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miércoles, 18 de febrero de 2009

La Tierra podría albergar vida alternativa

Fuente: Publico.

Mientras los astrobiólogos debaten si es posible una química de la vida diferente a la terrestre, el físico de la Universidad de Arizona (EEUU) Paul Davies cree que no solamente podría existir, sino que incluso puede estar más cerca de lo que nadie sospecharía: aquí, en la misma Tierra.

En el congreso de la Asociación Americana para el Avance de la Ciencia (AAAS), que se celebra estos días en Chicago, Davies impartió una conferencia titulada Vida en la sombra: vida como aún no la conocemos, en la que especuló sobre una hipótesis: ¿Y si la vida en la Tierra no hubiese comenzado una vez, sino dos? Los científicos discuten si la probabilidad de aparición de la vida sostiene que esta haya surgido en otros lugares del universo. Si en la Tierra este fenómeno se hubiese repetido una segunda vez, su química podría ser bastante diferente: "Tal vez uno de los elementos de la vida podría sustituirse por otra cosa", razona Davies, sugiriendo que, por ejemplo, el arsénico podría reemplazar al fósforo.

Davies advirtió de que, si tales formas de vida existiesen en la Tierra, habrían pasado indetectadas porque las técnicas de laboratorio están diseñadas para "la vida tal como la conocemos". El científico propuso una "misión a la Tierra" para buscar estos seres en entornos hostiles, como lagos contaminados con arsénico o fuentes termales oceánicas.

miércoles, 16 de abril de 2008

Revela estudio que la Tierra se enfrió drásticamente en muy poco tiempo

Fuente: El Universal.

La temperatura de la Tierra bajó rápida y drásticamente hace 34 millones de años, en una transición de clima cálido a clima gélido que culminó en tan sólo unos miles de años, lo que geológicamente representa un período de tiempo muy corto, según un estudio publicado en su último número por "Nature Geoscience".

La investigación, llevada a cabo por el Instituto Politécnico de la ciudad neoyorquina de Troy (EU), revela que la superficie de las placas de hielo del Antártico aumentó considerablemente a raíz de dicho enfriamiento del planeta, que ocurrió durante el período conocido como de transición Eoceno-Oligoceno.

De este modo, la Tierra llegó a tener por aquel entonces un 25% más de la masa de hielo que actualmente existe en el polo sur, en un cambio climático que derivó en una disminución de dos grados centígrados de la temperatura del agua de las profundidades oceánicas.

La transformación climática del planeta, producida a lo largo de tres breves etapas geológicas, provocó también una gran bajada del nivel del mar, que llegó a decrecer en 100 metros tras quedar gran parte del agua almacenada en las placas de hielo del Antártico.

La investigación, liderada por la científica Miriam Katz, partió del análisis de los sedimentos marinos -y concretamente de los rastros de las conchas de los moluscos que vivieron entonces- lo que permitió identificar dos bajadas de temperatura del agua de las profundidades oceánicas resultantes del enfriamiento del clima en general.

Un niño de 13 años demuestra que la NASA erró al calcular la probabilidad de colisión del «Apophis» con la Tierra en 2029

Fuente: ABC.es.

Un escolar alemán ha realizado nuevos cálculos en relación a la posible colisión de un meteorito con la Tierra en los próximos años. Nico Marquardt usó información de los telescopios del Instituto Astrofísico de Postdam (AIP) para calcular que hay una posibilidad entre 450 de que el asteroido "Apophis" colisione con el Planeta Azul, según publicó ayer el diario Postdamer Neuerster Nachrichten.

Las estimaciones de la NASA a este respecto hablaban sólo de una posibilidad entre 45.000. Sin embargo, la agencia estadounidense ha confirmado a su "hermana" europea, la Agencia Espacial Europea (ESA), que los cálculos de Marquardt son correctos.

El joven ha tenido en cuenta para sus cálculos el riesgo existente de que el Apophis colisione con alguno de los 40.000 satélites situados en las "proximidades" de la Tierra durante la travesía que le llevará a estar "cerca" del único planeta del Sistema Solar habitado -por lo que se conoce hasta el momento- el 13 de abril de 1929.

Estos satélites se mueven a una velocidad de 3.07 kilómetros por segundo a una distancia máxima de 35.880 kilómetros de la tierra; el Apophis pasará a unos 32.500 kilómetros de nuestro planeta.

Si el asteroide colisionara con un satélite que cambie su trayectoria prevista, la colisión podría tener lugar en su próxima órbita en el año 2036.

Tanto la NASA como el joven Marquardt están de acuerdo en que si el asteroide entra en la Tierra, se transformará en una bola de acero e iridio de 320 metros de diámetro y un peso de 2.000.000 toneladas que podría estrellarse en el Océano Atlántico.
Las ondas creadas por la colisión generarían un gran tsunami, que destruiría las zonas costeras e incluso algunas del interior. La nube de polvo que levantaría dicho suceso oscurecería el cielo por un tiempo "indefinido".

Nico Marquardr ha realizado este descubrimiento mientras trabajaba en un proyecto para una competición regional de ciencia. Su estudio, titulado "Apophis, el asteroide asesino", no dejan, desde luego, indiferente a nadie.

miércoles, 13 de febrero de 2008

Estudiantes israelíes proponen desviar el asteroide 'Apophis' con una sonda espacial

Fuente: El Mundo.

Estudiantes del Instituto Technion de Haifa, en el norte de Israel, han propuesto a la Nasa la construcción de una sonda espacial para vigilar al asteroide Apophis y, en caso de necesidad, desviarlo de su trayectoria.

El 'Apophis', de unos 250 metros de diámetro, fue detectado hace cuatro años en una trayectoria que lo hará pasar relativamente cerca de la Tierra entre 2029 y 2036.

Según cálculos iniciales de la Nasa, el 13 de abril de 2029 la probabilidad de impacto será de 2,7 entre 100. Posteriormente, nuevos estudios han reducido la probabilidad considerablemente, aunque sigue sin poder descartarse una colisión

Un asteroide de ese tamaño que se estrellase contra nuestro planeta lo haría con una potencia equivalente a más de 20.000 bombas atómicas.

El proyecto del Technion, presentado a un concurso convocado por la agencia espacial estadounidense para evitar un posible 'Armagedón', propone el lanzamiento de la sonda en 2020, en una primera aproximación para adosar al asteroide equipos electrónicos que vigilen su trayectoria, según informa el diario 'Yediot Aharonot'.

"Han construido un modelo que costaría 353 millones de dólares y consta de una nave de una tonelada de peso que inicialmente desplazaría al asteroide equipos electrónicos", explica Alexander Kogan, supervisor del proyecto.

Más adelante, regresaría a una órbita alrededor de la Tierra para esperar, y en caso de necesidad, realizar una nueva aproximación en 2025 para desviarlo orbitando a su alrededor y alterando así su trayectoria.

Los investigadores han estudiado distintas posibilidades, como una detonación nuclear, pero concluyen que ésta podría dividir el asteroide en dos y causar más daño a la Tierra.

Otra alternativa investigada es la de adosar al asteroide unos motores propulsores, opción considerada demasiado cara.

Por ello proponen que sea la misma sonda la que se encargue de desviar al meteorito, aprovechando el efecto gravitatorio de su masa y la de la Tierra, y en un proceso que duraría siete años.

Según Kogan, un impacto directo sobre la Tierra del 'Apophis' causaría la destrucción absoluta en un radio de 200 kilómetros cuadrados.

Descubierto en 2004, el 'Apophis' recibe su nombre del dios egipcio de la destrucción y la muerte.

viernes, 25 de enero de 2008

Enorme asteroide pasará muy cerca de la Tierra la próxima semana

Fuente: emol.

Un asteroide que mide entre 150 y 600 metros pasará la próxima semana tan cerca de la Tierra, que podrá verse con un equipamiento de astrónomo aficionado, anunciaron hoy fuentes especializadas.

El "2007 TU24" causaría un daño enorme si impactara contra el planeta, pero no hay riesgo de colisión, aseguraron.

