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viernes, 13 de febrero de 2009

El parto de las mujeres hace medio millón de años era menos doloroso que hoy

Fuente: laopinioncoruña.es.

Así lo ha explicado a Efe Ana Mateos Cachorro, directora de la línea de investigación del grupo de paleofisiología y sociobiología de homínidos del Centro Nacional de Investigación de Evolución Humana, quien desarrolla sus trabajos en la Sierra de Atapuerca.

El parto en el pleistoceno medio y en la actualidad era similar: rotacional y de nueve meses, sin embargo en aquella época "eran muchos más holgados", porque, entre otras cosas, la pelvis de las mujeres de entonces era más anchas que la de las mujeres de hoy.

Para ser madre gestante y lactante, las mujeres de hace medio millón de años necesitaban entre 3.300 y 3.500 calorías para lo primero, y entre 3.600 y 3.700 calorías para lo segundo, lo que se debe a que esa especie era mucho más robusta que los humanos de hoy.

Además, el período de lactancia duraba entre tres y cuatro años, lo que se ha descubierto a partir del esmalte de los dientes, según ha declarado Mateos, quien ha sido invitada a dar una charla por el Instituto Tomás Pascual Sanz, que cumple su segundo aniversario.

Estas son algunas de las conclusiones de los trabajos a partir de fósiles humanos de Atapuerca de esta investigadora, quien ha dicho que éstos pueden ser testigos de nuestro pasado alimenticio.

"Somos lo que somos a nivel de organismo y ser humano, con grandes cerebros, bípedos pensantes, porque hemos ido adaptándonos fisiológica y anatómicamente durante millones de años, y eso está en función de la calidad de la dieta", ha remachado esta científica.

La alimentación es, por tanto, una de las claves para entender nuestro pasado, presente y futuro, según Mateos, quien ha manifestado que, por ejemplo, "la pérdida del tercer molar -de la dentadura- es una clara prueba de que hemos cambiado la dieta".

"Los terceros molares van desapareciendo y quizás, en el futuro, nuestra cara sea menos proyectada hacia adelante", ha detallado.

Para Mateos, el futuro como especie pasa por un consumo más responsable y racional de los recursos existentes.

"En el pasado los homínidos vivían en equilibrio con el ecosistema, con los recursos que tenían a su disposición; hoy la situación de los recursos está muy en conflicto", ha opinado.

Esta investigadora y su grupo de trabajo desarrollan dos líneas de investigación: conocer "cuánto cuesta" ser madre gestante y lactante en el pleistoceno a partir de los fósiles de la Sierra de Atapuerca, y el crecimiento y desarrollo de las especies.

Según ha indicado Mateos, en Atapuerca se han encontrado restos del Homo antecesor, de hace 900.000 años, y del Homo heidelbergensis, de hace medio millón de años, muy corpulentos.

Son de esas dos especies de las que este grupo está estudiando cómo ha ido cambiando la lactancia y otros aspectos.

Sobre la línea de investigación del crecimiento y el desarrollo, Mateos ha afirmado que no siempre han existido las fases de crecimiento "tan marcadas" como las que conocemos ahora -infancia, niñez, adolescencia, juventud, etc.- y ha concretado que la esperanza de vida de los Homo heidelbergensis no superaba los 40 años.

Mateos es doctora de Prehistoria por la Universidad de Salamanca y miembro del grupo de investigación de excelencia sobre evolución humana en Europa que dirige José María Bermúdez de Castro.

jueves, 5 de febrero de 2009

Una hormona que circula en la placenta podría predecir la depresión posparto

Fuente: 20minutos.

Los niveles de una hormona que prepara a las embarazadas para la tensión que implica el nacimiento de un hijo sería la clave de por qué algunas mujeres sufren depresión posparto, indicaron investigadores en Estados Unidos.

En un estudio con 100 mujeres, expertos de la Universidad de California en Irvine revelaron que 12 de cada 16 mujeres que tenían depresión posparto también presentaban niveles elevados de una hormona que circula en la placenta durante el embarazo.

La hormona liberadora de corticotropina (CRH por sus siglas en inglés) suele ser producida en cantidades pequeñas por el hipotálamo, como respuesta al estrés.

En las mujeres embarazadas, la placenta genera 100 veces más CRH de lo que produce normalmente el hipotálamo. La hormona se ha apodado el "reloj de la placenta" porque se piensa que prepara al cuerpo de la mujer para el parto, indicó la psicóloga Ilona Yim, quien trabajó en el estudio.

Los niveles de CRH y otras hormonas caen después de que la madre da a luz, lo que Yim explicó que genera una "retracción" hormonal que puede crear gran confusión en el sistema endocrino.

La CRH genera una serie de reacciones en las glándulas pituitaria y adrenal que culmina en un aumento de la producción de hormonas del estrés, como el cortisol.

Investigaciones previas han sugerido que la respuesta exagerada al estrés juega un papel importante en la enfermedad cardíaca, el Alzheimer y los desórdenes autoinmunes. Las hormonas del estrés producidas por un sistema endocrino disfuncional también causarían problemas mentales.

La depresión posparto aparece en aquellas mujeres que experimentan los mayores cambios en los niveles hormonales, reveló Yim. Las embarazadas que tenían niveles altos de CRH a las 25 semanas de embarazo eran más propensas a experimentar depresión posparto.

"Este es el primer estudio que relaciona a la CRH con la depresión posparto. Esto tiene consecuencias para entender este desorden", añadió la experta, quien señaló que los resultados deben ser comprobados a mayor escala.

¿A cuántas mujeres afecta? ¿Hay que tratarla?

La depresión posparto afecta a una de cada cinco mujeres entre las cuatro y las seis semanas posteriores al nacimiento del bebé y el 7% de las nuevas madres padecen una depresión importante.

Si no se tratan, las mujeres pueden sentirse tan abatidas como para intentar suicidarse o causar algún daño o rechazo a sus hijos.

Episodios previos de depresión, falta de respaldo social, baja autoestima y un embarazo estresante son algunos de los factores que aumentan las probabilidades de desarrollar depresión posparto, según el estudio publicado en Archives of General Psychiatry.

El informe sugiere que controles sanguíneos de rutina, que coincidirían con un test prenatal habitual para controlar la diabetes, podrían determinar los niveles de la hormona cerca de las 25 semanas de gestación, para así identificar a las mujeres en riesgo.