Mostrando entradas con la etiqueta evolucion. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta evolucion. Mostrar todas las entradas

sábado, 26 de abril de 2008

La Humanidad estuvo a punto de dividirse en dos especies antes de salir de África

Fuente: elcorreodigital.

Unos 6.600 millones de seres humanos llenan hoy la Tierra, pero hubo un tiempo, hace 150.000 años, en el que no había más que unos miles y vivían todos en África en dos comunidades aisladas entre sí, una al Este y otra al Sur del continente. El aislamiento duró unos 100.000 años y estuvo a punto de provocar la separación del 'Homo sapiens' en dos especies diferentes, ha revelado un equipo de investigadores del proyecto National Geographic en un estudio publicado en el 'American Journal of Human Genetics'.

El proyecto National Genographic se puso en marcha en 2005 y pretende escribir una detallada historia de la Humanidad, de cómo se ha extendido por el planeta, a partir del análisis del genoma. Los fósiles más antiguos de nuestra especie proceden de lo que hoy es Etiopía y datan de hace 200.000 años, y el ADN mitocondrial (ADNmt), que sólo transmiten las mujeres, ha confirmado que el último antepasado femenino común de todos los humanos actuales vivió precisamente en esa época. Poco se sabe de nuestra especie desde ese momento hasta que abandonara África y el estudio publicado ahora rellena ese hueco con una sorprendente revelación.

100.000 años aislados

El análisis del ADNmt de 600 indígenas africanos de todo el continente demuestra que entre hace 150.000 y hace 40.000 años la Humanidad se dividió en dos comunidades que no mantuvieron ningún contacto durante todo ese tiempo. Los expertos creen que la causa del aislamiento fue una sucesión de sequías masivas entre hace 135.000 y 90.000 años, de las que recientemente se han encontrado pruebas. Lo más sorprendente es el tiempo que duró la separación de la Humanidad en dos poblaciones aisladas: 100.000 años, la mitad de la historia de nuestra especie. Tras ese intermedio, las dos poblaciones africanas se fusionaron en una sola hace unos 40.000 años.

Los análisis genéticos apuntan, además, a que hubo un momento, alrededor de hace unos 70.000 años, en el que el 'Homo sapiens' estuvo a punto de desaparecer. «La población disminuyó hasta unos 2.000 individuos, unos pocos cientos en cada una de las dos comunidades. Estuvimos al borde de la extinción», explica Spencer Wells, director del proyecto National Genographic. Luego la Humanidad invirtió la tendencia, empezó a multiplicarse y comenzó a expandirse, primero, por África, y, después, por el resto del mundo.

lunes, 14 de abril de 2008

El primer animal fue... ¡una medusa!

Fuente: Axxon.

Un estudio dirigido por Casey Dunn, biólogo de la Universidad Brown, utilizó nuevas herramientas genómicas y el poder de la computación para tratar de enfocar mejor el árbol de la vida, y el resultado de su análisis fue una sacudida que podría revolucionar nuestras ideas acerca de los primeros animales que poblaron la Tierra.

Hasta ahora, se había pensado que los primeros animales multicelulares en el vasto árbol de la vida fueron las esponjas, organismos que propiamente no tienen ni tejidos ni sistema nervioso. Pero el estudio de Dunn, que mereció la portada de la última edición de Nature, desbancó a las esponjas para colocar en la base del tronco a los ancestros de la medusa peine, un animal sencillo pero que sí posee tejidos y un sistema nervioso.

El análisis de segmentos elegidos del genoma de 29 especies animales (y su comparación con los de otras 48 especies) reveló muchas novedades, pero ninguna tan singular como la ya apuntada: que en el árbol de la vida el linaje de la medusa peine se separó antes que el de las esponjas.

"Fue una sorpresa total", reconoció Dunn, profesor asistente de ecología y biología evolutiva en Brown. "Fue tan sorprendente que al principio pensamos que algo nos había salido muy mal".

El equipo revisó los resultados una y otra vez. Agregó más datos y volvió a revisar, y el resultado se sostuvo: la separación de la medusa antecedió a la de las esponjas.

"Este hallazgo sugiere que o bien las medusas peine evolucionaron en su complejidad con independencia de otros animales, o que las esponjas se han simplificado notablemente en el curso de la evolución", apuntó Dunn.

"De ser corroborado por otros tipos de evidencias, esto desafiaría de modo importante el modo en que pensamos acerca de los más primitivos animales multicelulares". Dicho de otro modo, si el estudio es confirmado indicará que el primer animal era más complejo de lo que los biólogos creían.


El biólogo dice que la conclusión del estudio ofrece dos escenarios posibles. En el primero, los ancestros de la medusa peine se separaron y desarrollaron por su lado tejidos y sistema nervioso; en el resto del árbol, esta evolución se habría dado después de la separación de las esponjas.

En el segundo escenario, después del primer animal multicelular, aparecieron los tejidos y el sistema nervioso; luego se separaron la medusa, la esponja y otros animales, y el linaje de la esponjas tuvo una regresión que la simplificó.

Para el estudio, el equipo de la Universidad Brown recolectó las llamadas "etiquetas de secuencias expresadas" de los genes activos de 29 especies animales poco conocidas, ubicadas en ramas muy dispares del árbol de la vida, entre ellas las medusas peine, los ciempiés y los moluscos.

El análisis se hizo combinando también los datos genómicos de 48 especies más conocidas, como el ser humano y la mosca de la fruta, buscando siempre los genes más comunes activos (o expresados).

El estudio implicó utilizar más de 120 procesadores alojados en racimos de computadoras dispersas en laboratorios de varias partes del mundo.

"Lo excitante es que esta nueva información cambia nuestra comprensión básica del mundo natural: información hallada en libros de biología básica y en carteles de historia natural", dijo Dunn.

"Si bien la imagen del árbol de la vida está lejos de estar completa después de este estudio, es más clara. Y estos nuevos resultados muestran que estos nuevos acercamientos genómicos serán capaces de resolver al menos algunos problemas que han sido anteriormente intratables".

Sin embargo, el biólogo es consciente de que los avances apenas hacen mella en la inmensidad de la naturaleza: se estima que hay unos diez millones de especies en el planeta, y de ellas se han descrito alrededor de 1.8 millones. La inmensa mayoría ni siquiera ha sido ubicada por aproximación en el árbol de la vida.

Complejidades

¿Cuándo ocurrió la separación de la medusa peine del resto del árbol de la vida animal? Nadie lo sabe. Las medusas se cuentan entre los animales más frágiles y delicados que existen (sus tejidos no se han fosilizado), de modo que no hay manera de fechar el evento inferido. A lo anterior, dice Patrick Herendeen, director de proyecto en la Fundación Nacional de Ciencias, hay que agregar el hecho de que las medusas peine han seguido evolucionando: las actuales tienen tentáculos pero no la forma de campana propia de las demás medusas, y seguramente las primitivas eran aún más distintas. Una conclusión de Herendeen es que la forma básica de las medusas evolucionó por separado en varias ocasiones.

martes, 11 de marzo de 2008

Una especie de planta evoluciona rápido en las ciudades debido al efecto isla

Fuente: NeoFronteras.

