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viernes, 27 de marzo de 2009

Un pez de hace 419 millones de años da nuevas pistas sobre la evolución

Fuente: La Voz de Galicia.

El fósil de un pez óseo que vivió hace 419 millones de años en el sur de China, el Guiyu oneiros, contribuye a completar el puzzle de la evolución de los animales vertebrados con mandíbula, entre los que se encuentra el ser humano.

Un equipo de científicos del Instituto de Paleontología y Paleoantropología de Pekín, dirigido por Min Zhu, es el responsable de este hallazgo, que aparece hoy publicado en la revista científica británica Nature.

Los peces óseos, junto a los tetrápodos (anfibios, reptiles, aves y mamíferos), pertenecen a la clasificación de animales vertebrados teleóstomos. Dentro de los peces óseos, están los de aleta con radio (actinopterygii, como los esturiones) y los de aleta lobulada (sarcopterygii, como los celacantos).

Los peces de aleta lobulada y los tetrápodos evolucionaron a partir de un mismo grupo de ancestros al margen de los actinopterygii. El fósil descubierto en China, muy bien conservado, presenta una mezcla de rasgos de los peces con aleta radiada (más primitivos) y de los peces con aleta lobulada (más evolucionados).

Los científicos explican que, al tener rasgos de los dos tipos de peces óseos, el guiyu oneiros es una pieza intermedia de su evolución que indica que la división de peces de aleta lobulada y de aleta radiada, antes de la aparición de tetrápodos, se produjo antes de lo previsto, hace como mínimo 419 millones de años.

Este hallazgo es una prueba de que los vertebrados con mandíbula tienen una «larga historia», afirman.

viernes, 27 de febrero de 2009

Hallan en Perú un fósil de un ave con dientes de más de diez millones de años

Fuente: adn.es.

Un fósil de un ave con dientes, de más de diez millones de años de antigüedad, fue encontrado en el desierto de Ica, unos 300 kilómetros al sur de Lima, revela hoy el diario Perú 21.

No es el esqueleto completo del ave, sino su cráneo, de unos 40 centímetros de longitud, con un enorme pico alargado que cuenta con proyecciones óseas similares a dientes.

Según su descubridor, el paleontólogo Mario Urbina, es el cráneo más completo encontrado en el mundo de la especie conocida como "pelagortínidos".

Estas aves, que poblaron el mundo entre el Paleoceno Medio (hace 60 millones de años) y el Plioceno (hace tres millones), tenían una envergadura de hasta seis metros, y para retomar el vuelo tenían unos huesos con paredes delgadas y espacios llenos de aire que les permitían aligerar su peso.

Sin embargo, esas características han hecho que sea imposible encontrar esqueletos completos de los "pelagortínidos", de ahí que el hallazgo de este cráneo sea excepcional.

El cráneo va a ser exhibido durante una semana, a partir de mañana, en el Museo de Historia Natural, dentro de las actividades por el 91 aniversario de creación de este museo.

lunes, 14 de abril de 2008

El primer animal fue... ¡una medusa!

Fuente: Axxon.

Un estudio dirigido por Casey Dunn, biólogo de la Universidad Brown, utilizó nuevas herramientas genómicas y el poder de la computación para tratar de enfocar mejor el árbol de la vida, y el resultado de su análisis fue una sacudida que podría revolucionar nuestras ideas acerca de los primeros animales que poblaron la Tierra.

Hasta ahora, se había pensado que los primeros animales multicelulares en el vasto árbol de la vida fueron las esponjas, organismos que propiamente no tienen ni tejidos ni sistema nervioso. Pero el estudio de Dunn, que mereció la portada de la última edición de Nature, desbancó a las esponjas para colocar en la base del tronco a los ancestros de la medusa peine, un animal sencillo pero que sí posee tejidos y un sistema nervioso.

El análisis de segmentos elegidos del genoma de 29 especies animales (y su comparación con los de otras 48 especies) reveló muchas novedades, pero ninguna tan singular como la ya apuntada: que en el árbol de la vida el linaje de la medusa peine se separó antes que el de las esponjas.

"Fue una sorpresa total", reconoció Dunn, profesor asistente de ecología y biología evolutiva en Brown. "Fue tan sorprendente que al principio pensamos que algo nos había salido muy mal".

El equipo revisó los resultados una y otra vez. Agregó más datos y volvió a revisar, y el resultado se sostuvo: la separación de la medusa antecedió a la de las esponjas.

"Este hallazgo sugiere que o bien las medusas peine evolucionaron en su complejidad con independencia de otros animales, o que las esponjas se han simplificado notablemente en el curso de la evolución", apuntó Dunn.

"De ser corroborado por otros tipos de evidencias, esto desafiaría de modo importante el modo en que pensamos acerca de los más primitivos animales multicelulares". Dicho de otro modo, si el estudio es confirmado indicará que el primer animal era más complejo de lo que los biólogos creían.


El biólogo dice que la conclusión del estudio ofrece dos escenarios posibles. En el primero, los ancestros de la medusa peine se separaron y desarrollaron por su lado tejidos y sistema nervioso; en el resto del árbol, esta evolución se habría dado después de la separación de las esponjas.

En el segundo escenario, después del primer animal multicelular, aparecieron los tejidos y el sistema nervioso; luego se separaron la medusa, la esponja y otros animales, y el linaje de la esponjas tuvo una regresión que la simplificó.

Para el estudio, el equipo de la Universidad Brown recolectó las llamadas "etiquetas de secuencias expresadas" de los genes activos de 29 especies animales poco conocidas, ubicadas en ramas muy dispares del árbol de la vida, entre ellas las medusas peine, los ciempiés y los moluscos.

