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miércoles, 18 de marzo de 2009

Los problemas de espalda se tratan mal y sin éxito

Fuente: Publico.

Comparar el tratamiento del dolor de espalda inespecífico con un campo de minas no es un mensaje muy tranquilizador para los miles de pacientes que acuden a los servicios sanitarios en busca de una solución a un problema que padece, al menos una vez en su vida, el 80% de la población.

Sin embargo, ésta es la denuncia que se deriva de un estudio publicado en la última edición de la revista Spine, en el que ha participado el director de la Red española de Investigadores en Dolencias de Espalda (REIDE), Francisco Kovacs, y Gerard Urrutia, epidemiólogo del centro Cochrane Iberoamericano del Hospital de la Sta. Cruz y San Pablo de Barcelona.

Los autores, que señalan que en la actualidad se usan más de 200 tratamientos distintos para la lumbalgia inespecífica, demuestran que muy pocos de estos procedimientos se han demostrado eficaces no sólo frente a placebo, sino en comparación con tecnologías o técnicas ya existentes. A pesar de esta situación, denuncian, tanto la sanidad pública como la privada es testigo de una sobreutilización de soluciones no eficaces.

Fusión vertebral vs ejercicio

Según comentó Kovacs, un claro ejemplo de esta situación es la aplicación masiva 21.000 operaciones al año de la artrodesis o fusión vertebral, una técnica quirúrgica cuya "eficacia frente al placebo es desconocida y que tiene una efectividad parecida al ejercicio". Además, subrayó, es mucho más frecuente la artrodesis instrumental que junta dos vértebras con placas y tornillos que la que no utiliza estos materiales.

Respecto a la razón que explica esta mala praxis, Urrutia subrayó que en España "no se promueve la eficiencia de un sistema sanitario sostenible" y que, "muy a menudo la toma de decisiones se orienta a vender productos". Detrás de esta tendencia se encuentran los intereses de las empresas de tecnologías sanitarias y el hecho de que éstas "vendan al médico, y no al consumidor".

viernes, 3 de octubre de 2008

¿Cuánto les duele a los animales?

Fuente: BBC Mundo.

Por primera vez, los científicos en el Reino Unido deberán publicar el nivel de sufrimiento que experimentan los animales utilizados en pruebas de laboratorio.

La medida forma parte de nuevas recomendaciones de un grupo de científicos que asesoran al gobierno británico sobre la regulación de la investigación con animales.

Los grupos protectores de animales -que hacen campaña para encontrar alternativas al uso de éstos en ensayos de laboratorio- recibieron positivamente el anuncio.

Pero algunos expertos temen que la nueva medida coloque una carga adicional a los científicos en un campo que ya está extremadamente regulado.

En el Reino Unido, igual que en muchos otros países del mundo, las leyes requieren que cualquier sustancia que se utilizará para uso médico sea probada en al menos dos tipos diferentes de mamíferos vivos.

En ocasiones también se utilizan animales para el desarrollo de productos caseros, sustancias químicas industriales, pesticidas, pintura y aditivos alimenticios.

Menos sufrimiento

Cada año se utilizan en el Reino Unido unos 3 millones de animales para experimentos científicos (la mayoría con roedores).

En los países de la Unión Europea, donde la práctica también está muy regulada, la cifra es de 11 millones.

Actualmente cada proyecto científico institucional e individual debe solicitar una licencia del gobierno para experimentar con animales.

Los investigadores deben registrar el número de ejemplares que usarán en el experimento, pero no se llevan registros de lo que sucede realmente con éstos durante el procedimiento.

Ahora, tal como dijo a la BBC el profesor Dominc Wells, investigador del Colegio Imperial de Londres y parte del grupo que redactó las recomendaciones, la nueva medida intenta hacer más transparentes los procedimientos experimentales y mejorar la práctica para minimizar el sufrimiento.

Pero ¿cómo se puede medir el nivel de sufrimiento que experimenta un animal?

"Lo que hacemos es medir la respuesta del animal, los síntomas clínicos que muestra, su consumo de alimento y agua y pérdida de peso" dice el científico.

"Y a corto plazo, por ejemplo con una vacuna, podemos ver de inmediato si ésta causa malestar en el animal", agrega.

"Lo más importante -dice el investigador- es que seamos capaces de medir las respuestas de un animal".

"Por ejemplo un pescado atrapado con un anzuelo en la boca responde de inmediato y eso nos indica que tiene un nivel de dolor".

Alternativas

El profesor Wells se dedica a la investigación de tratamientos para enfermedades de distrofia muscular, en particular la de Duchenne, un trastorno letal en hombres jóvenes.

En sus experimentos utiliza ratones con un defecto genético similar al de los jóvenes que sufren la enfermedad y en éstos prueba una variedad de sustancias para ver si mejoran la condición de los músculos y la enfermedad.

Tal como explica el científico, durante un experimento se registra todo lo que ocurre con un animal.

El objetivo de estos ensayos es probar que las terapias no causen problemas o reacciones en quien las usa.