El cuerpo espacial estará a 534.000 kilómetros de la Tierra a las 08:34 horas GMT (05:34 horas de Chile) del 29 de enero, su punto de máxima cercanía, según la base de datos Near Earth Object (NEO) de la Universidad de Pisa (Italia).

"Durante un breve instante, el asteroide será observable en cielos oscuros y despejados con telescopios de aficionado de tres pulgadas (7,5 centímetros) o más", dijo la Agencia Espacial estadounidense (NASA).

El "2007 TU24" será el asteroide potencialmente dañino que más se aproximará a la Tierra hasta 2027, agregó la NASA, estimando que objetos de un tamaño semejante se aproximan a la Tierra en un promedio una vez cada cinco años.

La roca fue descubierta en octubre de 2007 por el programa de vigilancia de la Universidad de Arizona (EE.UU.).

De acuerdo con el Centro de Planetas Menores de la Unión Astronómica Internacional, con sede en París, la vez que un asteroide fue detectado más cerca de la Tierra fue el 31 de marzo de 2004, cuando el "FU162" pasó a 6.500 kilómetros.

Al día siguiente de que el "2007 TU24" pase cerca de la Tierra, el asteroide "2007 WD5" debe acercarse a 26.000 kilómetros de Marte, una distancia ridícula en términos espaciales.

Una decepción para los astrónomos, que inicialmente pensaban que había posibilidades de que impactara en ese planeta, un choque que, dado su tamaño de 50 metros, hubiera equivalido al estallido de una bomba nuclear de tres megatones, proporcionando un espectáculo inaudito.

Un asteroide similar impactó en Tunguska, Siberia, en 1908, arrasando con 80 millones de árboles en un área de 2.200 kilómetros cuadrados.

lunes, 14 de enero de 2008

La Tierra es un mundo habitable… pero por los pelos

Fuente: Maikelnai's Blog.

Nuestro planeta cambia ante nuestros ojos y como resultado, muchas especies viven al límite de su capacidad. De hecho, a propia Tierra ha estado al límite de su habitabilidad desde el principio. Un nuevo trabajo realizado por astrónomos del Centro Harvard-Smithsonian para la Astrofísica muestra que si la Tierra hubiera sido ligeramente más pequeña y menos masiva, podría haber carecido de tectónica de placas – las fuerzas que muven los continentes y crean las montañas. Y sin tectónica de placas, la vida podría no habría sido capaz de afianzarse en nuestro mundo.

“Las placas tectónicas son esenciales para la vida, tal y como la conocemos”, comenta Diana Valencia de la Universidad de Harvard. “Nuestros cálculos muestran que en términos de habitabilidad para planetas rocosos, cuanto más grande mejor”.

La tectónica de placas implica el movimiento de pedazos enormes, o placas, de superfície planetaria Las placas se alejan las unas de las otras, o se deslizan las unas bajo las otras, o incluso chocan entre si, dejando como resultado cordilleras montañosas como la del Himalaya. La tectónica de placas obtiene su energía del magma ardiente que yace bajo la superficie, y funciona de forma parecida a una cazuela con chocolate hirviendo. El chocolate de la parte de arriba se enfría y forma una especie de piel o corteza, al igual que el magma frío forma la corteza del planeta.

La tectónica de placas es crucial para la habitabilidad de un planeta, ya que permite una química compleja y recicla sustancias como el dióxido de carbono, que actúa como un termostato y permite el clima suave de la Tierra. El dióxido de carbono encerrado en las rocas se libera cuando esas mismas rocas se funden, y retorna entonces a la atmósfera desde los volcanes y las crestas oceánicas.

“El reciclado es importante también a escala planetaria”, ecplica Diana Valencia.

Valencia y sus colegas Richard O’Connel y Dimitar Sasselov (Universidad de Harvard) examinaron los extremos para determinar si la tectónica de placas habría sido más o menos similar, en varios mundos rocosos de tamaños diversos. En particular, estudiaron las así llamadas “Super Tierras”, planetas con un tamaño más de dos veces superior al de la Tierra y con una masa de hasta 10 veces la de nuestro planeta. (Si fueran más grandes que esto, el planeta podría recopilar gas durante su proceso de formación y terminar convertido en un mundo como Neptuno o incluso Júpiter).

El equipo descubrió que las Super Tierras serían geológicamente más activas que nuestro planeta, experimentando una tectónica de placas más vigorosa a causa del menor grosor de sus cortezas provocado por las presiones mayores. Descubrieron, que la propia Tierra era un caso de mundo “límite”, de hecho no sorprende que Venus, siendo ligeramente más pequeño que la Tierra, sea un mundo tectónicamente inactivo.

“Tal vez no sea una coincidencia que la Tierra sea el mayor planeta rocoso de nuestro sistema solar, y el único que cuenta con vida”, comentó Valencia.

Hasta la fecha, las búsquedas de exoplanetas han dado como resultado hasta 5 Super Tierras, aunque ninguno de ellos cuenta con temperaturas amigables para la vida. Si las Super Tierras son comunes, tal y como sugieren las obervaciones, entonces es inevitable que alguna de ellas vaya a disfrutar de órbitas similares a la de nuestro mundo, lo cual las convertiría en refugios excelentes para la vida.

“No solo es que haya más planetas potencialmente habitables, sino que habrá MUCHOS más”, enfatiza Sasselov, director de la Iniciativa Orígenes de la Vida de Harvard.

De hecho, una Super Tierra podría resultar ser un destino popular de vacaciones para nuestros futuros descendientes lejanos. El planeta podría mostrar “anillos de fuego” volcánicos diseminados por su superficie, mientras que el equivalente a nuestro Parque de Yellowstone bulliría de manantiales termales con cientos de geysers. Aún mejor, podría ser posible encontrar una atmósfera similar a la Tierra, a pesar de que la gravedad en superficie podría llegar a ser hasta tres veces la de la nuestro mundo en las Super Tierras más grandes.

“Si un humano fuera a visitar una Super Tierra, experimentaría un poco más de dolor de espalda, pero merecería la pena acudir a visitar un punto de gran interés turístico”, sugiere Sasselov entre risas.

Y añade que aunque una Super Tierra tuviera dos veces el tamaño de nuestro propio planeta, podría tener una geografía similar. La alta velocidad de su tectónica de placas haría que las montañas o las fosas oceánicas se formasen antes de que la superficie se reciclase, lo cual produciría montañas no más elevadas, y fosas no más profundas, que las que tenemos en la Tierra. Incluso el tiempo podría ser comparable al nuestro si la Super Tierra tuviese una órbita similar a la nuestra.

“El paisaje nos sería familiar. Una Super Tierra nos haría sentir en buena parte como en casa”, comenta Sasselov.

jueves, 3 de enero de 2008

La Luna es quizás una parte de la Tierra

Fuente: swissinfo.ch.

Tierra y Luna tienen el mismo origen. Esto es lo que acaban de descubrir científicos de la Escuela Politécnica Federal de Zúrich (EPFZ) y de la Universidad de Colonia.

Con este hallazgo los científicos revisan la concepción de la formación y del origen del satélite terrestre.

Lo que acaba de publicar en la última edición de la revista científica 'Nature' del 20 de diciembre un grupo de científicos de la Escuela Politécnica Federal de Zúrich (EPFZ), dirigido por el asistente en jefe Thorsten Kleine y su doctorando Matthieu Touboul, es un hallazgo espectacular.

Estos dos investigadores creen que es posible comprobar que el material terráqueo y el material lunar tienen el mismo origen. Esta suposición contradice la idea corriente y comprobada por modelos informáticos de que la Luna es, en realidad, un cuerpo comprimido del planeta o impactador que colisionó con la Tierra poco después de la formación del sistema solar.

"Sólo veo dos posibilidades: los modelos informáticos no son correctos y la Luna es una parte de la Tierra que se desprendió de ésta tras la colisión", señala Thorsten Kleine en una entrevista con swissinfo.

"O bien la masa lunar, de consistencia magmática al principio y proveniente de otro planeta, formó en su fase de enfriamiento un anillo alrededor de la Tierra, con lo cual se estableció un intenso intercambio químico entre el anillo lunar y el núcleo terráqueo." Así se podría por lo menos explicar el cercano parentesco geoquímico entre la Tierra y la Luna.