El análisis se hizo combinando también los datos genómicos de 48 especies más conocidas, como el ser humano y la mosca de la fruta, buscando siempre los genes más comunes activos (o expresados).

El estudio implicó utilizar más de 120 procesadores alojados en racimos de computadoras dispersas en laboratorios de varias partes del mundo.

"Lo excitante es que esta nueva información cambia nuestra comprensión básica del mundo natural: información hallada en libros de biología básica y en carteles de historia natural", dijo Dunn.

"Si bien la imagen del árbol de la vida está lejos de estar completa después de este estudio, es más clara. Y estos nuevos resultados muestran que estos nuevos acercamientos genómicos serán capaces de resolver al menos algunos problemas que han sido anteriormente intratables".

Sin embargo, el biólogo es consciente de que los avances apenas hacen mella en la inmensidad de la naturaleza: se estima que hay unos diez millones de especies en el planeta, y de ellas se han descrito alrededor de 1.8 millones. La inmensa mayoría ni siquiera ha sido ubicada por aproximación en el árbol de la vida.

Complejidades

¿Cuándo ocurrió la separación de la medusa peine del resto del árbol de la vida animal? Nadie lo sabe. Las medusas se cuentan entre los animales más frágiles y delicados que existen (sus tejidos no se han fosilizado), de modo que no hay manera de fechar el evento inferido. A lo anterior, dice Patrick Herendeen, director de proyecto en la Fundación Nacional de Ciencias, hay que agregar el hecho de que las medusas peine han seguido evolucionando: las actuales tienen tentáculos pero no la forma de campana propia de las demás medusas, y seguramente las primitivas eran aún más distintas. Una conclusión de Herendeen es que la forma básica de las medusas evolucionó por separado en varias ocasiones.

sábado, 12 de abril de 2008

Una serpiente de dos patas

Fuente: BBC Mundo.

Restos prehistóricos hallados en una piedra caliza en el Líbano constituyen una pieza fósil de gran valor científico al tratarse de una serpiente con dos patas.

Los expertos tienen sólo unas pocas muestras que ilustran el paso evolutivo de los lagartos prehistóricos a las serpientes modernas.

Investigadores del Laboratorio Europeo de la Radiación del Sincrotrón (ESRF, por sus siglas en inglés) utilizaron la técnica de rayos X intensos para confirmar que la criatura, fosilizada en la superficie de la piedra, con una pata visible, tiene una segunda extremidad que no se aprecia a simple vista.

Vea el fósil en detalle

"Estábamos seguros de que tenía dos patas pero fue excelente poderlo comprobar, y ahora esperamos poder hallar otras características hasta ahora no detectadas", dijo Alexandra Houssaye, del Museo de Historia Natural de París e integrante del equipo de especialistas del ESRF.

La criatura, de 85 centímetros de longitud, y conocida como Eupodophis descouensi procede del período Cretáceo Superior hace unos 92 millones de años.

Su hallazgo ocurrió cerca del pueblo de Al-Nammour, y sus primeras noticias datan del año 2000.

El fósil carece de una parte de la columna vertebral y la "cola" se ha desprendido y ubicado cerca de la cabeza.

Son los huesos de las patas -peroné, tibia y fémur- los que llaman la atención. La pequeña pata posterior es de sólo dos centímetros y presumiblemente fue inútil durante la vida del animal.

¿Mar o tierra?

Las actuales evidencias sugieren que las serpientes comenzaron a aparecer hace menos de 150 millones de años.

Hay dos teorías. Una apunta a un origen terrestre de las serpientes, según la cual los lagartos comenzaron a hacerse subterráneos y de esa manera empezaron a perder sus extremidades. Primero las anteriores y luego las posteriores.

La otra teoría sugiere un origen marino a partir de reptiles acuáticos.

Por esta razón los escasos ejemplos de fósiles de serpientes con patas son tan significativos porque su estudio puede ayudar a decidir cuál de las dos teorías tiene más peso.

3D

"Quería estudiar la estructura interna de los huesos para lo que usualmente se desintegran las partes, pero en este caso, como se trata de un único espécimen (de Eupodophis descouensi), esto resultó imposible", dijo Houssaye a la BBC.

"La reconstrucción utilizando técnicas de Tercera Dimensión (3D) fue la única respuesta", explicó.

Las posibilidades de aplicar esa técnica las ofrece el Laboratorio Europeo de la Radiación del Sincrotrón (ESRF), un gigantesco complejo ubicado en Grenoble, Francia, en las estribaciones de los Alpes, perteneciente a 18 países.

La tecnología del ESRF posibilita el uso de una luz de alta energía que revela la estructura interna de cualquier materia.

En un proceso conocido como tomografía computarizada, cientos de imágenes de dos dimensiones son acopladas hasta componer imágenes en 3D.

De esa manera se pudieron apreciar detalles de la pata escondida de la serpiente, incluso huesos muy pequeños, explicó el paleontólogo Paul Tafforeau.

viernes, 4 de abril de 2008

Descubren en EEUU excrementos humanos fosilizados de 12.300 años de antigüedad

Fuente: El Mundo.

El rastro más antiguo de los primeros humanos que pisaron el continente americano son unos excrementos. Datados hace 12.300 años, las heces de unos nativos primitivos ha hecho retroceder más de 1.200 años la historia del Homo sapiens moderno en América y confirma que aquellos pioneros llegaron desde Asia y Siberia, poblaciones con las que comparten lazos genéticos evidentes.

En concreto, por su ADN mitocondrial, se les relaciona con dos subgrupos de nativos que llegaron a esta región hace más de 14.000 años. Fueron los paleontólogos, dirigidos por Dennis L. Jenkins, de la Universidad de Oregón, quienes encontraron en las cuevas Paisley, en este estado norteamericano, 14 excrementos fosilizados (coprolitos) que decidieron enviar al equipo danés de Eske Willerslev para que buscara rastros de ADN humano. Y los encontraron.