La aceleración de la evolución puede ser la clave para poder sobrevivir en el ambiente hostil de la ciudad, al menos para ciertos tipos de plantas. En menos de 12 años una planta mediterránea ha adaptado su estrategia reproductora para conseguir batallar con el duro cemento de las calles. Este hallazgo podría ayudar a los expertos a entender cómo las especies evolucionan en habitats fragmentados.

Al igual que otras especies de su misma familia Crepis sancta produce dos tipos de semillas. Unas son pesadas y caen cerca de la planta progenitora y otras más livianas, provistas de plumón, que son arrastradas por el viento hasta un nuevo habitat más alejado. Luego unas son creadas para caer y otras para volar. De este modo la planta pone los “huevos en dos cestas”. Las que caen cerca tienen la desventaja que tendrán que competir con la planta progenitora en recursos, pero el lugar es ya propicio a la especie. Las que caen lejos no tienen que competir con la progenitora, pero pueden tener un futuro igualmente incierto al caer en un sitio no propicio o tener que competir igualmente con otras plantas.
Los ecólogos siempre han sabido que las plantas que viven en lugares aislados, como las islas, producen mayor número de semillas pesadas que ligeras, presumiblemente porque de otro modo el viento haría que las semillas ligeras terminaran casi todas en el mar y no germinaran, desperdiciando recursos reproductivos. Hay que tener en cuenta que, en esos lugares, las plantas no pueden intercambiar polen con otros ejemplares de su misma especie de fuera de la isla, por encontrarse éstos lejos.
Como consecuencia las plantas (y animales) en regiones aisladas tienden a evolucionar en esos lugares en una dirección diferente a la de las plantas de otros lugares menos aislados, por estar la evolución sujeta a un comportamiento histórico. También pueden evolucionar a ritmo distinto del resto de sus congéneres, pues en estos hábitats intercambian pocos o ningún gen con otros miembros de su especie de otros lugares, y pueden llegar incluso a evolucionar más rápido al no quedar un cambio genético ventajoso (si aparece) tan diluido en el fondo común.
Pierre-Olivier Cheptou y sus colaboradores pensaron que sería interesante estudiar la típica hierba invasora de las praderas de césped (Crepis sancta) en la ciudad de Montpellier, concretamente en los parches de tierra alrededor de los troncos de árbol de la ciudad. Estos lugares representan sólo un 1% de la superficie total y se encuentran aislados unos de otros por un “mar” de cemento y asfalto. Las semillas de esta planta que cayeran en el cemento serían tan inútiles como las semillas que caen al océano. Por este motivo sería ventajoso desde un punto de vista evolutivo que estas plantas produjeran mayor número de semillas pesadas en las ciudades.
El destino de las semillas depende claramente de su tipo. Contando los tipos de semillas y contando las semillas que caían en una superficie pegajosa especial dispuesta debajo de la planta, los investigadores pudieron calcular que las semillas pesadas caen casi siempre debajo de la planta, mientras que las ligeras lo hacían con una probabilidad del 45%.
Entonces los investigadores tomaron semillas procedentes de ejemplares del campo y de ciudad, y los cultivaron bajo iguales condiciones en el laboratorio. Comprobaron que las plantas del campo producían un 10% de semillas pesadas, mientras que las de la ciudad producían un 15%. A través de un modelo genético calcularon que a esta planta le costó 12 años adaptarse al ambiente urbano. Este periodo de tiempo coincide con la fecha en la que las aceras de la ciudad fueron recubiertas de cemento. Para los investigadores fue una sorpresa que estos cambios se dieran tan rápido. Esto sería un buen ejemplo de selección natural dura inducida por un ambiente artificial.
El próximo paso de estos investigadores es ir viendo si las plantas urbanitas producen mayor proporción de semillas pesadas con el tiempo, es decir, si la planta continúa evolucionando.
Este resultado sugiere que la deforestación y otros cambios inducidos por el ser humano cambia el entorno de tal modo que puede producir el efecto isla sobre ciertas plantas, y que esto limite el intercambio de genes. El escenario tiene sus riesgos porque si el ambiente cambia rápidamente estas adaptaciones locales pueden poner fin a la especie.
Por otro lado ya contamos con un caso más de adaptación natural al medio urbano distinto del típico ejemplo de las polillas oscuras y claras en el Londres de época manchado por la contaminación.
Cuando ande por la calle y vea una de estas plantas piense en el enorme esfuerzo evolutivo que se está desarrollando ante sus ojos.

martes, 22 de enero de 2008

Nuevo descubrimiento apoya la teoría de Darwin de la evolución

Fuente: Genciencia.

Según la teoría de Darwin de la Evolución, los individuos de las especies pasan caracteristicas beneficiosas a las crías a través de un proceso llamado de “herencia determinista”. A lo largo de varias generaciones suceden modificaciones que resultan de provecho (por ejemplo el cuello largo de la jirafa.) Otra teoría presupone que los cambios se realizan al azar, y no se trata de modificaciones que aporten alguna ventaja a los individuos; siguiendo el ejemplo de la jirafa, no habría una ventaja en tener cuellos más largos, sino que simplemente algunas lo desarrollarían y otras no.

Ahora, un grupo de biólogos ha demostrado que la evolución no es al azar, sino que más bien sucede a través de la selección natural de características ventajosas. El estudio fue realizado por el Instituto de Tecnología Technion-Israel de Israel, Estados Unidos, Francia y Alemania.

Para determinar cómo era la evolución los científicos usaron varias herramientas (incluyendo secuenciamiento de ADN y microscopía electrónica) para estudiar los órganos sexuales femeninos de 51 especies de un tipo de gusano que en general se usa en el estudio de procesos evolutivos. Cuando los científicos realizaron mediciones de 40 características definidas de los gusanos encontraron que la mayoría era uniforme en dirección, siempre favoreciendo la selección natural de características provechosas.

“Dado que la evolución al azar no crearía tendencias tan unificadas, concluimos que el desarrollo observado es determinista, no aleatorio”, dijo el profesor Benjamin Podbilewicz, del Instituto Technion.

miércoles, 2 de enero de 2008

¿El Homo sapiens evolucionó del Hombre de Neandertal?

Fuente: Mundo Neandertal.

Un nuevo estudio hace un par de sugerencias más que llamativas, en estos tiempos: primero dice que los neandertales y los Homo sapiens no convivieron, y segundo que los Homo sapiens evolucionaron de los Homo neanderthalensis, o sea que los neandertales son nuestros ancestros.