Huellas isotópicas

Este parentesco químico se pudo comprobar con una comparación de la composición de los isótopos de la Tierra y la Luna. Esta composición se diferencia en cada planeta de nuestro sistema solar de forma característica, como si se tratara de una impresión dactilar.

En el presente caso se midieron los isótopos del volframio con el número de masa 182, cuya frecuencia varía de manera típica de un planeta o meteorito a otro. Suponiendo que la Luna consistiera del material del impactador, entonces tendría que diferenciarse su huella digital de volframio de la de la Tierra. Pero esto no es el caso.

Determinación de la edad es posible

La medición del volframio 182 también sirve para determinar la edad de procesos muy remotos. Volframio 182 es en parte un producto resultante de la descomposición radioactiva de hafnio 182, una sustancia muy inestable que por esta misma razón desapareció de nuestro sistema solar en los primeros 60 millones de años tras el 'big bang'.

Por eso, a partir de ese momento ya no se podía formar más volframio 182. Según Kleine, "las mediciones hasta ahora más exactas de las existencias de volframio 182 han mostrado que las diferentes muestras lunares poseen concentraciones idénticas."

Los investigadores concluyen de ello que el mineral lunar tiene que haberse formado después de la desaparición de hafnio 182, es decir, hace 4.500 – 4.450 millones de años. Pero es más: debido a que la colisión fue probablemente el último acto en la formación del planeta, la Tierra tiene que haber nacido el mismo día que la Luna.

swissinfo, Ulrich Goetz
(Traducción del alemán: Antonio Suárez Varela)

lunes, 19 de noviembre de 2007

¿ El agua de la Tierra procede de cometas ?

Fuente: HispaMp3.

Las teorías de los astrónomos y científicos sobre la posible procedencia del agua de cometas y asteroides fue uno de los temas discutidos de la 39 Conferencia Anual de Ciencias Planetarias que se realizó recientemente en Orlando

(EFE) "Puede ser que el agua de la Tierra provenga de los cometas y los asteroides como sugieren los estudios", dijo a Efe el profesor Humberto Campins, líder y fundador del Grupo de Ciencias Planetarias de la Universidad de Florida Central, anfitriona del evento, y director de la conferencia.

Campins destacó que resulta impactante para la ciencia "el uso de técnicas infrarrojas para estudiar los cometas y su posible contribución al origen del agua y las moléculas orgánicas en la Tierra".
Cabos sueltos

Cerca de mil astrónomos de Estados Unidos, Latinoamérica y Europa asistieron a la conferencia para intercambiar impresiones y compartir los últimos resultados científicos en el estudio del sistema planetario.

La conferencia sirvió también para presentar planes futuros de investigación y buscar estrategias que atraigan a más mujeres y niños hacia el campo de la astronomía, explicó el profesor Campins.

Los astrónomos presentaron, entre otros, los resultados sobre los estudios de las luces curvas de los cometas, las lunas de hielo del planeta Saturno, la composición mineralógica de los meteoritos, el desarrollo de nuevas tecnologías de naves espaciales para explorar el sistema solar en el futuro, los asteroides, y la existencia de planetas fuera del sistema solar.

Los científicos de la Nasa explicaron, por su parte, su contribución al estudio de la astronomía y sus investigaciones científicas.

Destacaron el trabajo que realiza la División de Ciencia Planetaria de la Nasa y su desarrollo de tecnologías "listas para volar ahora o en los próximos dos años y que se usarán en la exploración del sistema solar en misiones futuras", según Dave Lavere, director de esa división de la Nasa.

Aunque ha habido grandes avances en la ciencia queda todavía mucho por descubrir en astronomía, aseguró la astrónoma Julia De León.

"Hemos avanzado mucho, especialmente durante los últimos 50 a 75 años, que han sido los más importantes, después de instalar telescopios que permiten investigaciones profundas del sistema solar", dijo.

"Sin embargo -prosiguió-, aún nos quedan infinitas preguntas y los descubrimientos astronómicos actuales sólo son una parte ínfima del todo", afirmó la astrónoma española, quien trabaja en la investigación de la composición mineralógica de los asteroides y su implicación para la Tierra.

La ciencia planetaria es el estudio de todos los objetos y procesos planetarios de sistemas que no están relacionados con la estrella central de un sistema solar, y es un conjunto de ciencias en la que además de la astronomía convergen la química, geofísica, meteorología y la biología, explicó el profesor Campins.

jueves, 27 de septiembre de 2007

Descubren que los pájaros pueden ver el campo magnético terrestre

Fuente: Novedades Cientificas.

Un nuevo estudio realizado por biólogos de la Universidad de Oldenburg en Alemania asegura que los pájaros pueden “ver” el campo magnético de la tierra.

Para llegar a esta conclusión observaron que mientras algunos mecanismos están siendo utilizados por los pájaros para navegar, como por ejemplo las células sensibles al magnetismo incluidas en sus picos, las regiones del cerebro responsables de la visión están en funcionamiento al 100%. Es decir, si observamos el cerebro de un pájaro durante la orientación magnética, sólo el sistema visual es altamente activo.

Henrik Mouritsen, co-autor del estudio, asegura que pueden "ver" literalmente el campo magnético terrestre para orientarse mientras realizan la migración, generalmente por la noche, como la mayoría de aves migratorias. Además, los investigadores descubrieron previamente unas moléculas llamadas cryptochromos, en las retinas de los ojos de los pájaros migratorios que varían su química en presencia de un campo magnético.

Pese a este gran descubrimiento, los autores aseguran que todavía existen grandes incógnitas para acabar de comprender el mecanismo exacto utilizado por las aves migratorias.

lunes, 10 de septiembre de 2007

Lo que le espera a la Tierra sin los humanos

Fuente: La Vanguardia.

Un periodista científico norteamericano analiza en un libro cómo evolucionaría el mundo si las personas se extinguiesen.

Imagínese un mundo sin humanos. Un día, de repente, el Homo sapiens sapiens se extingue. Y entonces, ¿qué? Alan Weisman, un periodista norteamericano especializado en ciencia, ha pasado más de tres años viajando por todo el planeta hablando con científicos y especialistas para responder a esta pregunta

Si el ser humano desapareciese, concluye Weisman, la naturaleza tardaría poco en invadir las grandes ciudades del planeta. En dos días, el agua inundaría el metro de Nueva York. Después, las calles se agrietarían. A los cinco años, el fuego asolaría la ciudad. A los veinte, las principales avenidas se habrían convertido en ríos. En menos de trescientos años, ciervos, osos y lobos migrarían a la ciudad. Las ratas que viven de los restos humanos y las cucarachas acostumbradas a la calefacción de los edificios desaparecerían. La jungla de asfalto acabaría deviniendo una jungla de las de verdad, la naturaleza ganaría terreno.

"He intentado averiguar qué quedará de lo que hemos creado", explicaba Weisman esta semana en un teatro de Manhattan, ante un público embelesado, durante un coloquio sobre The world without us (el mundo sin nosotros), el libro que describe cómo sería el planeta sin humanos. Éste ha sido precisamente uno de los ensayos más vendidos y debatidos este verano en Estados Unidos, un país donde, en la estela del documental del ex vicepresidente Al Gore sobre el cambio climático, proliferan los escenarios de apocalipsis ecológica.

¿Qué quedaría de las obras humanas? De Nueva York, poco. Dentro de miles de años, cuando el hielo cubra la ciudad, quedaría la Estatua de la Libertad y la estatuas de bronce. Quedarían las ciudades subterráneas de la Capadocia. También el túnel del canal de la Mancha y los rostros de los presidentes de Estados Unidos esculpidos en la montaña de Rushmore. En cambio, la muralla china -hecha de un material precario- y el canal de Panamá -"una herida que la naturaleza intenta curar", según declara al autor un empleado de esta infraestructura- desaparecerían con seguridad.

Weisman insiste en el rastro envenenado del ser humano. El CO emitido 2 en exceso en la atmósfera tardaría cien mil años en desaparecer. Los reactores nucleares de las 441 centrales que hay en el mundo se sobrecalentarían y acabarían incendiándose o fundiéndose. La radiactividad duraría milenios.