Puesto que los coprolitos no habían sido rescatados en las condiciones adecuadas, se corría el riesgo de que hubiera contaminación genética de los propios investigadores, por lo que hubo que analizar el ADN de todos los implicados para descartar esta eventualidad, como así se hizo en su análisis final.

Curiosamente, seis de los excrementos tenían, además de ADN primitivo humano, rastros genéticos de coyotes, zorros o posibles lobos. «Pensamos que puede deberse a que comieron estos animales o a que algún zorro orinó sobre las heces», argumentan los científicos en el artículo que publican hoy en la revista Science.

En todo caso, las pruebas han revelado que las familias genéticas de aquellos individuos son de los tipos A2 y B2, comunes en Siberia y Asia del Este y, por su fecha, son anteriores a la cultura Clovis, considerada hasta ahora la más antigua cultura indígena de América, de la que se han encontrado muy pocos fósiles, aunque sí herramientas.

Por contra, en las cuevas de Oregón no hay utensilios líticos, así que se desconoce la tecnología que tuvieron los inquilinos del lugar. Eso sí, se sabe el lugar de donde venían y lo que comían.

Jenkins y sus estudiantes comenzaron a trabajar en cuatro de las cuevas Paisley en 2002. Allí recuperaron también hilo realizado con fibras de plantas y tendones, piel, cuerdas, clavijas de madera, huesos de animales y una especie de proyectiles. El hilo, por ejemplo, ha sido datado también en 12.750 años de antigüedad. «Al fondo de una cueva, encontramos un hoyo lleno de huesos de ovejas, caballos, camellos y dos coprolitos humanos de hace 14.400 años», ha asegurado el paleontólogo. Con radiocarbono dataron los utensilios en esa fecha, la misma en la que ya antes habían aparecido algunos utensilios en el yacimiento chileno de Monte Verde.

Sin embargo, no todos los expertos comparten sus conclusiones. Algunos todavía creen que puede haber contaminación moderna de ADN y otros apuntan que pueden ser heces de caninos en los que orinaron humanos. En todo caso, ello no pondría en duda la presencia de nuestra especie en el lugar de los hechos. Además, se defiende Jenkins, han encontrado hasta un pelo de aquellos primitivos indígenas. Y, según asegura, seguirá buscando más rastros y encontrándolos.

martes, 19 de febrero de 2008

Descubren el fósil de un sapo gigante que incluso pudo comer pequeños dinosaurios

Fuente: 20minutos.
  • Mide 40,6 centímetros y pesa 4,5 kilogramos.
  • Vivió hace unos 70 millones de años entre los dinosaurios en África.
  • Por sus características, los científicos lo llaman "sapo diabólico".

Un grupo de paleontólogos han descubierto en Madagascar el fósil de un sapo gigante que mide 40,6 centímetros y pesa 4,5 kilogramos y que vivió hace unos 70 millones de años entre los dinosaurios en África, según un artículo publicado en la revista científica Proceedings of the National Academy of Science.

El sapo, con una coraza gruesa y con dientes, fue una anfibio tan extraordinario que incluso podría haber devorado a dinosaurios recién nacidos, según los paleontólogos.

Por sus características tan novedosas, los científicos, encabezados por el paleontólogo David Krause, de la Universidad Stony Brook, en Nueva York, lo han denominado "sapo diabólico".

Los investigadores, que descubrieron los huesos del sapo gigante en el noroeste de Madagascar, creen que este anfibio pertenece a la familia de sapos que vive hoy en día en América del Sur.

"Este sapo, si tuvo las mismas costumbres que los sapos de la misma familia de anfibios en América del Sur, era bastante voraz. Es incluso posible que haya devorado mamíferos, ranas más pequeñas y, teniendo en cuenta su tamaño, hasta dinosaurios incubados", explicó Krause.

Descubrieron los primeros huesos en 1993

Este paleontólogo comenzó a encontrar por primera vez en 1993 huesos de rana extraordinariamente largos en Madagascar, un área en el que Krause también había hallado fósiles de dinosaurios y de cocodrilos.

Pero no ha sido hasta ahora que el equipo del científico ha logrado acumular suficientes piezas para reconstruir el sapo y analizar lo que medía y pesaba el anfibio. Los fósiles del sapo datan de finales del periodo Cretáceo, aproximadamente unos 70 millones de años atrás.

Actualmente, la rana más grande del mundo es la que se denomina Goliath, de África occidental, que puede llegar a medir 32 centímetros y a pesar 3,3 kilogramos.

miércoles, 16 de enero de 2008

Uruguay: hallan fósiles del roedor más grande del mundo

Fuente: La Nacion.

Un equipo de paleontólogos uruguayos halló en su país el fósil de una rata que pudo haber pesado más de una tonelada, afirman en un estudio que será publicado mañana en la revista británica Proceedings of the Royal Society.

El roedor, cuyo cráneo medía 53 cm, poseía incisivos de varios centímetros de largo, aunque sus molares eran más bien pequeños, lo que hace pensar que se alimentaba de vegetales tiernos, frutas o plantas acuáticas.

Los descubridores estiman que el peso del animal debió oscilar entre los 468 kilos y las 2,5 toneladas, según los métodos de evaluación, por lo que se quedaron con el peso de una tonelada como el más probable.

Más que a una rata, el animal debía parecerse a los hipopótamos actuales, según los paleontólogos responsables del hallazgo, Andres Rinderknecht, del Museo Nacional de Historia Natural y Antropología de Montevideo, y Ernesto Blanco, del Instituto de Física de la capital uruguaya.