Esto va contra casi todas las teorías en boga sobre el tema de la extinción neandertal, como hablábamos en una noticia pasada. La más aceptada dice que los Homo sapiens evolucionaron en África y desde allí colonizaron el mundo reemplazando-extinguiendo a las especies locales de homo, en Europa a los neandertales. La que se ubica en la esquina contraria dice que los neandertales y los sapiens tuvieron un encuentro más amistoso, y que los neandertales terminaron siendo absorbidos por los sapiens y eventualmente desaparecieron como especie, o sea que hubo un cruce entre especies.

Pero ahora el antropólogo Eugène Morin, profesor de antropología en la Universidad Laval (Quebec, Canadá), dice que hay que revertir estas posturas, y volver a las que se tenía hace unos 50 años, que decían que los neandertales eran ancestros de nuestra especie. Morin dice que nosotros emergimos de los neandertales. “Parece que los neandertales no fueron borrados por completo”, dijo Morin en el estudio, publicado en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences (todavía no en línea).

Morin examinó los huesos de animales descubiertos en el sitio arqueológico de Saint-Cesaire, Francia, y determinó que el consumo de reno aumentó del 30% al 87% en la dieta del hombre cavernario hace unos 35.000 a 40.000 años. Y como se encontró un patrón similar en los huesos de mamíferos menores, como ratones, Morin concluyó que un cambio climático "relativamente rápido" llevó a una reducción drástica de las manadas de caballos y bisontes en la región.

Morin agrega que es más probable que los neandertales evolucionaran como resultado de estos cambios climáticos que redujeron drásticamente la diversidad y accesibilidad de animales para cazar. "Si los Neandertal ya tenían problemas, ¿cómo sería posible que otra población sobreviviera?", se preguntó. "Aunque (los recién llegados) tuvieran una ventaja selectiva igual enfrentarían las condiciones climáticas (...) y competirían con los neandertales que ya estaban adaptados al lugar", aseguró Morin.

“Durante este período de 5000 años, el paisaje cambió de un clima norteño frío a un clima sub ártico”, dijo.

Con su supervivencia dependiendo de las inestables manadas de renos, la densidad poblacional de los neandertales en la región cayó dramáticamente, concluyó Morin. Esto generó un "cuello de botella poblacional" en el que la diversidad genética de los neandertales se redujo, permitiendo extrañas mutaciones, agregó.

También es posible que las duras condiciones forzaran a los neandertales, cazadores y recolectores, a deambular más lejos en busca de comida y para extender sus redes sociales por protección. Esto también podría haber ayudado a extender las tendencias genéticas encontradas en los Cromañón y el uso más complejo de herramientas y pinturas rupestres. "Sigue siendo un misterio por qué todos estos cambios ocurrieron al mismo tiempo, pero no creo que ocurrieran como resultado de una migración del hombre moderno", dijo Morin a la AFP.

Así Morin concluye que algunos grupos neandertales comenzaron a evolucionar hacia humanos modernos mientras que otros no lo hicieron y desaparecieron.

Es muy poco lo que pude leer sobre el tema como para opinar. Realmente es shokeante la afirmación de Morin, así que espero que los de PNAS suban el estudio cuanto antes así podré leerlo y opinar con detenimiento.

sábado, 15 de diciembre de 2007

El Homo sapiens tuvo una evolución acelerada en los últimos 40 mil años

Fuente: Mundo Neanderthal.

Un nuevo estudio genético demuestra que los humanos venimos evolucionando mucho más rápido durante si los últimos 40 mil años.

El estudio fue realizado por John Hawks, Eric T. Wang, Gregory Cochran, Henry C. Harpending, y Robert K. Moyzis. Hawks ya ha hablando sobre él en su blog, y el amigo Paleofreak lo trató en el suyo.

Lo que dice, esencialmente, es que la evolución se ha acelerado debido a un aumento de población en el Homo sapiens. Con este aumento la gente se adaptó más rápido a nuevas enfermedades, nuevas dietas y cambios sociales como las ciudades.

Según Hawks y colegas, los cambios genéticos adaptativos han aumentado de forma casi exponencial desde la aparición de nuestra especie hace unos 200 mil años. Esto contradice a quienes decían que la cultura paralizaba la selección natural de nuestra especie. Por el contrario, Hawks dice que “el aumento demográfico humano se vincula con los cambios en el pasado en las culturas y ecologías humanas. Ambos procesos han contribuido a una extraordinariamente rápida evolución genética en nuestra especie”.

martes, 13 de noviembre de 2007

Un nuevo fósil desafía la teoría de la evolución

Fuente: HispaMp3.

Arqueólogos han descubierto la antigua mandíbula de lo que sería una nueva especie de simio muy cercana al último ancestro común de gorilas, chimpancés y humanos, reveló un estudio divulgado el lunes.

(AFP) El fósil, de 10 millones de años de antigüedad y completo, con 11 dientes, fue recuperado en 2005 en depósitos de barro volcánico en la región Nakali en Kenia, en el borde oriental del Valle Rift, por un equipo de investigadores japoneses y kenianos.

Los investigadores afirman que el fósil llena lo que hasta hace poco era una especie de vacío en el registro de fósiles, y desafía una de las suposiciones vigentes sobre la evolución de los primates.

Estudios genéticos sugieren que los humanos y los grandes simios evolucionaron por separado a partir de un ancestro común, hace unos ocho millones de años, pero los paleontólogos han luchado por encontrar fósiles de los ancestros de los grandes simios del Africa moderna de los últimos 13 millones de años.

Sin embargo, científicos han encontrado mucha evidencia de fósiles de grandes simios en Europa y Asia en ese periodo, y también observaron algunas similitudes entre algunos de esos simios y los simios africanos contemporáneos.

Eso llevó a algunos paleontólogos a especular con que el ancestro común de simios y humanos había abandonado Africa y evolucionado en varias especies diferentes, y que una de esas especies volvió luego al continente para convertirse en el eslabón faltante entre el hombre y sus parientes primates más cercanos.

Pero esta nueva evidencia parece debilitar esa teoría, y no es la única.

Además de esta nueva especie keniana de simio antiguo (apodado Nakalipithecus nakayamai), recientemente surgió evidencia de otro antiguo simio africano.

En agosto, un equipo de paleontólogos japoneses y etíopes anunció que había descubierto en 2006 y 2007 fósiles de dientes de 10 millones de años de antigüedad, en la región Afar de Etiopía. Los científicos indicaron que los dientes probablemente pertenecían a una especie "proto-gorila", que bautizaron Chororapithecus abyssinicus.

Antes de esto, la última vez que un fósil homínido de este periodo fue encontrado en Africa fue en Kenia, en 1982.

La evidencia de que Africa fue el hogar de varios ancestros de los simios en la mitad y el final del periodo mioceno arroja dudas sobre la teoría de que los ancestros de los simios africanos contemporáneos se extinguieron completamente en el continente y fueron luego reintroducidos desde Europa o Asia, indican los autores en las Actas (Proceedings) de la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos.