Lo que irrita especialmente al autor de El mundo sin nosotros es el plástico. En el libro, Richard Thompson, un biólogo de la Universidad de Plymouth, en Inglaterra, le dice: "Imagine que toda la actividad humana cesase mañana, y que de repente ya no hubiese nadie para producir plástico. Sólo con el que ya existe, y teniendo en cuenta cómo se fragmenta, será algo con lo que los organismos se encontraran de forma indefinida. Miles de años, seguramente, o más".

"Es una locura que nos den una bolsa de plástico cada vez que vamos al supermercado", se indignó en la presentación del libro Alan Weisman.

El libro, pese al éxito de ventas, ha recibido críticas severas. "Ahora que ya han decidido que casi cualquier aspecto de la existencia humana es malo para el medio ambiente -conducir, comer carne, encender la luz, tener niños, respirar...-, los verdes han llevado el argumento hasta el límite. El problema es la existencia humana", escribió The Wall Street Journal en un editorial.

Weisman, de hecho, insinúa que la naturaleza podría "echarnos de menos" si nos extinguiésemos. "No competimos con el planeta -dice-. Somos parte del planeta". Para que el planeta no se degrade más, aboga por que cada familia sólo tenga un hijo. Y se hace eco de curiosas reivindicaciones, como la del Movimiento por la Extinción Humana Voluntaria (VHEMT, en sus iniciales inglesas).

Tras constatar que un virus difícilmente acabaría con todas las personas y que la guerra tampoco lo haría y además "matar es inmoral", el VHEMT propugna que el ser humano deje de reproducirse. "Los últimos humanos -declara Les Knight, fundador de este grupo- podrían disfrutar de sus últimas puestas de sol plácidamente, con la conciencia de que han devuelto el planeta lo más parecido posible al jardín del Edén".

miércoles, 22 de agosto de 2007

Diamantes antiguos reabren debate sobre temperatura de Tierra tras formación

Fuente: Univision.

La presencia de diamantes en cristales de más de 4.000 millones de años de antigüedad hallados en Australia podría servir para mejor determinar la temperatura de la Tierra durante su primera era geológica, indica la revista científica británica Nature en su edición del jueves.

El hallazgo se produjo durante unas excavaciones científicas en Jack Hills, en Australia occidental. Un equipo dirigido por la geóloga alemana Martina Menneken, de la universidad de Munster, halló diamantes en cristales de circonio, que es la roca más vieja conocida en la Tierra.

Cuando se formó la Tierra, hace unos 4.500 millones de años, su temperatura era superior a los 6.000 grados celsius. Al enfriarse, explican los investigadores, empezaron a formarse las rocas sólidas, pero su aspecto, que podría ayudar a determinar exactamente la temperatura terrestre en ese periodo, sigue siendo desconocido.

En los últimos 3.800 millones de años, las caídas de meteoritos, el clima y la erosión destruyeron todo rastro de la Tierra como era en sus orígenes, por lo que no ha hallado ninguna roca con edad superior a los 4.030 millones de años.

Las únicas rocas cuya edad remonta a un período comprendido en los primeros 500 millones de años de la Tierra son los cristales de circonio, un mineral cuyos granulos no exceden los 3 milímetros de diámetro.

Hasta ahora, los científicos estimaban que esos cristales aparecieron con una temperatura de unos 680 grados celsius.

Sin embargo, los diamantes sólo se forman bajo presiones extremas. Por lo tanto, si el circonio se cristalizó a 680 grados, hubiera sido necesaria una presión superior a 3,5 gigapascales (10.000 la presión atmósferica) para que se formara el diamante.

Sin embargo, ningún elemento parece indicar que se produjeran presiones de ese tipo donde se encontraron los cristales de circonio, y dos hipótesis para explicar su presencia son evocadas por el equipo de científicos.

"O esos diamantes se formaron durante un acontecimiento (geológico), en el que se produjeron grandes presiones, hace 4.300 millones de años, o se agregaron al circonio durante el período Hadiano, mediante un proceso desconocido, que se repitió varias veces durante los primeros mil millones de años de la Tierra", sugiere Ian Williams, de la Universidad nacional de Ausralia, en Nature.

La temperatura terrestre durante ese período podría ser determinada gracias a los exámenes sobre la composición isotópica de los diamantes hallados, y del nitrógeno que contienen, añade el investigador australiano.

Si se hallaran solamente átomos de nitrógeno, eso significaría, a su juicio, que la formación del diamante necesitó poco tiempo y a bajas temperaturas.

Si por el contrario, el nitrógeno está presente bajo formas más complejas (pares o tetraedros), la formación se produjo con altas temperaturas.

martes, 14 de agosto de 2007

La Tierra cruzará en septiembre la estela de un gran cometa que llega cada dos mil años

Fuente: eldiariomontanes.es.

El primer día de septiembre también se va a observar otra 'lluvia de estrellas' La última vez que 'Kiess' pasó cerca del Sol ocurrió en el año 83 de nuestra era.

Mientras que medio mundo sigue estos días elevando la vista al cielo nocturno en busca de Perseidas, los astrónomos se disponen a enfrentarse a otra «lluvia de estrellas» mucho más rara y misteriosa. Su máximo está previsto para el 1 de septiembre y será una oportunidad única (de hecho, la segunda) para saber algo más de 'Kiess', un esquivo cometa que solo pasa cerca del Sol una vez cada dos mil años. De paso, también esperan usar la información que consigan para desarrollar un novedoso sistema de alerta que nos ayude a prevenir la amenaza de un impacto letal contra uno de estos vagabundos del Sistema Solar.

La lluvia de meteoros de septiembre, llamada 'Alpha Aurigidis', sólo ha podido verse en tres ocasiones, en 1935, 1986 y 1994. El motivo es su origen poco habitual. La mayor parte de las lluvias de meteoritos son causadas por cometas con periodos orbitales cortos, bolas heladas que giran dentro o en las cercanías del Sistema Solar en órbitas que duran a lo sumo un par de cientos de años.

Estos cometas se desprenden de numerosas partículas cada vez que se aproximan al Sol. Partículas que forman una larga estela que marca con claridad la órbita del cometa. Cada año, cuando la Tierra pasa a través de estas colas, muchas de estas partículas entran en nuestra atmósfera, se queman y forman las populares lluvias de estrellas.

Pero 'Kiess' es diferente, ya que la última vez que pasó cerca del Sol fue en el año 83 de nuestra era. Y eso significa que, a diferencia de lo que sucede con otros cometas, su rastro es mucho más débil y difícil de detectar. Como dificultad añadida, la Tierra sólo se cruza con esta tenue estela en muy contadas ocasiones.

«Manguera» espacial

Los científicos creen que la trayectoria de las partículas de 'Kiess' es controlada por la fuerte gravedad de dos de nuestros planetas gigantes, Júpiter y Saturno, que la hacen ondear de uno a otro lado, igual que un jardinero haría con su manguera al regar. Peter Jenniskens, del centro de investigación Ames, de la NASA, y Jérémie Vaubaillon, del Instituto Caltech, en California, creen que este año, la «manguera» apuntará hacia la Tierra. Y no quieren dejar pasar la ocasión.

Varios equipos de astrónomos, tanto desde tierra como a bordo de aviones que volarán siempre en la zona en sombra de nuestro planeta, observarán con todo detalle la inusual lluvia el próximo 1 de septiembre, con la esperanza de localizar algún fragmento de la corteza del 'Kiess', un cometa que procede de la nube de Oort, en los bordes exteriores del Sistema Solar.

Pero Jenniskens y sus colegas quieren algo más. Usar la información que consigan para poner a punto un nuevo sistema que ayude a prevenir la posibilidad de que uno de estos grandes objetos haga impacto contra la Tierra. Con la tecnología actual, los astrónomos solo pueden localizar cometas como el 'Kiess', con periodos orbitales largos, unos pocos años antes de que penetren en el corazón del Sistema Solar. Lo cual deja muy poco tiempo de reacción en caso de que alguno de ellos se dirija directamente hacia nuestro mundo. Sin embargo, como es el caso, si el cometa ya ha visitado antes nuestro sistema, su rastro (las partículas que forman las lluvias de estrellas), pueden ser usadas para seguirle la pista y trazar su trayectoria orbital. Y eso permitiría poner a punto un sistema de alertas mucho más eficaz que el que se usa hoy.

