sin embargo, el estudio no encontró evidencia alguna de diferencias entre los grupos geográficos, en cuanto a genes que controlan el desarrollo del cerebro, lo que resta credibilidad a teorías propuestas en el pasado que sostenían, entre otras cosas, la existencia de tales diferencias.

Estudios anteriores en la Universidad de Cornell y en otras instituciones han buscado señales de selección (la divergencia de genes con respecto a un ancestro común de millones de años atrás) comparando un humano individual con un chimpancé o un ratón, por ejemplo, o comparando la variación de genes codificadores de proteínas entre humanos con las diferencias entre humanos y un chimpancé. Pero este nuevo estudio examinó secuencias de genoma que comparaban muchos humanos entre sí, a través del genoma entero, con nuevos y estrictos métodos estadísticos que corrigen muchas de las distorsiones tendenciosas potenciales que se deslizan en este tipo de análisis.

En el último estudio, los investigadores identificaron 101 regiones del genoma humano con una fuerte evidencia de selección muy reciente. Estas regiones incluyen genes que controlan proteínas que ayudan a las células musculares a asirse de las células circundantes (ciertas mutaciones de este gen provocan distrofia muscular), genes que influyen sobre receptores relacionados con la audición, genes involucrados en la función y desarrollo del sistema nervioso, genes relevantes para el sistema inmunológico, y genes útiles para afrontar el shock por calor.

El método de examen genético detectó también selección para un gen que codifica una enzima involucrada en la digestión de la lactosa, azúcar presente en la leche. Antes de que los animales comenzaran a ser domesticados, los humanos perdían la capacidad de digerir la leche después de su infancia. Pero, a medida que emigraron y domesticaron animales, los europeos y otras poblaciones desarrollaron un gen para tolerar la lactosa (y con ello la leche) a lo largo de toda la vida. Este conocimiento ha sido bien establecido en investigaciones previas, de modo que llegar a resultados similares proporcionó una validación interna para la exactitud del nuevo método.

Los autores de este estudio hacen notar que la investigación no declara que algún grupo étnico sea más evolucionado o esté mejor adaptado que otro. Lo que muestra es que, a medida que el hombre ha poblado el planeta, ha existido en el nivel genético una fuerte presión selectiva sobre mutaciones fortuitas que permiten la digestión de una nueva fuente de alimento o la tolerancia de la infección de algún agente patógeno que la población pudiera no haber afrontado en un medio ambiente previo.

Hallan fósiles de un simio que retrasa la separación entre humanos y gorilas

Fuente: El Mundo.

MADRID.- El descubrimiento, en Etiopía, de los fósiles de un primate que vivió hace entre 10 y 10,5 millones de años, ha revelado que la división entre la rama evolutiva de los seres humanos y la de los gorilas es muy anterior a lo que se pensaba y a lo que han señalado los estudios moleculares del ADN de ambas especies.

Un equipo de paleontólogos de la Universidad de Tokio y el Ministerio de Cultura etíope ha hallado, en el último año, un canino y nueve muelas de una especie desconocida de simio prehistórico al que han bautizado con el nombre de Chororapithecus abyssinicus, por el nombre del yacimiento Chorora, en la región de Afar, donde se localizó. Por las fechas en las que se han datado los dientes, podría ser el primate más antiguo encontrado hasta ahora que está relacionado con los grandes simios africanos. Los investigadores creen que las piezas corresponden al menos a seis ejemplares de esta desconocida especie, que es muy similar a los gorilas actuales. Es más, se cree que podría ser un antepasado de esta especie, hoy en peligro de extinción en el centro de África.

El japonés Gen Suwa, que ha dirigido la investigación, publicada en Nature, destaca en un comunicado que estos restos echan por tierra la hipótesis de que los primeros primates aparecieron en Eurasia. También retrasan de ocho a más de 13 millones de años el momento de la separación de la rama que llevó al Homo sapiens y la de los gorilas. "De hecho, si el linaje del orangután estuvo presente en África antes de la primera migración hacia Eurasia de primates, entonces la fractura con esta otra especie se produjo hace 20 millones de años", argumenta Suwa. Posteriormente, hace seis millones de años, nos separamos del chimpancé.