Y aunque serán necesarios más hallazgos de fósiles para desarrollar el árbol genealógico de los simios africanos modernos, "es probable que estos homínidos africanos del periodo mioceno tardío sean más o menos cercanos al último ancestro común de los grandes simios africanos y los humanos", concluyeron los autores.

viernes, 12 de octubre de 2007

80 millones de años sin echar una cana al aire

Fuente: El Mundo.

MADRID.- El sexo es un gran invento... en términos evolutivos. Las especies que se reproducen sexualmente tienen una gran variedad; cada ejemplar es absolutamente único. Esto les permite adaptarse mejor a su entorno y, por tanto, sobrevivir más tiempo como especie.

Por eso los rotíferos 'bdelloidea' son tan raros. Se trata de microorganismos con una singular boca succionadora en forma de rueda. Su origen puede retrotraerse a, por lo menos, 80 o 100 millones de años. Aunque existen rotíferos machos, son poco frecuentes, por lo que la reproducción asexual por 'partenogénesis' es frecuente. Entre los 'bdelloidea' nunca se han observado especímenes machos, por lo que se supone que esa la única forma en la que se reproducen.

Y esto es lo que resulta extraño. Como, en principio, todos los rotíferos 'bdelloidea' son genéticamente iguales, todos son igualmente sensibles a los cambios del entorno. Por tanto, todos morirían cuando éste no fuera lo bastante favorable. Entre los biólogos se supone que los organismos de reproducción asexual tienen una corta vida como especie. Desde luego, no de 80 millones de años.

Un equipo de investigadores formado por científicos procedentes de universidades de Gran Bretaña, Francia y Alemania cree haber encontrado una explicación. La clave estaría en el llamado 'efecto Meselson', un fenómeno teórico según el cual dos copias de un gen pueden tomar diferentes papeles biológicos a lo largo del tiempo.

En el caso concreto del 'bdelloidea' los investigadores creen haber identificado dos genes 'LEA' (es decir, abundantes en la última fase de la embriogénesis) que inicialmente eran dos versiones (alelos) de un solo gen. Esos genes desempeñan funciones diferentes, pero complementarias, que ayudarían al individuo a sobrevivir en distintos ambientes. La proteína que regula uno de ellos impide la desecación de ciertas enzimas cuando hay escasez de agua al agruparlas en un bloque; mientras que la otra protege la membrana celular. Los investigadores creen que las diferentes funciones de los genes podrían haber proporcionado a este rotifero un mecanismo para generar una cierta diversidad.

martes, 11 de septiembre de 2007

El almidón "estimuló la evolución"

Fuente: BBC Mundo.

La habilidad humana para digerir alimentos con alto contenido de almidón como las papas, podría explicar el éxito del homo sapiens en el planeta, sugiere un nuevo estudio genético.

En comparación con los primates, los humanos tienen muchas más copias de un gen esencial para descomponer los almidones, informó la publicación Nature Genetics.

Los almidones son ricos en calorías y éstas, a su vez, pueden haber sido cruciales para la alimentación y desarrollo del cerebro humano haciéndolo más grande, señalan los autores del informe de la Universidad de California en Santa Cruz.

Previamente, los expertos se habían preguntado si la carne en la dieta era la respuesta al éxito de la raza humana en el planeta.

Comida para el cerebro

Sin embargo, el doctor Nathaniel Dominy -responsable del estudio- y sus colegas señalan que esto no es probable.

"Incluso cuando se observa a hombres modernos que son cazadores y recolectores, la carne constituye relativamente sólo una pequeña fracción de su dieta".

"Creer que hace dos o cuatro millones de años, un animal de cerebro pequeño y torpemente bipedal podía adquirir alimentos de una forma eficiente, incluso hurgando en la basura, no tiene sentido", añadió.

Los expertos descubrieron que los humanos tienen copias adicionales de un gen, denominado AMY1, que es esencial para producir la enzima amilasa en las glándulas salivares, que participa en la digestión del almidón.

Beneficio

Posteriormente, el equipo estudió grupos humanos con diferentes tipos de dietas y encontró que aquellos con dietas con alto contenido de almidones presentaban una tendencia a poseer más copias de AMY1, que los individuos de poblaciones con dietas bajas en almidón.

Por ejemplo, los yakutos -un grupo de etnia turca- del Ártico, cuya dieta tradicional consiste en pescado, tenían menos copias de AMY1 que los japoneses , cuya dieta incluye comidas con alto contenido de almidón como el arroz.

Los investigadores creen que nuestros primeros ancestros humanos comenzaron a buscar nuevas fuentes de alimento más allá de las frutas maduras que comían los primates.

Estas nuevas fuentes eran alimentos con alto contenido de almidón, que se encontraban en plantas en la forma de tubérculos y bulbos,y eran versiones de alimentos modernos como zanahorias, papas y cebollas.

En el estudio realizado este año, el equipo encontró que los animales que comían tubérculos y bulbos producían tejido corporal con un patrón químico que coincidía con el que había sido medida en humanos prehistóricos fosilizados.

El doctor Dominy indicó que cuando los humanos prehistóricos dominaron el fuego, la cocina de vegetales con contenido de almidón pudo haber facilitado su consumo.

Al mismo tiempo, estos pudieron haber producido genes AMY1, un rasgo aún más valioso.

"Nosotros asamos tubérculos, y comemos papas fritas y horneadas. Cuando cocinamos, podemos permitirnos comer menos en general ya que la comida es fácil de digerir".

Especulación

El profesor de filosofía de la ciencia en la Universidad de Exeter en el Reino Unido, John Dupré, recomendó cautela al interpretar los resultados.

Dupré dijo que era imposible concluir que la introducción de alimentos con alto contenido de almidón en la dieta está detrás de la aparición de cerebros más grandes en humanos.

"Muchas cosas difieren entre nosotros mismos y nuestros familiares cercanos y aparte de la dificultad de establecer los lugares relativos en la secuencia de la evolución de cualquiera de ellos, la suposición de que existe un solo factor fundamental para ese cambio es dudoso.

"Los resultados en los genes con la enzima amilasa son muy interesantes, y apuntan hacia algo que estamos comenzando a apreciar más ampliamente -la plasticidad funcional del genoma", concluyó.

lunes, 10 de septiembre de 2007

Lo que le espera a la Tierra sin los humanos

Fuente: La Vanguardia.

Un periodista científico norteamericano analiza en un libro cómo evolucionaría el mundo si las personas se extinguiesen.

Imagínese un mundo sin humanos. Un día, de repente, el Homo sapiens sapiens se extingue. Y entonces, ¿qué? Alan Weisman, un periodista norteamericano especializado en ciencia, ha pasado más de tres años viajando por todo el planeta hablando con científicos y especialistas para responder a esta pregunta

Si el ser humano desapareciese, concluye Weisman, la naturaleza tardaría poco en invadir las grandes ciudades del planeta. En dos días, el agua inundaría el metro de Nueva York. Después, las calles se agrietarían. A los cinco años, el fuego asolaría la ciudad. A los veinte, las principales avenidas se habrían convertido en ríos. En menos de trescientos años, ciervos, osos y lobos migrarían a la ciudad. Las ratas que viven de los restos humanos y las cucarachas acostumbradas a la calefacción de los edificios desaparecerían. La jungla de asfalto acabaría deviniendo una jungla de las de verdad, la naturaleza ganaría terreno.