El tamaño y el número de las partículas que los científicos encuentren en 'Alpha Aurigidis' les ayudará a comprender cómo se reparten a lo largo de la estela de 'Kiess' y cómo evoluciona la órbita del misterioso cometa.

Para lograr su objetivo, Jenniskens ha pedido a los aficionados a la astronomía que estén pendientes y ayuden en la tarea. Una pista, al menos por el momento: las partículas del 'Kiess' brillarán con un llamativo tono verde azulado.

viernes, 20 de julio de 2007

Si la temperatura de la tierra sube 6º, la vida humana desaparece

En los últimos 50 años la temperatura de la tierra ha ascendido medio grado. Además, si continuamos consumiendo petróleo al ritmo que lo hacemos se acabará en 30 años.
Si la temperatura de la tierra subiese 6 grados desaparecería la vida humana tal y como la conocemos, según un informe elaborado por la Fundación de Cajas de Ahorros, en el que se asegura que

En los últimos 50 años la temperatura de la tierra ha ascendido medio grado y a este ritmo parece inevitable que para fin de siglo suba 2. El estudio de Funcas, Fundacion de Cajas de Ahorros, estima que si llega a los 6 grados sería imposible la vida humana en el planeta.

Ante ello instan a asumir responsabilidad y a tomar medidas porque si no, padeceremos alteraciones en la agricultura y problemas en la seguridad alimentaria lo que provocará enfermedades. En el litoral el nivel del mar ascenderá, se producirán inundaciones y tormentas.

Por otra parte el informe de Funcas recuerda que el consumo energético mundial ha crecido un 30% en las últimas dos décadas. Y las emisiones de CO2 van en aumento.

Respecto a la mayor fuente de energía el petróleo, los expertos indican que si continuamos consumiéndolo al ritmo que lo hacemos (por ejemplo, muchos de nosotros continuamos utilizando el coche de forma individual) en 30 años agotaremos todos los recursos petrolíferos.

La salida puede estar en las energías renovables y alternativas. El informe Panorama social tampoco descarta reconsiderar la energía nuclear.

En definitiva el estudio describe un panorama negro, pero subraya que el futuro dependerá de cómo se aborden ahora los problemas.

Fuente: eitb.

jueves, 28 de junio de 2007

La Tierra no proviene de la Vía Láctea, aseguran astrónomos

Durante siglos los astrónomos han intentado explicar por qué la Vía Láctea se observa con una inclinación desde nuestro planeta. La respuesta es sorprendente: nuestro planeta no pertenece a ella, sino a la galaxia enana Sagitario, que está siendo devorada

Nuestro planeta proviene de otra galaxia, afirmaron investigadores de Estados Unidos.

Los investigadores realizaron un mapeo infrarrojo del cielo nocturno que muestra que nuestro sistema solar tiene su real origen en una galaxia que está siendo devorada por la Vía Láctea.

Durante siglos los astrónomos han intentado explicar por qué la Vía Láctea se observa con una inclinación desde nuestro planeta. La respuesta es sorprendente: la Tierra no pertenece a ella, sino a la galaxia enana Sagitario, que está siendo devorada.

De acuerdo con información recabada por un proyecto que estudia las emisiones infrarrojas en el espacio, encabezado por la Universidad de Massachussets, los astrónomos están respondiendo a interrogantes sobre la relación entre la Vía Láctea y nuestro sistema solar que han permanecido como misterio.

La investigación prueba que la Vía Láctea está consumiendo a uno de sus vecinos en una muestra dramática de canibalismo galáctico.

El estudio publicado en la revista especializada Astrophysical Journal, es el primero en mapear en toda su extensión a la galaxia Sagitario y muestra con detalle cómo sus fragmentos envuelven y atraviesan a la Vía Láctea.

Sagitario es 10 mil veces más pequeña en masa que la Vía Láctea, por lo que está siendo estirada, separada y absorbida.El mapeo infrarrojo fue realizado en 2003.

Equipos de las universidades de Virginia y Massachussets utilizaron una supercomputadora para clasificar unos 50 mil millones de estrellas para crear un mapa estelar que muestra a nuestro sistema solar justo en la intersección en la que ambas galaxias se están uniendo.

"Es claro quién es el fuerte en la interacción", señaló Steven Majewski, profesor de astronomía en la Universidad de Virginia y principal redactor de la investigación.

A través de los mapas infrarrojos, los astrónomos filtraron millones de estrellas para enfocarse en las llamadas M Gigante. Estas estrellas son abundantes en la galaxia Sagitario, pero poco comunes en la Vía Láctea.

Antes de este trabajo, los astrónomos sólo habían detectado algunas estrellas dispersas de la galaxia enana Sagitario. Incluso se desconocía la existencia de ésta hasta que se descubrió el corazón de esta concentración satélite de estrellas en 1994 por parte de un equipo británico de astrónomos.

El ángulo con el que es visible la Vía Láctea se vea en el cielo habían intrigado a los astrónomos. Si nuestro planeta se hubiera originado en la Vía Láctea, estaríamos orientados a la eclíptica de la galaxia, con los planetas alineados alrededor del Sol en un ángulo muy similar al que está alineado nuestro Sol.

Por el contrario, como sugiriera el investigador Matthew Perkins Edwin, el extraño ángulo sugiere que nuestro Sol está influenciado por otro sistema; ahora el mapa infrarrojo parece resolver el enigma y aclarar el verdadero origen de nuestro sistema solar.

"Pertenecemos a otra galaxia en proceso de fusionarse con la Vía Láctea. La Vía Láctea no es de hecho nuestra galaxia de origen. El misterio de por qué la Vía Láctea siempre se ve con un ángulo en el cielo nocturno no había sido respondida hasta hoy", afirma Michael Skrutskie, coautor del estudio y profesor de astronomía de la Universidad de Virginia.

Fuente: El Universal.

lunes, 25 de junio de 2007

La Tierra guarda lugares que aún el hombre no pisó

En una era en la que la humanidad parece haber dominado el mundo entero, ¿quedan lugares que todavía no han sido alcanzados por la influencia humana? Para hallarlos, New Scientist se propuso descubrir los “últimos lugares en la Tierra”.

(New Scientist).– Afortunadamente, existen muchos para elegir: montañas aún no escaladas, cuevas sin explorar, desiertos no cartografiados, tribus sin contacto con el mundo exterior e islas no invadidas por especies foráneas. También descubrimos el último lugar por el que vagaron los dinosaurios, el último en realizar contacto de radio con el resto del mundo, el último lugar que sobrevivirá a la explosión del Sol...

Acompáñenos en este tour por los sitios del planeta más desconocidos, prístinos o, sencillamente, extraordinarios.

El último que resta cartografiar: de pie sobre la rambla de Muynak, en Uzbekistán, que fue uno de los más selectos sitios de vacaciones de la Unión Soviética, ya no se ven las olas romper. Todo lo que se ve es arena extendiéndose hasta el horizonte y más allá.

Bienvenidos a lo que queda del Mar de Aral, que 40 años atrás cubría 68.000 kilómetros cuadrados. Ahora, la mayor parte ha desaparecido, como resultado del uso del agua de sus afluentes para el cultivo del algodón, que dejó 50.000 kilómetros de un desierto que aún no figura en los mapas.

Los satélites lo han fotografiado, pero pocos han explorado su suelo para confirmar esas imágenes satelitales. El resto es terra incognita .

El último sin especies invasoras: si usted vio la película Alien v. Predator , recordará a la isla Bouvet como una tierra cubierta de hielo en los mares del Sur, donde una batalla extraterreste dirime la pelea por la supremacía en el planeta. Lo irónico es que Bouvet podría ser considerado el último lugar en la Tierra en ser asaltado por otros invasores aún más peligrosos.