Esta nueve especie de rata fue bautizada como Josephoartigasia monesi, en honor del prócer uruguayo José Gervasio Artigas y de Alvaro Mones, un paleontólogo uruguayo especializado en los roedores de América del Sur.

El precedente récord en fósiles de roedores lo tenía un ejemplar de Phoberomys pattersoni, hallado en Venezuela en 2003 y de un peso estimado de 700 kilos.

jueves, 6 de diciembre de 2007

El canguro caminaba a 4 patas y tenía colmillos

Fuente: Terra España.

Una investigación realizada a partir del análisis de un fósil de 25 millones de antigüedad demuestra que el predecesor del canguro, el símbolo de Australia, tenía colmillos y caminaba a cuatro patas.

El paleontólogo de la Universidad de La Trobe de Melbourne, Ben Kear, explicó hoy a Efe que el fósil, hallado en el estado de Queensland en 1990, pertenece a una nueva especie bautizada como 'nambaroo gillespieae', perteneciente al extinto grupo 'balbaridae', el antepasado de los actuales canguros.

Ese 'tatarabuelo de los canguros' era del tamaño de un perro pequeño y tenía el antebrazo musculoso, razón por la que los científicos han concluido que utilizaba las patas delanteras para galopar como un perro, señaló el experto, uno de los autores de la investigación.

Añadió que además tenía unas pezuñas muy flexibles con grandes dedos, lo cual indica que podían subirse a los árboles y posiblemente comían fruta.

Hasta ahora sólo se habían estudiado una mandíbula y dientes de fósiles de otra especie del mismo grupo encontrados en el pasado.

El descubrimiento del fósil completo del 'nambaroo gillespiae' en la región de Riversleigh, un área clasificada como patrimonio de la humanidad en el norte de Queensland, en el nordeste del país, permitirá a los científicos investigar cómo el cambio climático afectó la evolución de los canguros.

Kear indicó que se calcula que hace unos 10 o 15 millones de años, cuando en la región que ahora ocupa Australia aparecieron grandes áreas de pastos, el canguro creció, empezó a saltar sobre sus patas traseras y a comer hierba.

'Este es el aspecto más interesante de la investigación, porque vemos que distintos grupos de canguros se fueron reemplazando los unos a los otros, y sospechamos que esta evolución fue en paralelo a la evolución del clima', dijo Kear, cuya investigación se publicará en el próximo número del 'Journal of Paleontology'.

En base a ello, Kear concluye que los canguros seguirán evolucionando en el futuro, lo que en gran medida dependerá también de los efectos del cambio climático.

'Estamos todos preocupados por saber cómo el cambio climático afectará la biodiversidad y nosotros estamos estudiando cómo la afectó en el pasado, y cuando sepamos qué pasó podremos tener una idea de cómo será la evolución en el futuro', manifestó Kear.

martes, 13 de noviembre de 2007

Un nuevo fósil desafía la teoría de la evolución

Fuente: HispaMp3.

Arqueólogos han descubierto la antigua mandíbula de lo que sería una nueva especie de simio muy cercana al último ancestro común de gorilas, chimpancés y humanos, reveló un estudio divulgado el lunes.

(AFP) El fósil, de 10 millones de años de antigüedad y completo, con 11 dientes, fue recuperado en 2005 en depósitos de barro volcánico en la región Nakali en Kenia, en el borde oriental del Valle Rift, por un equipo de investigadores japoneses y kenianos.

Los investigadores afirman que el fósil llena lo que hasta hace poco era una especie de vacío en el registro de fósiles, y desafía una de las suposiciones vigentes sobre la evolución de los primates.

Estudios genéticos sugieren que los humanos y los grandes simios evolucionaron por separado a partir de un ancestro común, hace unos ocho millones de años, pero los paleontólogos han luchado por encontrar fósiles de los ancestros de los grandes simios del Africa moderna de los últimos 13 millones de años.

Sin embargo, científicos han encontrado mucha evidencia de fósiles de grandes simios en Europa y Asia en ese periodo, y también observaron algunas similitudes entre algunos de esos simios y los simios africanos contemporáneos.

Eso llevó a algunos paleontólogos a especular con que el ancestro común de simios y humanos había abandonado Africa y evolucionado en varias especies diferentes, y que una de esas especies volvió luego al continente para convertirse en el eslabón faltante entre el hombre y sus parientes primates más cercanos.

Pero esta nueva evidencia parece debilitar esa teoría, y no es la única.

Además de esta nueva especie keniana de simio antiguo (apodado Nakalipithecus nakayamai), recientemente surgió evidencia de otro antiguo simio africano.

En agosto, un equipo de paleontólogos japoneses y etíopes anunció que había descubierto en 2006 y 2007 fósiles de dientes de 10 millones de años de antigüedad, en la región Afar de Etiopía. Los científicos indicaron que los dientes probablemente pertenecían a una especie "proto-gorila", que bautizaron Chororapithecus abyssinicus.

Antes de esto, la última vez que un fósil homínido de este periodo fue encontrado en Africa fue en Kenia, en 1982.

La evidencia de que Africa fue el hogar de varios ancestros de los simios en la mitad y el final del periodo mioceno arroja dudas sobre la teoría de que los ancestros de los simios africanos contemporáneos se extinguieron completamente en el continente y fueron luego reintroducidos desde Europa o Asia, indican los autores en las Actas (Proceedings) de la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos.