"He intentado averiguar qué quedará de lo que hemos creado", explicaba Weisman esta semana en un teatro de Manhattan, ante un público embelesado, durante un coloquio sobre The world without us (el mundo sin nosotros), el libro que describe cómo sería el planeta sin humanos. Éste ha sido precisamente uno de los ensayos más vendidos y debatidos este verano en Estados Unidos, un país donde, en la estela del documental del ex vicepresidente Al Gore sobre el cambio climático, proliferan los escenarios de apocalipsis ecológica.

¿Qué quedaría de las obras humanas? De Nueva York, poco. Dentro de miles de años, cuando el hielo cubra la ciudad, quedaría la Estatua de la Libertad y la estatuas de bronce. Quedarían las ciudades subterráneas de la Capadocia. También el túnel del canal de la Mancha y los rostros de los presidentes de Estados Unidos esculpidos en la montaña de Rushmore. En cambio, la muralla china -hecha de un material precario- y el canal de Panamá -"una herida que la naturaleza intenta curar", según declara al autor un empleado de esta infraestructura- desaparecerían con seguridad.

Weisman insiste en el rastro envenenado del ser humano. El CO emitido 2 en exceso en la atmósfera tardaría cien mil años en desaparecer. Los reactores nucleares de las 441 centrales que hay en el mundo se sobrecalentarían y acabarían incendiándose o fundiéndose. La radiactividad duraría milenios.

Lo que irrita especialmente al autor de El mundo sin nosotros es el plástico. En el libro, Richard Thompson, un biólogo de la Universidad de Plymouth, en Inglaterra, le dice: "Imagine que toda la actividad humana cesase mañana, y que de repente ya no hubiese nadie para producir plástico. Sólo con el que ya existe, y teniendo en cuenta cómo se fragmenta, será algo con lo que los organismos se encontraran de forma indefinida. Miles de años, seguramente, o más".

"Es una locura que nos den una bolsa de plástico cada vez que vamos al supermercado", se indignó en la presentación del libro Alan Weisman.

El libro, pese al éxito de ventas, ha recibido críticas severas. "Ahora que ya han decidido que casi cualquier aspecto de la existencia humana es malo para el medio ambiente -conducir, comer carne, encender la luz, tener niños, respirar...-, los verdes han llevado el argumento hasta el límite. El problema es la existencia humana", escribió The Wall Street Journal en un editorial.

Weisman, de hecho, insinúa que la naturaleza podría "echarnos de menos" si nos extinguiésemos. "No competimos con el planeta -dice-. Somos parte del planeta". Para que el planeta no se degrade más, aboga por que cada familia sólo tenga un hijo. Y se hace eco de curiosas reivindicaciones, como la del Movimiento por la Extinción Humana Voluntaria (VHEMT, en sus iniciales inglesas).

Tras constatar que un virus difícilmente acabaría con todas las personas y que la guerra tampoco lo haría y además "matar es inmoral", el VHEMT propugna que el ser humano deje de reproducirse. "Los últimos humanos -declara Les Knight, fundador de este grupo- podrían disfrutar de sus últimas puestas de sol plácidamente, con la conciencia de que han devuelto el planeta lo más parecido posible al jardín del Edén".

sábado, 1 de septiembre de 2007

"El amor nació hace millones de años de la fusión de bacterias"

Fuente: El Mundo.

ROSA M. TRISTÁN

MADRID.- El amor es el sentimiento más antiguo del mundo. "Tiene 3.000 millones de años y surgió en el momento en el que una bacteria se preguntó si había alguien más ahí porque no podía sobrevivir sola". El escritor Eduardo Punset, director del programa científico Redes en TVE, se sumerge en su último libro (Viaje al amor, de la editorial Destino) en la búsqueda de respuestas científicas para una emoción que tantas ilusiones y trastornos provoca al ser humano. Y da con la fórmula mágica: A=(a+i+x)k, o lo que es lo mismo: el amor es la suma del apego personal, la inversión parental o familiar y la sexualidad, y todo ello afectado por el entorno.

En definitiva, encuentra un origen biológico en este sentimiento, entendido como una fusión de cuerpos "que genera la energía necesaria para vivir o que recupera tejidos dañados". Ahora bien, si el amor es previo a la diferenciación sexual ¿cómo y por qué surgieron los dos sexos?

En términos evolutivos esa diferencia apareció hace 700 millones de años para garantizar la diversidad genética y así poder adaptarse más fácilmente a un entorno cambiante. El precio fue elevadísimo. En la reproducción por subdivisión celular, la vida es eterna, pero cuando de dos cuerpos sale otro joven irrepetible y distinto, aparece la muerte".

Hoy, esa diferenciación por géneros es evidente en nuestro cerebro; por ejemplo, en que el espacio neuronal que un hombre tiene dedicado al sexo es 2,5 veces mayor que en una mujer; o en que para que ella tenga un orgasmo su cabeza debe estar libre de preocupaciones, algo no tan importante en ellos.

"Ahora, bien", insiste Punset, "la esencia del amor, la fusión, no cambió con estos matices, sigue igual que hace 3.000 millones de años". Eso no quiere decir que la pasión entre amebas y entre seres humanos sea idéntica y en eso, recuerda el autor, tiene mucho que ver la aparición de la conciencia y la imaginación. "Es esa conciencia la que nos permite interferir y decidir no tener hijos aunque amemos. Y aún así lo importante es el instinto de fusión, la inversión material y espiritual para que perviva (es decir, los compromisos de la pareja) y la negociación de la libertad de cada uno".

En la elección de la pareja el aspecto, la simetría de las facciones, reflejo del metabolismo y los genes, es importante. Son signos de salud que ya nuestros antepasados seleccionaban para tener una buena prole. De igual modo, la monogamia apareció por el interés de ambos padres en que las crías salieran adelante. "Evolutivamente tiene explicación. La indefensión de los hijos se alargaba de cinco a siete años y ese era el tiempo que debía durar el amor para que pudieran sobrevivir. Además, hay más posibilidades de fecundar un óvulo en una relación larga que si se disemina el esperma por el planeta", mantiene el escritor.

"En nuestros tiempos, esa dedicación parental es mucho más larga, hay más compromisos y los ciclos del amor se alargan. También entran en juego otros factores al margen de la salud y tendemos a enamorarnos de personas cercanas, con valores comunes y con sentido del humor. Luego, con el paso del tiempo, a nivel biológico no ocurren grandes cambios. Si acaso son mayores en la mujer debido a las hormonas", añade Punset.