Una de las grandes amenazas para la biodiversidad son las especies invasoras que son transportadas de su hábitat natural a lugares a los que no pertenecen. Viajan a bordo de barcos, aviones, autos, o incluso en las personas... Ningún lugar parece estar a salvo de la llegada de especies foráneas capaces de desestabilizar un ecosistema y llevar a la extinción a las especies locales.

Pero además de ser uno de los lugares menos hospitalarios, la isla Bouvet es el más remoto. La tierra más cercana -otra isla inhabitable llamada Gough- se encuentra a 1600 kilómetros, separada por las frías aguas del Atlántico Sur.

Desde su descubrimiento, en 1739, pocas personas han pisado su suelo, cubierto en gran parte por hielo, y desde 1971 es una reserva natural. El único vestigio humano es una estación de meteorología automática.

El último en hacer contacto con la civilización: el 3 de marzo de 2004, un grupo de 17 aborígenes ayoreos que jamás había tenido contacto con la civilización abandonó la selva en Paraguay. Este es el más reciente ejemplo de lo que los antropólogos llaman "primer contacto", pero seguramente no será el último.

Según la organización Survival International, que se dedica a la protección de tribus aborígenes, existen todavía cientos de tribus -que sumarían unas 40.000 personas- que no han tenido contacto sostenido con la civilización. Para algunas de ellas, ese contacto no es algo deseable.

Uno de los casos más conocidos es el de los sentineleses, una tribu de entre 50 y 200 personas que viven en la pequeña isla Sentinel del Norte, en las islas Andamán. Se han resistido al contacto, a veces incluso recurriendo a la violencia. En enero de 2006 mataron a dos pescadores que se habían acercaron demasiado a la costa de su isla y cuando en 2004 el gobierno de la India envió un helicóptero para evaluar el impacto del tsunami fueron recibidos con flechas.

El último en ser descubierto: todavía existe tierra por descubrir, si uno sabe dónde buscar. A medida que los hielos polares se derriten por efecto del calentamiento terrestre, aparecen islas hasta entonces escondidas debajo de los hielos llamados eternos. La última en ser descubierta es Uunartoq Qeqertoq, cerca de la costa oriental de Groenlandia, así bautizada por el explorador Denis Schmitt en 2005.

El último donde ningún explorador ha pisado: desde las islas polares hasta ciertos remotos disiertos, existen incontables áreas que aún hoy siguen siendo vírgenes. Que muchos de estos lugares no hayan sido visitados responde a una razón: nadie quiere hacerlo. En el mundo de los exploradores, lo que interesa es conquistar sitios a los que los demás desearían haber llegado primero.

Existen numerosas montañas que todavía no han sido escaladas y que muchos quisieran escalar. En el tope de la lista está Gangkhar Puensum, en el reino de Bután, con 7541 metros. Los tres intentos de alcanzar su cima han fracasado y, desde 1994, Bután prohíbe escalar montañas de más de 6000 m por respeto a creencias religiosas.

También existen profundidades por ser exploradas. La cueva Take Voronya en Abjasia, Georgia, es, con 2170 metros, la más profunda del mundo. En enero de 2007, una expedición descubrió la entrada a un nuevo pasaje que agrega 30 metros... que se encuentran bajo el agua.

El último donde oír hablar la lengua más rara jamás escrita: la muerte de toda lengua es una tragedia, pero algunas son más graves que otras. Un puñado de lenguas en peligro son los últimos refugios de raras formas de lenguaje que, una vez desaparecidas, se habrán ido para siempre.

Una es el tofa, hablado por unos pocos nómadas de las montañas de Sayan en Siberia. En la década del 50, el gobierno soviético los obligó a aprender ruso y a abandonar su forma de vida tradicional. Hoy, sólo 25 personas hablan tofa, lengua que posee un sufijo - sig - que significa ´huele a , al que se le pueden adjuntar palabras como ivi (´reno ), para describir a alguien que huele a reno. Ninguna otra lengua posee sufijos de este tipo.

El último sin vida: cuando los biólogos buscan vida, suelen encontrarla. Hay dos notables excepciones: ciertas extensiones de la Antártida y Groenlandia, lo que no resulta para nada sorprendente. Pero existe otro más misterioso: una zona llamada Yungay, en el corazón del desierto de Atacama, Chile: la única extensión de tierra seca que parece no albergar vida en su superficie.

El último por donde se pasearon los dinosaurios: aunque sabemos que los dinosaurios se extinguieron hace 65 millones de años, como resultado del impacto de un meteorito de 10 kilómetros de ancho, unos pocos paleontólogos insisten en que un puñado de especies sobrevivieron al desastre por unos pocos millones de años.

En Montana, Estados Unidos, se han desenterrado restos de dentadura de dinosaurio medio millón de años después de la extinción. Pero la última prueba de estos dinosaurios Lázaro son pisadas de reptiles herbívoros que se pasearon por Ludlow, Colorado (EE.UU.).

El último en hacer contacto por radio con el resto del mundo: el 28 de julio de 2006, un radioaficionado recibió la noticia de que estaba esperando. La isla Swains, un minúsculo atolón del océano Pacífico ubicado a más de 300 kilómetros al norte de Samoa, estaba oficialmente en el aire, por lo que se convirtió en el lugar número 337 en establecer contacto por radio con el resto del mundo. Con una población de sólo 37 personas, la isla estuvo sólo 6 días en el aire, pero hizo felices a muchos radioaficionados.

El último donde la gente escribe con pictogramas : hace 8500 años, los habitantes de lo que hoy es China comenzaron a escribir con símbolos. Primero usaron dibujos para representar palabras e ideas. Ese tipo de escritura ha caído en desuso y fue suplantada por sistemas de escritura más abstractos como el que usted está leyendo, con sólo una excepción.

En unas montañas del sudoeste de China, un cada vez menor número de monjes que practican una religión animista todavía escribe y lee pictogramas. El sistema de escritura se llama dongba y ha sido usado durante 1000 años para registrar y guiar la tradición religiosa de los naxi. Contienen unos 2000 pictogramas, y el que representa la palabra "robo" es un ave que cae en las garras de un águila.

Durante la revolución cultural china, el dongba fue prohibido y miles de manuscritos fueron destruidos. Hoy, menos de 60 monjes saben escribir y leer el dongba, aunque actualmente hay esfuerzos gubernamentales por rescatarlo.

El último en tener una capa de hielo permanente: el hielo de la Tierra se está derritiendo rápidamente. Si esto sigue así, ¿cuál será el último hielo permanente que desaparezca?

Es seguro que no será el del Artico. En los últimos 20 años, el océano Artico perdió el 10% de su cubierta de hielo permanente. Y aunque algunas regiones al oeste de la Antártida están experimentando una pérdida de hielo, las tierras que se encuentran al Este forman parte de una historia diferente.

Su cubierta de hielo ha permanecido estable en los últimos años o incluso ha crecido un poco. Existen grandes probabilidades de que la Antártida sea el último lugar en la Tierra cubierto de hielo, pero no lo sabremos. La civilización probablemente colapse antes, como resultado de un aumento de 70 metros en el nivel de los océanos.

El último en emerger de las aguas: el 9 de agosto de 2006, unos veleros que navegaban alrededor de Tonga fueron testigos de una erupción volcánica submarina del Home Reef, al sur de la isla Late. Tres días después, la tripulación del velero noruego Maikenm pudo observar una isla que no figuraba en las cartas náuticas.

El último que sobrevivirá a la explosión del Sol: ¿cuál será el último lugar en la Tierra, cuando dentro de 5 mil millones de años el Sol se convierta en un gigante rojo? Esto ocurrirá dos veces.

Primero crecerá hasta alcanzar el tamaño de la actual órbita de la Tierra. Es probable que entonces escapemos de ser engullidos, ya que en ese punto, el Sol habrá perdido parte de su masa y se habrá debilitado su atracción gravitacional, por lo que estaremos orbitando bastante más lejos de él que hoy. Pero después de unos pocos cientos de millones de años, el Sol volverá a convertirse en un gigante, uno aún más grande.

Aunque existen posibilidades de que el Sol no crezca tanto como para engullirnos y se convierta en un enana blanca -de ser así el fin tardaría más en llegar, después de girar en una espiral cada vez más cercano al Sol que en algún momento nos haría colisionar con él-, lo más probable es que lo que llamamos hogar sea engullido finalmente por el Sol en expansión.