"Cuando en marzo vi el primer molar, fue una gran sorpresa. Esperaba ver un antepasado de un pequeño homínido, pero fue feliz tener delante este proto-gorila", señala el etíope Yonas Beyene.

Los dientes muestran que la dieta de estos primates se componía de alimentos fibrosos, como los de gorilas a los que tanto se parecen. El entorno en el que vivían, hoy semi-desértico, eran valles boscosos con ríos que fluían hacia un lago.

martes, 7 de agosto de 2007

Una nueva tecnología permitirá cargar el móvil con el calor del cuerpo humano

BRUSELAS.- Científicos alemanes están desarrollando una tecnología que servirá para transformar la temperatura corporal en energía y que permitirá, entre otras aplicaciones cotidianas, recargar la batería del móvil con el calor de la mano.

Según dio a conocer la Comisión Europea en un comunicado, científicos del Instituto de Circuitos Integrados Fraunhofer, en Alemania, esta generación de energía se consigue "simplemente, gracias a las diferencias de temperaturas entre ambientes cálidos y fríos".

La transformación en energía se logra a partir de los mismos principios por los que funciona un generador termoeléctrico, dispositivo que en su forma tradicional es capaz de producir hasta 200 milivoltios.

Hasta ahora, los científicos han conseguido crear circuitos eléctricos que consiguen producir 50 milivoltios con el calor humano como única fuente de energía, tal y como explicó el director del proyecto, Peter Spies.

Además de usarse para aplicaciones cotidianas, esta tecnología está pensada para dotar de energía a aparatos médicos, como medidores de hipertensión, pulso o ritmo cardiaco.

Fuente: El Mundo.

jueves, 19 de julio de 2007

Nos volvimos bípedos para ahorrar energía

El hombre se volvió bípedo en el curso de la evolución porque desplazarse sobre dos pies requería mucha menos energía que hacerlo como un cuadrúpedo, según un estudio divulgado esta semana en Estados Unidos.

(AFP) La teoría de que la evolución del hombre hacia un ser bípedo tiene que ver con la idea de que el organismo consumiera menos energía es debatida desde hace décadas, indicó David Raichlen, profesor de antropología de la Universidad de Arizona (sudoeste), uno de los autores de la investigación. Pero existían pocos datos sobre el tema, añadió.

Los autores de esta nueva investigación, divulgada en los Anales de la Academia nacional de ciencias del 24 de julio, recolectaron medidas del metabolismo y de la cinética en cinco chimpancés y cuatro humanos adultos que corrían y caminaban en una cinta para correr.
Recorriendo la misma distancia, los humanos quemaron un cuarto de la energía -calculada en calorías- consumida por los chimpancés desplazándose en cuatro patas.

Los chimpancés fueron también entrenados para caminar sobre dos patas. En promedio, quemaron la misma cantidad de calorías cuando avanzaban en dos o cuatro patas, revelaron los antropólogos.

Los investigadores observaron sin embargo pequeñas variaciones en estos monos en la cantidad de energía utilizada, según diferencias en la manera de caminar y la anatomía.

"Hemos podido establecer una relación entre el costo energético de la marcha y la anatomía de los chimpancés", indicó David Raichlen. "También mostramos por qué algunos de estos monos pueden caminar sobre dos patas quemando menos calorías que los otros", añadió.

Modelos biomecánicos mostraron que el hecho de dar pequeños pasos o tener una masa muscular más activa hace consumir más energía. Al caminar sobre dos patas, los chimpancés con piernas más largas consumieron menos energía, concluyeron los científicos.

Compararon luego los resultados de estas observaciones con fósiles de humanoides para detectar las adaptaciones durante la evolución que permitieron reducir el consumo de energía volviéndose bípedos.

"Descubrimos que estas adaptaciones, como un ligero aumento de la longitud de la ingle en los primeros humanoides, revelan que el consumo de energía del esfuerzo jugó un rol importante" en la transformación del hombre en bípedo, concluyen los antropólogos.

Fuente: HispaMp3.

lunes, 16 de julio de 2007

El 10% del genoma humano ha mutado en los últimos 100.000 años

Los cambios adaptativos han afectado principalmente a la pigmentación de la piel y a la tolerancia a la lactosa.