Pero ahora la nueva medida requiere que se hagan públicos estos registros, indicando en tres rangos - "suave", "moderado" o sustancial"- el nivel de sufrimiento que experimentó el animal.

"Esto permitirá que el público entienda el grado de dolor, sufrimiento, incomodidad o daño permanente al que el animal es sometido" afirma el profesor Wells.

Los expertos creen que éste es el primer paso para reducir sustancialmente, o quizás evitar, la experimentación con animales, porque al público no le gustará oír que un alto porcentaje de animales está experimentando "sufrimiento sustancial" en los laboratorios científicos.

"Si yo pudiera encontrar la forma de obtener información valiosa en el laboratorio sin usar animales, sería el primero en evitar experimentar con ellos" dice Dominic Wells.

"Pero por ahora tenemos absoluta certeza de que la única forma de desarrollar un tratamiento para uso humano, es probándolo antes en animales", agrega el experto.

martes, 29 de enero de 2008

Extraña criatura inmune al dolor

Fuente: Novedades Cientificas.

Un grupo de investigadores de la Universidad de Illinois en Chicago ha descubierto como las ratas topo desnudas, lejos de sufrir más dolor, son inmunes a ataques de ácido o los pimientos picantes. Según los científicos, una mejor comprensión de esta resistencia podría conducir a nuevos medicamentos para las personas con dolor crónico.

Estas ratas topo "peladas" viven en situaciones extremas, de hambre, oxígeno y a casi 2 metros bajo tierra en el centro de África oriental. Excepcionalmente, son de sangre fría, una especie única entre los mamíferos.

Los científicos conocían que las ratas topo son muy sensibles al tacto, tal vez para ayudar a reemplazar sus ojos casi inútiles, pero después de estudiar su piel, los investigadores descubrieron inesperadamente que estos roedores carecen de la sustancia química P, lo que provoca que la sensación de quemadura en los mamíferos.

Inyectado en sus patas una ligera dosis de ácido o el ingrediente activo de los pimientos picantes comprobaron que los roedores no mostraron ningún dolor.

"Su falta de sensibilidad al ácido es muy sorprendente", aseguró el neurobiólogo Thomas Park, director de la investigación. "Todos los animales probados, peces, ranas, reptiles, aves y mamíferos, son sensibles a la acidez", apuntilló.

La investigación prosiguió usando un virus modificado para transportar genes de sustancia P a la pata trasera del animal. Una vez inyectado el ácido, comprobaron como la rata topo tampoco mostró síntomas de dolor. Esto sugiere que existe una diferencia fundamental en la forma en que sus nervios responder a ese tipo de dolor.

Los científicos teorizan que posiblemente esta insensibilidad venga provocada por la vida subterránea, acostumbrados a exhalar altos niveles de dióxido de carbono, debido, a los conductos mal ventilados donde habitan, que propicia la acumulación en los tejidos volviéndolos más ácidos.

El próximo paso es seguir la investigación para ver si esto puede tener alguna aplicación en humanos. Todos los resultados de lainvetigación se han publicado en la revista PLoS Biology.

jueves, 4 de octubre de 2007

Construyen un rayo que ataca los puntos de dolor del cuerpo

Fuente: Yahoo! Argentina.

(Periodismo.com) - Las fuerzas militares estadounidense adquirieron un arma láser que ataca los puntos más sensibles de dolor del cuerpo humano sin causar daños permanentes, la cual sería usada para dispersar multitudes en un escenario hostil.

Así lo dio a conocer el diario inglés Daily Mail, que envió a uno de sus periodistas a probar en carne propia el efecto del "Silent Guardian", nombre dado a este artefacto por la empresa constructora Raytheon, gracias a la capacidad que tiene de generar una profunda sensación de dolor sin que siquiera pueda verse o escucharse.

"Se siente como tocar una hornalla hirviendo pero no hay quemadura, sólo la sensación de estarse quemando. Luego no quedan ni ampollas ni cicatrices", relató Michael Hanlon, periodista del Daily Mail.

El "Silent Guardian" tiene la forma de un televisor de plasma y puede ser cómodamente ubicado arriba de un jeep o de un tanque armado. Una vez activado, irradia un campo invisible de microondas, muy similar al usado en los hornos de cocina, aunque estudiado para estimular únicamente las terminaciones nerviosas.

El rayo se puede expandir en un radio de 800 metros, generando un dolor talmente agudo que la persona que lo siente en carne propia sólo puede correr, ya que la sensación que produce impide cualquier intención de resistir.

Por este motivo, Raytheon lo ideó como una potente herramiente para dispersar multitudes, la cual se incluye dentro de un programa más amplio conocido como "Active Denial System", un rayo que funciona de la misma forma pero con una capacidad mucho mayor.

viernes, 14 de septiembre de 2007

Si le duele la espalda, trabaje

Fuente: El Mundo.

ISABEL ESPIÑO

MADRID.- "El trabajo puede ser una causa y una cura". Así de tajante es un informe británico acerca de las dolencias musculoesqueléticas (como lumbalgia o artritis), que ha analizado los entresijos de estos problemas y su impacto en el mundo laboral.