Y es que esas sustancias tienen un papel importante en el amor: se genera más oxitocina, varían los niveles de testosterona en hombres y mujeres, se dispara la dopamina y la serotonina baja ante la ansiedad de ver al ser amado. Este proceso es igual ya se trate de un amor fraguado en el tiempo o de un flechazo. "Es amor químico y hay experimentos con animales que muestran que ahí actúan las feromonas. En los homínidos el órgano que las detecta desapareció, pero aún hay feromonas en las mujeres. El flechazo se inicia también cuando se visualiza algo que es inédito en la memoria".

Y es que Punset insiste en que la felicidad aumenta con la edad porque tenemos más recuerdos y éstos se comparan con cada estímulo exterior, generando esa sensación de felicidad. De hecho, asegura en su libro que "sin memoria no hay amor". No hay con qué compararlo.

Pero ¿acaso hay diferencia entre el amor y el enamoramiento? "A nivel biológico no. Es igual el amor a la madre y a la pareja. Se mueven los mismos circuitos neuronales y hormonales. También es difícil diferenciar amor y deseo, aunque hay gente que sí lo hace". Punset considera una gran novedad el descubrimiento del mecanismo del desamor, que surge cuando el sentimiento no ha podido resistir la ausencia del otro: "Se ha comprobado que el desamparo del bebé en la cuna es idéntico al del enamorado abandonado. Y tienen las mismas armas: ninguna. El neurólogo Damasio dice que lo mejor es volver a enamorarse. Pero no es fácil. Si en la niñez uno sufrió desapego afectivo, si su curiosidad y autoestima fue escasa en la escuela, ello condicionará su búsqueda del amor al ser adulto".

Esa capacidad de amar individual se está evaluando ahora con cuestionarios como el que Punset incluye en su libro. "Con estas encuestas hemos visto, por ejemplo, que la antítesis del amor es el deprecio", señala. ¿Y de qué depende? "Lo único que sabemos es que hay un gen de la depresión, que puede manifestarse o no en función del entorno. Eso se puede aplicar a la capacidad de amar. Puede haber un factor genético que se manifieste o no según el entorno", argumenta Punset.

viernes, 17 de agosto de 2007

Españoles validan una hipótesis fundamental en la Teoría de la Evolución

Fuente: HispaMp3.


La investigación es la primera evidencia de la hipótesis formulada por el genetista británico John Burdon Sanderson Haldane en 1949.

(EFE) Un experimento de laboratorio realizado por investigadores españoles demuestra por primera vez una hipótesis fundamental en la "Teoría de la Evolución" del biólogo Haldane, según la cual la infección es un agente selectivo fundamental en la evolución de los metazoos: vertebrados, moluscos y gusanos.

La investigación es la primera evidencia de la hipótesis formulada por el genetista británico John Burdon Sanderson Haldane en 1949, la cual sostiene que la prevalencia, por encima de lo común, de ciertas enfermedades hereditarias podría explicarse si los individuos que las sufren son más resistentes a algunas infecciones.

Así, por ejemplo, la anemia falciforme, enfermedad endémica del Mediterráneo y de origen genético, tiene mayor incidencia en zonas donde hay malaria, por tanto "el defecto genético asociado a la anemia protege frente a la malaria", según los autores del trabajo.

Mediante un modelo experimental de interacción huésped-parásito, un equipo de científicos del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), coordinado por José Luis Martínez, ha demostrado cómo una infección bacteriana puede seleccionar una población de nematodos -gusanos con intestino- mutados.

Para lograrlo infectaron a un nematodo Caenorhabditis elegans por una bacteria Pseudomonas aeruginosa, y mostraron que la infección bacteriana seleccionaba una población de nematodos mutados.

Todos los individuos resistieron la infección y adquirieron, además de la alteración metabólica, un comportamiento ecológico que les proporcionó ventajas competitivas frente a los otros ejemplares.

El trabajo, publicado en la revista estadounidense "PNAS", prueba así que las infecciones son determinantes en la evolución de los metazoos, seres pluricelulares.

Es el primer experimento que se lleva a cabo con organismos complejos y por ello constituye "un respaldo" a la Teoría de la Evolución, según los autores.

La Teoría de la Evolución, indicaron, "es muy difícil de demostrar" mediante experimentos de laboratorio, ya que para ello se necesitarían millones de años.

"Todos los datos existentes -señalaron los investigadores- indican por ejemplo que las aves han evolucionado a partir de los reptiles. Sin embargo, no es posible reproducir esa evolución en laboratorio".

Recordaron que existen "grupos de presión en Estados Unidos, y también en Europa", que niegan que la Teoría de la Evolución tenga una base científica y proponen que no se incluya en las asignaturas de ciencias, o que se haga en igualdad de condiciones que la teoría del creacionismo o llamado "diseño inteligente".

El primer firmante del trabajo es el investigador del CSIC y director del Museo Nacional de Ciencias Naturales, Alfonso Navas, y en él han participado también Miquel Talavera, Juan Ayala y Guillermo Cobas.

La selección sexual «dibujó» la forma del rostro humano a lo largo de la evolución

Fuente: Noticias Ya.com.

La cara es el espejo del alma y también de la evolución humana. Una investigación del Museo de Historia Natural del Reino Unido revela que el atractivo facial tuvo un papel crucial en la transformación de nuestra especie.

Las preferencias de nuestros ancestros por determinados rostros fueron claves en la selección de sus parejas. Y, a su vez, el gusto por esos rasgos modificó las proporciones faciales a lo largo de la evolución. Hasta «dibujar» las caras de los humanos modernos.

El nuevo trabajo no sólo abre un nuevo camino para conocer los cambios en las preferencias sexuales de nuestros antepasados con la ayuda de fósiles, sino que ayudará a conocer mejor el secreto de la atracción sexual. Lo que nos convierte en hombres y mujeres más deseados para el otro sexo. La investigación, publicada en la revista científica «PLos ONE», deja claro que el mayor poder atractivo está en el rostro. Al menos, cuando se busca perpetuar la especie.

El nuevo trabajo introduce el protagonismo de los rasgos faciales en la selección sexual, uno de los mecanismos defendidos por Charles Darwin para explicar la evolución de las especies. A diferencia de lo que sucede con la selección natural, el término «selección» no es aquí una metáfora que apunta la eliminación no azarosa de los menos aptos, sino que designa un proceso literal: la elección por el éxito reproductivo.

Entre los labios y la frente

Los paleontólogos británicos creen que ese atractivo se concentra en la parte superior de la cara y en la distancia entre los labios y la frente. Esa proporción es diferente en hombres y mujeres, según han podido comprobar tras estudiar diferentes series de cráneos en su proceso evolutivo. Mientras ellos mantienen una distancia más corta entre los labios y la frente, en las mujeres ese recorrido se alarga y lo hace en una proporción que no puede explicarse por el distinto tamaño de los cuerpos de uno y otro sexo. La apariencia de rostro más ancho o vertical se hace evidente a partir de la pubertad, cuando comienza el desarrollo sexual.