Un estudio de la universidad norteamericana de Cornell en el campo de la genética ha revelado que el genoma humano ha sufrido importantes cambios en los últimos 100.000 años, que han afectado a características como la pigmentación de la piel o la tolerancia de nuestro organismo a la lactosa.

Derivadas de la presión ambiental y de los cambios en los entornos que hemos ido ocupando, estas modificaciones no parecen haber afectado sin embargo a los genes que rigen las funciones cerebrales en los grupos humanos analizados.

La presente investigación vierte nueva luz en el proceso de la evolución humana, así como hace cada vez más misteriosa la cuestión del ADN.

Fuente: HispaMp3.

jueves, 5 de julio de 2007

Revelan componente clave en mecanismo humano para notar el frío

(NC&T) El estudio ha sido hecho por David Julius, Diana M. Bautista y Jan Siemens (Universidad de California, San Francisco), y Joshua M. Glazer y Cheryl Stucky (Academia de Medicina de Wisconsin).

Como tal, el receptor TRPM8 brinda un objetivo para estudiar el dolor agudo y crónico, como el que puede resultar de una inflamación o una herida en un nervio, y un nuevo blanco potencial para tratamientos contra el dolor.

Gracias a averiguar cómo funcionan los receptores sensoriales, y cómo son determinados los umbrales de temperatura, los científicos pueden conocer en mayor detalle cómo esos umbrales cambian en una herida, y cómo esos cambios pueden contribuir al dolor crónico.

El receptor analizado en esta nueva investigación y otros receptores de temperatura descubiertos en años recientes por el laboratorio de Julius, ofrecen blancos potenciales para los cuales desarrollar analgésicos que actúen en el sistema nervioso periférico, más que en el central.

El descubrimiento es un hito en una investigación que el equipo comenzó varios años atrás. En el 2002, los investigadores encontraron que el receptor era activado por el aire frío y por agentes químicos refrescantes como el mentol, un producto natural de la menta. Completaron el hallazgo sobre el receptor con la hipótesis de que tal receptor desempeñaría un papel crucial en la capacidad de sentir el frío.

En el nuevo estudio, el equipo ha confirmado esa teoría, gracias a inhabilitar el gen que sintetiza el receptor, tanto en neuronas sensoriales de cultivos celulares, como en ratones. Las células cultivadas no respondían a agentes refrigerantes, incluyendo el mentol. Los ratones alterados genéticamente no diferenciaban entre superficies frías o calientes hasta que las temperaturas eran muy dispares.

Fuente: Solo Ciencia.

viernes, 29 de junio de 2007

11 Curiosidades sobre el cuerpo humano

El cuerpo humano es la leche. Aquí van algunas curiosidades antes del comienzo del fin de semana… ¡Disfrutad de las dos cosas!
1. La hormona del crecimiento se segrega principalmente durante el sueño. Es importante dormir mucho cuando se es niño.
2. A lo largo de nuestra vida perdemos el equivalente a 18Kg de piel, un organo de unos 2mm de grosor, ya que ésta se renueva constantemente. La mayoría del polvo de los hogares está compuesto de piel muerta.
3. Tenemos 306 huesos al nacer, pero 206 al morir debido a que van soldandose. Los de la cabeza del bebe, por ejemplo, están separados para facilitar el parto.

4. Los riñones filtran toda la sangre de tu cuerpo aproximadamente cada 5 minutos, un sólo riñon es suficiente para llevar una vida normal.
5. Gracias a los músculos, podemos impulsar la comida por el intestino, parpadear, sonreír, respirar y hacer que la sangre circule por el cuerpo
6. Pestañeamos de media unas 1000 veces por hora. Las mujeres parpadean casi el doble que los hombres.

7. Si nos tapamos los oídos perdemos el sentido de la orientación.

8. El cerebro puede habituarse incluso a los peores olores. Simplemente desconecta y dejan de percibirse. Además cuanto más viejos menos olfato tenemos.

9. Los hombres tenemos voz más grave porque la laringe es más grande.

10. La cera de los oídos repugna a los insectos, al contrario que los repelentes para mosquitos, que en realidad no los auyentan, sino que nos “ocultan” haciendonos invisibles ante sus organos receptores.

11. Casi la mitad del agua que bebemos la expulsamos mediante la respiración

Fuente: Selecciones Comprimidas deprisa.net.