Y aunque serán necesarios más hallazgos de fósiles para desarrollar el árbol genealógico de los simios africanos modernos, "es probable que estos homínidos africanos del periodo mioceno tardío sean más o menos cercanos al último ancestro común de los grandes simios africanos y los humanos", concluyeron los autores.

viernes, 5 de octubre de 2007

Descubren un fósil de coral de hace 70 millones de años en Polonia

Fuente: El Mundo.

RAFAEL BARQUÍN

MADRID.- El hallazgo de un fósil de coral ha despertado el interés de un equipo de científicos polacos por una curiosa circunstancia. Habiendo sido datado hace 70 millones de años, químicamente su 'esqueleto' es una calcita. Esto rompe una de las suposiciones tradicionales de los paleontólogos, según la cual semejante tipo de fósiles eran imposibles. Las características de su descubrimiento se publican esta semana en la revista 'Science'.

Se puede decir que hay dos tipos de fósiles de corales. En primer lugar, los modernos, formados en el período Triásico, y que pertenecen al género 'escleractinios'. La mayor parte de los investigadores aceptan que este tipo de corales sólo crearon esqueletos de aragonita, una de las formas cristalinas del carbonato de calcio.

En cambio, los corales 'antiguos', los anteriores a la gran extinción del Pérmico que tuvo lugar hace 250 millones de años, formarían un esqueleto de calcita, otra forma cristalina del carbonato de calcio, más estable y menos soluble en el agua.

Lo que se ha descubierto en Polonia es un fósil de un coral relativamente reciente, 'escleractinio', que ha formado un esqueleto antiguo, enteramente de calcita. Es decir, una absoluta imposibilidad... salvo que se cuestione la teoría dominante.

Según los investigadores, lo más probable es que la forma cristalina en la que se calcifican los corales esté genéticamente determinada. No obstante, la composición química del agua - y en particular, la ratio entre magnesio y calcio-, así como los niveles de dióxido de carbono de la atmósfera, podrían explicar la presencia de corales modernos que calcifican como calcitas.

jueves, 20 de septiembre de 2007

Nuevos fósiles de ancestros humanos

Fuente: HispaMp3.

El descubrimiento de cuatro esqueletos fósiles de tempranos ancestros humanos en la república de Georgia ha dado a los científicos un destello revelador sobre una especie en transición, primitiva en su cráneo y en la parte superior de su cuerpo, pero con una columna y miembros inferiores más avanzados.

( The New York Times ) Los hallazgos, que se publican hoy en la revista Nature , son considerados un paso significativo hacia la comprensión de quiénes fueron algunos de los primeros ancestros que salieron de Africa hace 1,8 millones de años. Y quizá también aporten una nueva mirada sobre la naturaleza de los primeros integrantes del género Homo.

Hasta ahora, los científicos sólo habían hallado los cráneos de los individuos de cerebro pequeño del sitio arqueológico de Dmanisi, en Georgia. La nueva evidencia muestra capacidades anatómicas para realizar extensas migraciones de esta extinta población.

Otros paleontólogos dijeron que el descubrimiento podría llevar a un cambio radical sobre el período evolutivo crítico en el que algunos Australopitecus realizaron la transición al género Homo. Ese paso habría sido dado hace por lo menos dos millones de años, un período del que sólo quedan restos fragmentarios del pasado humano.

El equipo liderado por David Lordkipanidze, director del Georgian National Museum of Tbilisi, halló varios cráneos y herramientas de piedra en Dmanisi en 1990. Tenían 1,77 millones de años y parecían de la especie Homo erectus, el predecesor inmediato del Homo sapiens. Los fósiles fueron tentativamente asignados a la especie erectus.

Pero se pensaba que los erectus eran una especie más parecida a los modernos humanos, con largos cuerpos y rostros, dientes pequeños y cerebros más grandes que los de sus predecesores. Pero los especímenes Dmanisi eran completamente diferentes: tenían un cerebro no mucho más grande que el de un chimpancé y su tamaño era más cercano al del Homo habilis.

En los últimos años, los investigadores recolectaron más restos fósiles de cuatro individuos. Algunos se parecen a los de los últimos Homo erectus de Africa. Sus piernas y el arco en sus pies, por ejemplo, reflejan rasgos "para mejorar su locomoción terrestre", afirman los investigadores.

Sin embargo, los fósiles son un "sorprendente mosaico" de rasgos primitivos y evolucionados. Su cuerpo y su cráneo pequeño, sus brazos, codos y hombros son más parecidos a los del Homo habilis. "Los más tempranos homínidos que vivieron fuera de Africa en Eurasia no muestran el conjunto completo" de características evolucionadas en su esqueleto, concluyeron los científicos.

"Mi corazonada -escribió Daniel Lieberman, de la Universidad de Harvard, en un editorial en Nature - es que Dmanisi y el temprano H. erectus africano representan diferentes poblaciones de una sola y altamente variable especie."

martes, 18 de septiembre de 2007

Cuba: Hallan fósiles de cocodrilos gigantes

Fuente: La Nacion.

LA HABANA (AFP).- Espeleólogos cubanos descubrieron en la provincia de Sancti Spíritus (centro) restos fósiles de sirenios y cocodrilos gigantes que habitaron la isla hace 20 millones de años, anunció un experto local.

"Se trata de restos de sirenios y cocodrilos gigantes que vivieron en el Mioceno, cuarta época del periodo Terciario, que comenzó hace 23 millones de años y finalizó hace unos cinco millones", señaló el vicepresidente de la Sociedad Espeleológica de Cuba, Alejandro Romero, citado por la agencia cubana Prensa Latina.

Romero precisó que el hallazgo fue realizado por el grupo espeleológico SAMA en las márgenes del río Cayajana, ubicado al sur de Sancti Spíritus --350 km al este de La Habana--, a unos 20 metros de profundidad.