A lo largo de la evolución, la cara de los varones se ha mantenido ancha, con poca distancia entre labios y frente. De esa manera, se exagera el tamaño de la mandíbula y los pómulos y las cejas parecen más pobladas. Esos rasgos tan masculinos se dulficaron a lo largo del tiempo. Los dientes caninos encogieron y los hombres dejaron de parecer tan fieros y amenazadores para sus parejas.

Cambios en la pubertad

El momento en que el desarrollo facial de hombres y mujeres se separa es la pubertad, entre los 12 y los 14 años. En esa etapa, el rostro femenino se alarga, los pómulos se vuelven más prominentes y su boca se separa de la frente. Por el contrario, las caras masculinas crecen, aunque en una proporción más ancha y corta. Esas diferencias entre ambos sexos pueden encontrarse a lo largo de toda la historia humana. Los científicos británicos comprobaron ese dimorfismo entre sexos en todos los fósiles estudiados, en mayor o menor medida.

Quizá todo podría explicarse por un ajuste en el desarrollo en busca de un equilibrio funcional, aunque los investigadores están convencidos de que se debe al poder de la selección sexual. Ese poder se concentra en la zona superior del rostro, «la verdadera diana de la selección sexual», escriben los autores en el estudio.

Aseguran que bastaría una simple medición de la zona superior de la cara para calcular el atractivo facial con un modelo matemático.

lunes, 30 de julio de 2007

Cómo evolucionan las supersociedades de insectos

(NC&T) En esos grupos de insectos capaces de formar comunidades complejas basadas en la cooperación, la respuesta a la pregunta de qué conduce al altruismo también se ha vuelto un paso imprescindible para poder llegar a comprender mejor cómo las organizaciones sociales primitivas (con jerarquías muy marcadas, basadas en la ley del individuo más fuerte, y una división de labores pobremente desarrollada) evolucionaron para transformarse en las muy sofisticadas redes sociales presentes en el modo de vida de algunos insectos sociales, cuyos colectivos (colmenas, hormigueros...) son considerados en diversos aspectos como "superorganismos" virtuales.

Dos investigadores han propuesto un modelo que puede explicar las presiones de selección que marcan la transición evolutiva desde una sociedad primitiva hasta un "superorganismo", las cuales pueden poner un poco de orden en las ideas contrapuestas sobre el papel de la selección individual, familiar y grupal que subyace en la formación de tales grupos eusociales avanzados.

En última instancia, un superorganismo emerge como resultado de la competencia intergrupal, según los hallazgos de H. Kern Reeve de la Universidad de Cornell y Bert Holldobler de la Universidad Estatal de Arizona.

Su modelo es único porque abarca dos teorías basadas en el concepto de la fuerte competencia entre grupos que tienen potenciales muy igualados. El primer elemento describe la competencia por los recursos dentro de un grupo o colonia (competencia intragrupal). El segundo elemento incorpora los efectos de una lucha entre dos colonias rivales (competición intergrupal).

Según Holldobler, la ruta hacia la supercolonia es primeramente propiciada por la maximización de las capacidades de cada individuo de la sociedad. Esto surgiría, según él, debido a que la competencia que puede existir entre los individuos en la misma sociedad disminuye a medida que la incipiente colonia va creciendo, organizándose mejor, forjando una organización más eficaz de las labores, y en última instancia, logrando una mayor cohesión.

Tales sociedades, a su vez, producen cada año una descendencia más reproductiva que la de las sociedades vecinas que están menos organizadas. Así, los genes, o diferentes versiones de estos, que codifican tales comportamientos, se propagan más rápido.

El segundo elemento de este modelo toma en cuenta que a medida que aumenta la organización colonial de un grupo, existe un incremento paralelo en la discriminación contra los miembros de otras sociedades de la misma especie.

La competencia entre sociedades muy pronto deviene una fuerza decisiva, reforzando de manera crucial el proceso evolutivo. De esta forma, la sociedad o la colonia de insectos se vuelven el fenotipo más extendido del genoma colectivo de la sociedad.

Fuente: Solo Ciencia.

jueves, 31 de mayo de 2007

'Los humanos venimos de una familia africana que vivió hace 60.000 años'

BARCELONA.- Hace 60.000 años, sólo 2.000 generaciones, un pequeño grupo de humanos africanos salió en busca de nuevas tierras y dio lugar a la gran diversidad física y cultural que hoy ha colonizado el planeta. Las pistas de este viaje al pasado se encuentran en el ADN y éste es el camino emprendido por el investigador norteamericano Spencer Wells.

De visita en España, presentó en el museo Cosmocaixa de Barcelona su último libro, Nuestros antepasados (RBA), resumen de un proyecto que no sólo consiste en recoger ADN de los indígenas. Gracias a la venta de un kit, que permite a cada persona conocer de donde proviene su linaje, Wells –y con él National Geographic– recauda fondos para ayudar a preservar las culturas indígenas minoritarias. Wells tiene tarea hasta 2010.

Pregunta.– ¿En qué fase está el proyecto, que comenzó en 2005? Respuesta.– Hoy tenemos 10 centros en todo el mundo recogiendo ADN. Ha sido complicado hacer esta red, pero ya tenemos muestras de 25.000 indígenas de los 100.000 que queremos conseguir. También el público ha respondido y hemos vendido 210.000 kits. Gracias a ello, diponemos de 2,5 millones de dólares para un fondo que financiará programas de ayuda a los indígenas.

P.– ¿Qué nos dice este ADN?

R.– Mucho más que los fósiles, que sólo dicen que tuvimos antepasados en África y de repente aparecieron los humanos en todo el mundo. Pero, ¿cómo emigramos y nos diversificamos? La genética nos cuenta que provenimos de unos humanos que vivían en el este de África hace 60.000 años y emigraron hacia Asia, por la costa, hasta llegar a Australia hace 50.000 años. Otra oleada de emigración, de la que proceden también la mayoría de los africanos, viajó hace 45.000 años a Oriente Medio y Asia Central y, desde allí, unos fueron hacia Europa (hace unos 35.000 años) y otros a Siberia (hace 20.000 años), de donde cruzaron a América.

P.– Aquellos Adán y Eva africanos que dieron lugar a la Humanidad no coincidieron en el tiempo.

R.– Bueno, ellos fueron los que dejaron su linaje genético hasta hoy. Otros se perdieron. Nosotros estudiamos el cromosoma Y del hombre y el ADN mitocontrial que transmiten las mujeres. Fue así como llegamos a Adán y Eva, separados por 140.000 años. Esto se debe a que la velocidad a la que cambia el linaje genético varía según el tamaño de la población. En la mayoría de las poblaciones humanas hay menos hombres que mujeres.

P.– ¿Cómo se supone que eran?

R.– Muy parecidos a los africanos modernos actuales. A medida que dejaron África, la piel se aclaró, cambió el pelo... Con el tiempo variaron las características superficiales, pero por dentro somos iguales. Somos de la misma familia africana, hace 60.000 años.