Su envoltura exterior de gas caliente probablemente no alcance a la Tierra tan pronto, pero jugará con nosotros al gato y al ratón, acercándonos y alejándonos, subiendo nuestra temperatura hasta 3000°. Eso sólo será el comienzo del fin. A medida que la Tierra gradualmente vaya acercándose, la temperatura subirá hasta medio millón de grados.

A esa temperatura, sólo tomará un año la evaporación completa del planeta. Entonces, el último lugar de la Tierra -el verdadero último fragmento en desaparecer- será un pedazo de hierro cercano al centro de su núcleo actual: una gota blanca y caliente de metal líquido que rápidamente se evaporará hacia la nada.

Fuente: HispaMp3.

jueves, 21 de junio de 2007

Ningún asteroide conocido es una amenaza real para la Tierra

El asteroide 1950 DA, de aproximadamente un kilómetro de diámetro, es el único cuerpo conocido cuya trayectoria apunta a la Tierra, pero en una fecha tan lejana como para dudar de todos los cálculos. Según las previsiones más catastrofistas, la gran roca se proyectaría sobre el océano a 62.000 kilómetros por hora y formaría un tsunami devastador el 16 de marzo del... 2880. Mejor olvídense de él.

El riesgo cero no existe, pero las posibilidades de que en las próximas décadas impacte sobre la Tierra un asteroide de tamaño considerable se reducen a medida que progresan las observaciones astronómicas. Cuanto más objetos se detectan y más se descartan, menos son los que quedan potencialmente amenazantes. "Sí, podría decirse que estamos más protegidos que en 1990 --explica en una entrevista Clark Chapman, científico del Instituto de Investigación del Suroeste, en Boulder (Colorado, EEUU)--. Antes conocíamos el 5% de los grandes asteroides y ahora, en cambio, el porcentaje estimado ya es del 75%. Y seguimos sin tener constancia de uno realmente peligroso al menos en los próximos 100 años". Chapman participó la semana pasada en CosmoCaixa-Barcelona en un congreso sobre meteoroides organizado por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC).

DIFÍCILES DE DETECTAR

El investigador, uno de los grandes especialistas en la materia, considera que buena parte del riesgo permanece en los asteroides de entre 50 y 100 metros, técnicamente pequeños pero suficientemente grandes como para atravesar la atmósfera terrestre sin desintegrarse por completo: "Puede haber decenas de miles sin catalogar porque son difíciles de detectar". No llegarían a tocar el suelo, pero explotarían cerca. "Serían como varias bombas de Hiroshima".
El último asteroide de talla considerable que cayó sobre la Tierra, aunque detonó en el aire, se precipitó en 1908 sobre la deshabitada región siberiana de Tunguska y arrasó todo en una radio de 50 kilómetros a la redonda. "Debía de medir unos 50 metros de diámetro --dice Chapman-- y tuvo una fuerza equivalente a 10 megatones". Estadísticamente, un suceso como aquel acontece cada 500 años. Para que un asteroide cause un tsunami de alcance continental sería necesario que cayera en el mar (una posibilidad bastante factible) y que además midiera al menos 300 metros.

APOFIS, DEGRADADO

El asteroide Apofis, de unos 300 metros de diámetro, fue presentado a bombo y platillo por la NASA en el 2004 como una roca amenazadora, con un paso muy cercano a la Tierra en el año 2029, pero observaciones posteriores han limitado el peligro. "A mí no me preocupa especialmente --dice Chapman--. Quizá sea el más amenazador que conocemos, pero las posibilidades de que nos toque son de una entre 40.000. Poca cosa". El investigador explica que las previsiones varían a medida que aumentan las observaciones. "Primero se detecta un asteroide y después se intenta el seguimiento durante semanas o meses. Si un objeto lo observamos repetidas veces, tenemos más posibilidades de calcular su órbita exacta". ¿Todos los objetos peligrosos proceden del cinturón de asteroides, entre Marte y Júpiter? "No todos, pero sí el 75% --responde--. El resto serían trozos de cometas".

El experto cree que la astronomía ha progresado lo suficiente como para poder detectar un asteroide peligroso con décadas de antelación. "En el peor de los casos, si hubiera permanecido escondido tras otro cuerpo, siempre tendríamos un margen mínimo de 10 años". ¿Sería tiempo suficiente para enviar una misión que salvara la Humanidad? "Es difícil saberlo --concluye--. La NASA construyó en menos tiempo la sonda que logró posarse en el asteroide Eros, pero su trayectoria era muy sencilla. No todos son así".

Fuente: elPeriodico.com.

jueves, 14 de junio de 2007

El centro de la Tierra se mueve más de un milímetro cada año

El centro de la Tierra no es inmóvil, sino que el centro de la masa de nuestro planeta se mueve más de un milímetro al año.

La agencia espacial estadounidense ha obtenido un dato más exacto del punto más profundo de nuestro planeta, lo que nos permitirá hacer estimaciones más exactas sobre el crecimiento del nivel del mar debido al cambio climático.

Actualmente los científicos definen el centro de la Tierra de dos formas, como el centro de la masa de la Tierra sólida o como el centro de la masa de toda la Tierra, lo que incluiría la parte sólida del planeta, los casquetes polares, los océanos y mares y la atmósfera.

Así, según Donald Argus, del Jet Propulsion Laboratory (JPL) de la NASA e inventor de la nueva técnica de medición del centro de la Tierra, explica que hay margen suficiente para mejorar los cálculos realizados hasta el momento dentro de esas estimaciones.

"Las dos estimaciones pasadas sobre el movimiento del sistema del centro de la masa terrestre, hechas en 2000 y 2005, difieren 1,8 milímetros cada año", asegura Argus, que añade que estas diferencias hacen pensar que "la medición del centro de la masa de la Tierra no es tan bueno como nos gustaría". En este sentido, el científico explica que los movimientos en la masa atribuibles a la atmósfera y los océanos dependen de la estación del año y no son tan importantes como para explicar por sí mismos un movimiento del centro de la Tierra.

Según la NASA, este nuevo descubrimiento puede aportar importantes contribuciones para entender el cambio climático, ya que la creencia generalizada de que éste se está produciendo es que el nivel del mar está creciendo, lo que se atribuye al deshielo de grandes masas en Groenlandia o la Antártida. En los últimos años, el nivel del mar ha crecido rápidamente, concretamente un total de 3 milímetros por año. Sin embargo, las imprecisiones que se han demostrado a la hora de medir el movimiento del centro de la masa terrestre indican que las mediciones del nivel del mar también podrían ser incorrectas.

EN LOS LÍMITES DEL UNIVERSO

"Saber los movimientos relativos del centro de la masa del total de la Tierra y del centro de la masa de la Tierra sólida puede ayudar a los científicos a determinar mejor el ritmo al que se derriten en el océano Groenlandia y la Antártida", afirma Argus. Los científicos también pueden usar esta nueva información de la NASA para determinar más aproximadamente los movimientos de las placas en las fallas, mejorando el conocimiento actual de los terremotos o de los procesos volcánicos.

La nueva técnica aplicada por la NASA para realizar estas mediciones combina una red de alta precisión de sistemas receptores colocados estratégicamente a lo largo y ancho del planeta; una red de estaciones láser que contactan con satélites denominados "Satélites Geodinámicos láser"; una red de radiotelescopios que miden la posición de la Tierra con respecto a los quasares en los límites del universo; y una red francesa de satélites de precisión, llamados DORIS.

Sin embargo, los científicos ya se encargaron de desmontar la idea de los más románticos de poder llegar algún día al centro de la Tierra, señalando que la densidad de la tierra es entre 2 y 4 veces superior a la del agua y que ya es difícil construir submarinos que desciendan por debajo de los 3 kilómetros de profundidad. Así, explican que en un tunel de 2 kilómetros hacia el interior de la Tierra, la presión subiría por encima de las 500 atmósferas y la temperatura sería 60ºC superior a la de la superficie. El mundo de Verne tendrá que esperar.