Los sirenios son mamíferos marinos que tienen el cuerpo pisciforme.

viernes, 27 de julio de 2007

Hallan la mandíbula de un marsupial extinto

MADRID.- El actual wombat es un marsupial que, como todos los miembros de esta subclase de mamíferos, sólo vive en Australia. Según la especie, su tamaño oscila entre el de una liebre y el de una cabra. Su aspecto, y especialmente su cara hocicuda, es de un peluche con colmillos de jabalí. Es herbívoro, tiene una digestión muy lenta (unas 14 horas), y prefiere la huida al ataque.

Unos científicos australianos han encontrado la mandíbula de su predecesor prehistórico, el wombat gigante o diprotodon. El hallazgo completa el de otros restos fósiles, que han permitido reconstruir el esqueleto del animal.

El diprotodon media dos metros de alto por tres de largo; pesaba unas tres toneladas. Vivió en Australia hace relativamente poco tiempo, 50.000 años; aunque los primeros ejemplares se remontan 1,6 millones de años. Recuerda a los 'ewoks' de la tercera entrega de "La guerra de las galaxias", sólo que los del planeta Tierra se movían a cuatro patas.

Existen muchas hipótesis sobre las causas de su extinción, aunque parece que está relacionada con la aparición del ser humano. Es posible que los primeros habitantes de la Isla-continente, los aborígenes, acabaran con él.

Fuente: El Mundo.

miércoles, 18 de julio de 2007

Hallan la dentadura completa de un Austrolopithecus anterior a 'Lucy'

La región de Afar, en Etiopia, sigue proporcionando pequeños tesoros. El último es una dentadura de Autrolopithecus.

El interés del descubrimiento estriba en que podría ser el "eslabón" entre dos especies: el Austrolopithecus afarensis, al que pertenecía la famosa 'Lucy', y su posible predecesor el anamensis.

La dentadura de los Austrolopitheci anamensis, que vivieron entre 4,2 y 3,9 millones de años, era estrecha y con caninos grandes. En cambio, los afarensis, que vivieron entre 3,6 y 3 millones de años, tendrían dientes más planos y adecuados para moler comida. La dentadura hallada, que se ha encontrado completa, podría pertenecer a una especie que enlazara las dos anteriores.

Fuente: El Mundo.

Hallan fósiles de ocho especies desconocidas de canguros

En la llanura de Nullarbor, ubicada al sur de Australia, paleontólogos australianos descubrieron fósiles de ocho especies desconocidas de canguro cuyo análisis demostró que no sólo el cambio climático fue el motivo por el cual no sobrevivieron al período glacial, como se sostenía hasta ahora.

Los paleontólogos hallaron en las cavernas restos de un molusco y de 69 vertebrados, entre ellos ocho canguros que vivieron en el Pleistoceno medio, hace 800 mil y 200 mil años atrás, informó el investigador Gavin J. Prideaux a la revista científica británica Nature.

Prideaux y colegas sugieren que un creciente número de incendios convirtió la zona de rica vegetación en un monte emprobrecido en especies y presumen que la desaparición de la mayoría de los herbívoros ocurrió de un modo similar al generado en otras zonas en el sur de Australia, señalaron los paleontólogos.

Aún no se pudo determinar el momento exacto de la extinción de varias especies en la llanura de Nullarbor. La mayoría de los grandes animales en el sur de Australia desaparecieron de la faz de la Tierra hace sólo unos 40 mil años, luego de que los primeros seres humanos alcanzaron la costa sur del continente.


Fuente: Territorio Digital.

jueves, 5 de julio de 2007

El gigantesco planeador de la pampa argentina

MADRID.- Es el ave más grande que jamás surcó los cielos de la tierra, y lo hizo fundamentalmente en la pampa argentina hace unos seis millones de años. Ahora, gracias a la ayuda de unos complejos modelos informáticos y de los fósiles hallados en varios lugares de Argentina, los científicos han logrado reconstruir informáticamente el vuelo del 'Argentavis magnificens', el cóndor gigante.

Los restos de esta ave prehistórica fueron hallados por científicos argentinos en 1979 en Salinas Grandes, en la Pampa argentina. Son los Argentavis magnificens, unas aves gigantes de la familia de los Teratónidos que se desarrollaron y esparcieron por América y Australia durante el Mioceno.

Según los fósiles que se han encontrado, llegaban a medir unos ocho metros de envergadura, algo considerado excesivo para un ave voladora, aunque según han demostrado ahora unos científicos del Museo de Historia Natural de Los Ángeles sí que lo hacía, aunque su fuerte era el planeo.

Para llevar a cabo sus demostraciones, los investigadores han utilizado un software inicialmente pensado para helicópteros, calculando los parámetros de vuelo en función de los huesos encontrados del Argentavis, y tomando como referencia dos conocidos algoritmos habitualmente usados en aviación. Los resultados, que esta semana publica la revista 'Proceedings of the National Academyu of Sciences, muestran que a pesar sus poderosos pectorales, el gigantesco cóndor habría sido incapaz de levantar vuelo sólo batiendo las alas.

Sin embargo, el ave era un planeador de alto rendimiento capaz de extraer la máxima energía posible de su ambiente aéreo, con un radio de vuelo de unos 30 metros, lo suficientemente corto para que pudiera mantenerse en vuelo gracias a las corrientes termales, que le podrían llevar hasta las planicies donde podría cazar con menos dificultades.

Y es que todo en estas aves prehistóricas era de un tamaño descomunal. A su envergadura hay que sumar su peso, aproximadamente 100 kilos, y un tamaño similar al de una avioneta Cessna 152. Medía 3,50 metros desde el pico hasta la cola, 2,50 metros de alto, y sus plumas alares medían un metro cada una. Sólo superado por los reptiles Quetzacoatl de la familia de los pterosauridos.