P.– ¿Qué factores nos hicieron diferentes?

R.– El color de la piel se sabe que se aclaró en el norte porque, a medida que dejamos los trópicos, perdimos melanina para sintetizar la vitamina D. Otros rasgos pueden deberse a lo que Darwin llamó selección sexual: escoger personas para copular que resultan atractivas, y éste es un criterio que varía. Son decisiones locales que producen cambios en la apariencia de una población. Hay un pueblo en Rumanía donde todas las mujeres eran bigotudas y a los hombres les gustaban así y tenían más hijas y les transmitían este rasgo.

P.- ¿Por qué es tan interesante el ADN de los indígenas?

R.- Porque mantienen un vínculo con sus antepasados que nosotros hemos perdido. Hay personas que no se han movido en decenas de miles de años y mantienen una conexión con su pasado. Nos dan una visión más clara del aspecto que tenían los antepasados. Gracias a ellos podemos ver cómo se han movido por el mundo.

P.– ¿Cómo influyó la agricultura en este viaje de los humanos?

R.– La mayoría de los europeos, el 80%, tiene sus antepasados en el Paleolítico, en los cro-mañón, que son los que salieron en la segunda oleada de emigración de África y llegaron a Europa Occidental hace unos 35.000 años. Pero hay un 20% de las muestras genéticas europeas que procede de Oriente Medio hace sólo 10.000 años. Fue allí donde la gente comenzó a plantar y domesticar animales;ello les permitió producir más alimentos. Creció la población y necesitaron más espacio, así que divulgaron sus genes por el norte del África, el sur de Europa y Europa noroccidental. En otras zonas del continente, más que los genes se divulgó la cultura.

P.– El ADN puede explicar la diversidad física, pero ¿la cultural?

R.– El lenguaje también lo heredamos de nuestros padres, como la cultura: es el trazado de los patrones genéticos. Podemos comparar familias lingüísticas y son parecidas en el ADN en el 80% de los casos. Lo interesante es el 20% diferente porque nos dice que la cultura evoluciona. Un caso es la aparición de la agricultura en las islas británicas, adonde no llegó desde Oriente Medio. Eso nos dice que aquellos cazadores de hace 5.000 años vieron que en Francia había cultivos y decidieron imitarles.

P.– ¿Se puede saber cuándo apareció el lenguaje?

R.– No, pero lo que sí hay es arte de hace 60.000 años en África. Es la esencia del pensamiento abstracto que es el que utilizamos para transmitir ideas complejas. Quizá el lenguaje surgió como respuesta a un cambio climático. Se vivía la última fase de la Edad de Hielo, había sequía en África y la población bajó a 2.000 personas. Es posible que el lenguaje nos permitiera sobrevivir porque pudimos informar a otros de las innovaciones.

P.– ¿Es difícil convencer a los indígenas de que participen?

R.– No, porque tienen un contacto claro de unión con sus antepasados. Conocen hasta 10 generaciones. Nosotros les decimos que eso es el ADN y se entusiasman.

P.- ¿Hay algunas regiones más interesantes de investigar?

Cada una es fascinante. Nos hemos centrado en África, donde hay más diversidad que en ningún otro continente, estos últimos años. Hice un muestreo de los toubou, en Chad, que llevan allí 30.000 años viviendo. También estudiamos los chukchi, en Siberia, descendientes directos de los que poblaron América, etcétera. Ellos tienen las claves de nuestro viaje por el mundo.

P.– ¿Cuál es el mensaje que está llegando a través de este proyecto científico?

R.– Que todos los seres humanos somos primos y estamos conectados por los antepasados. Es importante saber que las razas no existen.

Fuente: El Mundo.

jueves, 24 de mayo de 2007

¿Cómo hicimos para salir del agua?

Un estudio genético arroja nueva luz sobre el misterio de cómo los seres vivos salieron del mar y poblaron la tierra firme hace millones de años.

Investigaciones previas habían sugerido que esa transición se debió a una especie de salto genético abrupto mediante la adquisición de miembros rudimentarios por parte de especies acuáticas primitivas.

Sin embargo, ahora un equipo de científicos estadounidenses sostiene que, más que la aparición de una novedad evolutiva, la transición se debió a un proceso genético mucho más lento y gradual de lo que se pensaba.

Tiktaalik

El estudio, que aparece en la última edición de la revista especializada Nature, sigue al reciente descubrimiento de una especie denominada Tiktaalik roseae.

La especie ha sido calificado como "el eslabón perdido" entre los peces y los primeros animales terrestre, y los restos fósiles hallados datan de hace 383 millones de años.

El Tiktaalik -"pez de aguas profundas", en el idioma de los nanavut que viven en el Ártico canadiense, donde aparecieron los fósiles- posee una mandíbula primitiva, escamas, y una estructura ósea que indica la presencia de branquias.

A la vez, posee un cuello móvil, la estructura de costillas se parece a la de los primeros anfibios y, lo más sobresaliente, cuenta con aletas capaces de sostener el cuerpo en la tierra firme.

Genes Hox

Marcus Davis, uno de los integrantes del equipo científico y especialista de la Universidad de Chicago, dijo: "El Tiktaalik y otros fósiles recientemente descubiertos nos sugieren que la estructura que hace a los animales terrestres únicos -extremidades inferiores y superiores, dedos- no apareció de la nada".

Por el contrario, "en los tetrápodos (cuadrúpedos) podemos apreciar que hubo dos fases de evolución de los genes Hox durante el proceso de desarrollo de los apéndices".

Davis explicó: "Al principio del desarrollo ocurre una primera fase, y luego hay una segunda fase muy característica, la cual tiene un papel en la formación de los dedos".

Si se estudia al pez cebra (Brachidanio rerio), "podemos observar que durante su desarrollo hay una primera fase de los genes Hox, pero la segunda fase no ocurrió".

Basados en esto, según Davis, "se sostenía la hipótesis de que la segunda fase de los genes Hox era una novedad en el desarrollo evolutivo que llevó al origen de las extremidades".

Muy antiguo

Sin embargo, estudiando otra especie, el pez espátula (Polyodon spathula) -que tiene un patrón de aletas similar al de los peces primitivos- se halló la presencia "muy clara" de una segunda fase de desarrollo de esos genes.

"Esto nos demuestra que, en realidad, la segunda fase constituye un patrón evolutivo muy antiguo", añadió Davis.

"Aparentemente -agregó- en algunos peces, esa fase sirvió como un instrumento genético para modificar sus aletas".

Según el experto, "lo que parece es que en los tetrápodos este instrumento trabajó de una manera única y muy elaborada".

Jennifer Clack, profesora de paleontología de vertebrados en la Universidad de Cambridge, en el Reino Unido, calificó el estudio como "un gran paso adelante".

Clack sostuvo: "Creo que veremos en el futuro emerger un número de patrones evolutivos similares en otras especies de peces".

Fuente: BBC Mundo.