Fuente: HispaMp3.

martes, 5 de junio de 2007

Nuevas imágenes de Titán acentúan sus similitudes con la Tierra

Más de dos años y medio después de que la sonda de la Agencia Espacial Europea (ESA), Huygens, llegase a Titán, la luna más grande de Saturno, siguen procesándose valiosos datos de su exploración. Así, ahora podemos saber que Titán comparte muchos elementos similares con al Tierra. Definitivamente y gracias a esta sonda desplegada desde la nave Cassini se ha podido observar que la superficie del satélite es un paisaje erosionado por la acción del metano.

El 14 de enero de 2005 la sonda Huygens descendió hasta la superficie del Titán en un paracaídas. La operación duró 2 horas y 28 minutos hasta que la sonda estuvo sobre la superficie del satélite durante 27 minutos, antes de cambiar de posición. Fue el 8 de diciembre del mismo año cuando cuando un grupo de científicos publicó sus primeros resultados en 'Nature', sin embargo no ha sido hasta ahora, dos años y medio después cuando se han revelado los datos más importantes.

La imagen de Titán es hoy mucho más completa de lo que era hace un año y es que ya se conoce que "Titán es un mundo muy similar a la Tierra es muchos aspectos" según señaló Jean- Pierre Lebreton, un científico del proyecto Huygens de la ESA. La sonda europea descubrió que la atmósfera del satélite era más nebulosa de lo que se esperaba en un principio debido a la presencia del partículas de polvo llamadas 'aerosoles'.

METANO EN LA SUPERFICIE

Los científicos se dedican ahora a interpretar el análisis de estos aerosoles con la ayuda de una cámara que simula la atmósfera de Titán. Sin embargo, cuando la sonda descendió 40 kilómetros de altitud la niebla era ya menos espesa y las cámaras pudieron tomar las primeras fotos en las que se distinguía claramente la superficie. Las imágenes revelaron un paisaje extraordinario con fuertes evidencias de que un líquido, posiblemente metano, fluye en la superficie causando erosión.

Ahora estas imágenes de Huygens se comparan con las enviadas por la nave Cassini para investigar porqué se formó este paisaje escarvado. A medida que la sonda fue descendiendo los vientos de Titán la arrastraban sobre la superficie. De este modo se ha descubierto que la atmósfera de Titán es una enorme cinta transportadora ya que los vientos trasladan los gases del polo sur al polo norte y de vuelta otra vez.

Uno de los descubrimientos más soprendentes es sin duda la detección de una frecuencia de muy baja intensidad. Si se confirma que la frecuencia es un fenómeno natural, los científicos tendrán una nueva razón para sondar el subsuelo de la luna de Titán, algo que quizás podría descubrir un océano subterráneo.

IMÁGENES EN MOVIMIENTO DEL PLANETA

Jonathan Luniene, científico del proyecto, considera que el verdardero valor del descubrimiento está en "el modelamiento poor ordenador" ya que ayudados por este instrumento, los modelos que ya se tenían de Titán se únen a los nuevos datos de la sonda lo que produce una visualización del satélite como un mundo en verdadero movimiento. Es decir, los científicos ven realmente cómo se mueve Titán y sus elementos. "Aunque sólo tenemos 4 horas de datos, son tan ricos que desoués de dos años de trabajo aún tenemos que recuperar toda la información que contiene" señaló el científoco François Raulin.

No obstante, los investigadores estuvieron a punto de quedarse sin sus ansiados datos de Titán debido a una anomalía a bordo del Cassini que privó a los científicos de los datos salidos de un importante experimento del viento. Sin embargo, un minucioso análisis de de los datos recogidos por radio telescopios en la propia Tierra hizo que finalmente se pudieran conservar los datos del Huygens.

Aunque los datos conocidos ya son especialmente importantes, aún hay más ya que "hay más documentos de los resultados del Huygens que no hemos podido incluir en este informe por falta de tiempo. Así que ya estamos preparando un segundo informe" señaló Raulin en declaraciones a la web de la ESA.

Fuente: Madridpress.

sábado, 19 de mayo de 2007

Comedores de tierra: ¿práctica nutricional o mera costumbre?

Comer tierra es para algunos la mejor manera de complementar una dieta escasa en minerales; para otros, esta práctica, muy arraigada en pueblos asiáticos, africanos y americanos, no sólo no es beneficiosa, sino que implica problemas para la salud, como la anemia.

En la consulta de un médico de un país occidental, geofagia es un trastorno de la alimentación, englobado dentro de la pica, por el que se consume tierra; siguiendo esta perspectiva médica, la geofagia es también una conducta que puede aparecer en un tercio de los niños pequeños y que normalmente desaparecerá con los años.

Pero geófagos (niños y adultos) ha habido y hay en todas partes del mundo: los primeros datos son del 1.800 a.C. en Sumeria, Egipto y China, y hace 2.000 años, en los mercados griegos se vendía terra sigillata, una arcilla a la que se atribuían propiedades medicinales. Para ciertos científicos las motivaciones que han impulsado e impulsan a consumir tierra no son sólo de tipo patológico: algunos arguyen que la tierra constituye el suplemento nutricional de personas cuya dieta es deficitaria en minerales; otros consideran que la acidez estomacal elimina cualquier beneficio del barro.

Entre los que defienden la hipótesis nutricional (la tierra como fuente de vitaminas y minerales), se encuentra Susanne Aufreiter, de la Universidad de Toronto, en Canadá, según expone un artículo que publica el último número de Nature. El equipo de Aufreiter decidió analizar el barro que consumían los geófagos del siglo XX en varias partes del mundo: en China lo hacen durante las hambrunas; en Carolina del Norte, como práctica saludable, y en Zimbabue, para tratar la diarrea.

Aufreiter descubrió que el barro consumido contenía niveles de minerales esenciales que podrían constituir un suplemento alimentario para una dieta deficiente. Además, sospechó que la tierra ingerida podría tener otro efecto beneficioso: los restos vegetales mezclados con ella aportaban fibra.

Pero estos análisis de la tierra no tenían en cuenta el efecto de la sustancia sobre los delicados estómagos humanos. En la Universidad de Kingston, en Surrey (Reino Unido), el equipo de Peter Hooda ha creado una sustancia líquida a partir del barro y la ha mezclado con nutrientes y con ácidos gástricos en un laboratorio, manteniendo la temperatura corporal para emular las condiciones que se dan en el estómago. Los investigadores hallaron que los nutrientes quedan anegados por el líquido de barro y como resultado apenas hay cantidades significativas de hierro, zinc y cobre; además, cuanto mayor es la acidez estomacal, más diluidos y menos aprovechables se encuentran los metales.

El experimento contradice la hipótesis nutricional.
Otra detractora es la nutricionista Sera Young, de la Universidad de Cornell, en Ithaca (Nueva York), para quien la geofagia empeora las situaciones de malnutrición. Young ha intentado determinar qué es primero si la deficiencia nutricional o la ingestión de tierra. Para ello, ha viajado a la isla africana de Pemba, cercana a Zanzíbar (Tanzania), donde ha estudiado a las mujeres embarazadas consumidoras de la sustancia. En un estudio aún no publicado sobre más de 2.500 mujeres de Pemba se comprobó que aquéllas que comían barro tenían niveles significativamente más bajos de hemoglobina; aunque esto no aclara si es la geofagia la que lleva a la anemia o viceversa, Young va a analizar el barro para cribar la presencia de alguna sustancia perjudicial para las mujeres. Mbiko Nchito, de la Universidad de Zambia, también estudia efectos perjudiciales del barro y ha visto que al suplementar con hierro la dieta de niños geófagos, no dejaban de comer tierra.

Estos niños presentaban además más infecciones por parásitos causantes de anemia, aunque este hallazgo no explicaría lo que ocurre con el resto de niños geófagos que no están infectados, pero sí tienen anemia.

Pero estos estudios no contestan a la pregunta que está de fondo: ¿cuál es la ventaja evolutiva de la geofagia? Algunos trabajos apuntan que las náuseas del embarazo -y el instinto de protección del feto por el que se buscan nutrientes- pueden ser una respuesta, y también explicaría por qué las embarazadas y los niños tienden más a esta práctica.

Fuente: DMedicina.