Fuente: El Mundo.

lunes, 2 de julio de 2007

Hallan un fósil de calamar de cuatro millones de años

LEPE. El equipo de investigación "Tectonia y Paleontología" de la Universidad de Huelva ha dado a conocer un nuevo hallazgo de un fósil de un calamar de cuatro millones de años, que viene a poner de relieve la importancia de la provincia de Huelva en este campo y que pronto se espera que pueda formar parte del Museo de Paleontología que espera poner en marcha el Ayuntamiento de Lepe y la Consejería de Cultura, que se ubicará en el antiguo almacén de Renfe.

El hallazgo no se produjo directamente en el campo, sino que revisando el material recolectado en una intervención realizada hace unos años, concretamente unas pistas o madrigueras fósiles que fueron hechas por crustáceos decápodos (cangrejos), descubrimos que en una de ellas quedó en su pared el molde de una "pluma de calamar". Las "plumas" de los calamares son la única estructura "ósea" interna que poseen, el equivalente en las Sepias es el jibión, sólo que en los calamares es sumamente delgada y delicada, tiene forma pennada, de naturaleza córnea y tranparente. Estas circunstancias hacen que la fosilización de esta pluma de calamar sea algo excepcional.

El hallazgo es importante por varias razones: supone la primera evidencia de estos organismos en el registro fósil onubense, lo que amplia el espectro del conocimiento de las especies marinas que vivieron por nuestras costas pero hace cuatro millones de años durante el periodo Plioceno, y en particular los cefalópodos, pues hasta la fecha únicamente se han encontrado dos ejemplares de Sepia (en Lepe y Beas) pero más antiguos del periodo geológico Mioceno, hace unos seis y siete millones de años.

La importancia también radica en la información paleoecológica directa o indirecta que infiere su hallazgo. Es curioso el hecho de haber encontrado esta pluma de calamar asociada a la madriguera de un cangrejo, pues se pueden conjeturar inicialmente dos hipótesis:

Primera, que el cangrejo introdujo el calamar en su madriguera para su consumo lo que reflejaría un comportamiento necrófago, es decir, alimentarse de la carroña (los animales necrófagos son los que capturan cadáveres, ya sea enteros o en partes como muchos crustáceos del tipo de los cangrejos).

Segunda, que la pluma quedó previamente enterrada en el fondo marino y durante la excavación de la madriguera por parte del cangrejo, pasara esta justo por encima de la pluma para posteriormente fosilizar ambos.

Precisamente, el ejemplar de Sepia que se encontró en Lepe (Sepia melendezi) está igualmente asociado a una madriguera de cangrejo, coincidencia que puede avalar estas hipótesis ya formuladas por los paleontólogos descubridores de la Sepia, doctores Eduardo Mayoral y Fernando Muñiz.

Respecto a la clasificación taxonómica a nivel de especie de este fósil de calamar es difícil. El equipo de Huelva se pondrá en contacto con paleontólogos especialistas en este grupo de fósiles, todo apunta a que pueda tratarse de la pluma del género Loligo o "calamar común" muy típico de nuestras costas, pero llegar al nivel sistemático de especie va a resultar complicado por la propia conservación del fósil.

El hallazgo de este fósil, al igual que todos los restos paleontológicos, incrementa el excepcional Patrimonio Paleontológico de Huelva y que debemos considerarlo como un bien cultural patrimonio de todos los andaluces y onubenses en particular. Este material forma parte de los fondos del futuro "Centro Provincial de Interpretación Paleontológica" de Lepe.

Fuente: huelvainformacion.es.

viernes, 22 de junio de 2007

Un «retrovirus fósil» nos hizo sensibles al VIH hace cuatro millones de años

Un proyecto de investigación genética ha conducido a identificar una de las posibles causas de nuestra dificultad para combatir el virus VIH, causante del sida. El hallazgo, que hoy publica la revista «Science», se debe al trabajo de un equipo de científicos del Centro de Investigación contra el Cáncer Fred Hutchinson, de Seattle, en Estados Unidos

La historia tiene su origen en 2005, cuando la secuenciación del genoma del chimpancé («Pan troglodytes») reveló, dentro de su fiel similitud con el humano, una abultada diferencia: el PtERV1, siglas en inglés de Retrovirus Endógeno de Pan Troglodytes. Se trata de un fragmento que en este simio se repite 130 veces, frente a ninguna en nuestros cromosomas. Un retrovirus endógeno es una secuencia vírica que se ha insertado en el ADN de las células germinales -esperma y óvulos- de una especie, y que se transmite a la descendencia sucesivamente, mutando y degenerando con el tiempo, pero aún reconocible.

Según los indicios, PtERV1 procede de un virus que infectó a chimpancés y gorilas hace cuatro millones de años. Y sin embargo, no hay rastro de su paso por nuestras células.

¿Qué lo mantuvo alejado del ser humano? Para Michael Emerman, director del estudio, la pregunta era casi obvia, aunque ni mucho menos la respuesta. Emerman planteó la posibilidad de que nuestros ancestros dispusieran de una defensa contra el PtERV1 ausente en otros primates. Casos parecidos constan en la literatura científica: compartimos con las especies próximas a nosotros una proteína llamada TRIM5a que es un «anti-retrovirus» natural; actúa uniéndose a las partículas retrovíricas, lo que impide la infección. Curiosamente, la TRIM5a del macaco protege a este mono del VIH, algo que nuestra versión es incapaz de lograr.

La hipótesis de Emerman es brillante: quizá nuestra TRIM5a se especializó en protegernos contra PtERV1 en tiempos remotos, perdiendo así especificidad contra otros virus, entre ellos el VIH. De algún modo, vaciamos nuestro cargador luchando contra aquel virus antiguo. Dicho y hecho: los científicos recuperaron secuencias de PtERV1 del chimpancé y comprobaron que la proteína resultante era neutralizada por nuestro TRIM5a. A la inversa, al modificar el «antivirus» para hacerlo más eficaz contra el virus del SIDA, perdía eficacia contra PtERV1.

Según Emerman, esta «arqueología vírica» o paleovirología nos enseña «el cómo y el porqué de nuestras respuestas frente a ciertos virus». La clave de las infecciones de hoy está en los virus del pasado.

Fuente: Madri + d.

lunes, 18 de junio de 2007

Descubren restos del ancestro más antiguo de panda gigante

El estudio señaló que a pesar de los años que los separan, el antepasado del panda, al igual que el actual, se alimentaba de bambú, según se ha comprobado luego de encontrar indicios de una masticación constante en el cráneo hallado

Un grupo de antropólogos de la Universidad de Iowa anunció hoy el descubrimiento en China del cráneo de un panda de tamaño enano, el antecesor más antiguo conocido de estos animales, informó la publicación Proceedings of the National Academy of Science (PNAS) .
Curiosamente, y a pesar de que pueda parecer contradictorio, el antepasado más antiguo del panda gigante es un oso de tamaño enano que vivió en el sur de China hace algo más de dos millones de años, afirmó Russell Ciochon, profesor de antropología de la Universidad de Iowa y uno de los autores del estudio.

Ciochon dice que el ancestro del panda, conocido como Ailuropoda o "panda gigante pigmeo" , medía cerca de 90 centímetros de alto, en comparación a los más de 150 centímetros del panda gigante tal y como lo conocemos hoy en día.
El estudio desveló que, a pesar de los años que los separan, el antepasado del panda, al igual que el actual, se alimentaba de bambú, según se ha comprobado luego de encontrar indicios de una masticación constante en el cráneo hallado .

"Los pandas son unos osos únicos, es la única especie de oso conocida que se alimenta únicamente de vegetales" , dijo Ciochon en un comunicado hecho público hoy.
"La evolución de esta especialización única en su dieta se refinó probablemente durante millones de años" , añadió.

El hallazgo de este cráneo muestra que la anatomía básica del panda gigante se ha mantenido mayormente sin cambios durante millones de años.
Este estudio es especialmente significativo porque las anteriores investigaciones, realizadas entre 1985 y 2002 a partir del hallazgo de varios huesos y dientes, no tuvieron éxito.

La Fundación Nacional de Ciencias Naturales de China y la Universidad de Iowa se encargaron de la financiación de este estudio.

Fuente: El Universal.

lunes, 11 de junio de 2007

Amplia colección de fósiles de mamut aporta datos sobre antiguas inundaciones

(NC&T) Los fósiles, en algunos casos esqueletos completos de Mammathus columbi, quedaron depositados en las laderas de las colinas de lo que ahora son los valles de Walla Walla, Yakima y Columbia, al sudeste de Washington, donde los cadáveres quedaron atrapados cuando el agua se retiró del antiguo lago Lewis, un lago de carácter temporal aunque repetitivo. Los geólogos del PNNL están estudiando los depósitos para averiguar la altura alcanzada por el agua en muchas de las inundaciones, la última de las cuales ocurrió hace entre 12.000 y 15.000 años.

Los geólogos están interesados en investigar todo hallazgo de mamut conocido o supuesto, para recolectar evidencias adicionales y para mejorar la documentación de esos yacimientos paleontológicos.

Últimamente, Kelsey Winsor (PNNL) y sus colegas han identificado 62 puntos de hallazgos conocidos o sospechados de fósiles, y han verificado y recolectado material e información adicionales en ocho de ellos.

Están tratando de extraer cuanta información puedan acerca de cada mamut hallado en la cuenca central de Columbia, de manera que puedan conocer mejor el impacto que causaron las inundaciones del final de la Edad de Hielo sobre los mamuts y sobre otras criaturas, y así averiguar más cosas sobre la historia de las inundaciones de la Era Glacial.

Los geólogos sospechan que la mayoría de las inundaciones de la Edad de Hielo en el este de Washington, se originaron en otro lago glacial, el Missoula. Este lago se formaba detrás del hielo que actuaba como dique del río Clark Fork, represándolo. Algunas veces, el dique de hielo se rompía, liberando enormes cantidades de agua en un instante (hasta 500 millas cúbicas). Poco a poco, el dique volvía a formarse, el lago Missoula resurgía, y el ciclo se repetía de nuevo.

Los resultados preliminares colocan a la mayoría de los mamuts en el área del Lago Lewis, a elevaciones de entre 180 y 300 metros, lo que refleja la distribución de las rocas redondeadas que, originarias de muy lejos, eran trasladadas sobre icebergs. La evidencia sugiere que estas elevaciones reflejan las profundidades típicas que alcanzaba el agua en el lago Lewis, y que mayores profundidades, y por consiguiente mayores inundaciones (de hasta 365 metros), eran excepciones más que la regla.

Los esqueletos enteros de especímenes hallados a elevaciones menores probablemente quedaron enterrados poco después de su muerte, provocada en un escenario aterrador, difícil de imaginar: una pared de agua de 800 metros, ocupando completamente el campo de visión de estas criaturas sentenciadas, avanzando a una velocidad de 100 kilómetros por hora.

Algunos fragmentos pudieron desprenderse de esqueletos completos redistribuidos por inundaciones posteriores, mientras que otros fragmentos quizá circularon de modo errático transportados por el hielo.

Fuente: SoloCiencia.