"El trabajo es, sin duda, bueno para nuestra salud. Incluso cuando estamos malos o lesionados, continuar en el trabajo —al menos en ciertos puestos— es a menudo mejor para la recuperación que largos periodos alejado del empleo", concluye el informe británico.

Este análisis, elaborado por la asociación británica The Work Foundation, ha revisado las investigaciones realizadas al respecto y ha entrevistado a 15 especialistas en salud laboral. En concreto, se centraron en cuatro trastornos musculoesqueléticos: el dolor de espalda, la artritis, la espondilitis anquilosante (artritis de columna) y los problemas en las extremidades superiores, como codo de tenista o síndrome del túnel carpiano.

Pese a que estos problemas mantienen a un millón de trabajadores alejados de sus empleos, los autores del informe piden un cambio de mentalidad: a la larga, estar sin trabajar resulta contraproducente. "Existen aplastantes evidencias de que estar sin trabajar es, en sí mismo, malo para la salud", señala el trabajo.

"Mientras las condiciones físicas del trabajo pueden causar o agravar los síntomas musculoesqueléticos, el impacto y los resultados de los pacientes (baja laboral e incapacidad) está estrechamente relacionada con factores psicosociales. Las evidencias sugieren que el trabajo puede ayudar a mejorar el deterioro de muchos trastornos y ayudar a recuperarse de un trastorno musculoesquelético. Sin embargo, muchos médicos de cabecera y empresarios piensan erróneamente, que el paciente con trastornos musculoesqueléticos debe estar bien al 100% antes de plantearse cualquier retorno al trabajo", reza el informe.

Para evitar esos largos periodos alejado del puesto de trabajo, el informe aconseja intervenciones precoces. Así, instan a los médicos de cabecera a que identifiquen los casos en los que la vuelta al trabajo puede resultar positiva. El artículo apuesta por la colaboración entre pacientes, empresarios y médicos de atención primaria para lograr un equilibrio entre la necesidad de descanso y la necesidad de trabajar. En ciertos casos, el acceso inicial a fisioterapia o fármacos puede atajar la gravedad del problema.

Los autores británicos también recomiendan a los empresarios mejoras en el lugar de trabajo, desde ajustes en los horarios laborales, hasta medidas ergonómicas o evitar las exigencias excesivas o lesivas para el trabajador. "Nuestra intención es reconocer el considerable avance que se ha hecho [en este campo] durante las dos últimas décadas, pero también animar a los actores a que reconozcan que se pueden hacer más cosas", comentan.

miércoles, 12 de septiembre de 2007

Como el dolor distrae al cerebro

Fuente: Electrónicafacil.

Alguien que trata de concentrarse en el trabajo mientras sufre dolor de cabeza sabe que éste domina imperiosamente su atención; así es cómo la evolución ayudó a asegurar la supervivencia en un mundo lleno de peligros. Ahora, unos investigadores han localizado la región del cerebro responsable de que el dolor tenga capacidad para afectar al proceso cognoscitivo, y han encontrado que esta región no es la misma que la involucrada en la interferencia del proceso cognoscitivo causada por una tarea de memoria capaz de distraernos de otras cosas.

(NC&T) El descubrimiento ha sido hecho por la investigadora Ulrike Bingel y sus colaboradores del Centro Médico Universitario de Hamburgo-Eppendorf.

Con el propósito de buscar la región responsable de la capacidad que el dolor tiene para usurpar la atención, los investigadores pidieron a voluntarios ejecutar una tarea cognoscitiva que involucraba distinguir imágenes, así como una tarea de memoria de trabajo que implicaba recordar imágenes. Las tareas debían realizarlas mientras experimentaban diferentes niveles de dolor causados por la estimulación de sus manos con un rayo láser inocuo.

Durante estas pruebas, los cerebros de los voluntarios fueron examinados usando resonancia magnética funcional por imágenes. En esta técnica analítica de gran uso, campos magnéticos inocuos y ondas de radio se utilizan para examinar el cerebro con el fin de determinar el flujo de la sangre a través de las regiones, lo que refleja la actividad del cerebro.

Los experimentos identificaron una región cerebral llamada complejo occipital lateral (LOC por sus siglas en inglés) como el área relacionada con lo cognoscitivo afectada tanto por la carga de memoria de trabajo como por el dolor. Este hallazgo había sido pronosticado, dado que ya se sabía que el LOC está involucrado en el procesamiento de imágenes.

A continuación, se intentó identificar la región del cerebro a través de la cual el dolor afecta al funcionamiento del LOC. Se especuló con que la mejor candidata era la región denominada rACC. Se sabe que esta región está relacionada con el procesamiento del dolor en el cerebro, y que es parte de la corteza cingulada anterior, que desempeña un papel importante en funciones ejecutivas tales como el control de la atención. Estas estructuras se encuentran a gran profundidad en el interior del cerebro, en la región de conexión entre los dos hemisferios.

Los exámenes mediante resonancia magnética funcional por imágenes indicaron que el rACC es realmente el centro cerebral a través del cual el dolor influye sobre el LOC. En contraste, los investigadores encontraron que una carga de memoria de trabajo afecta al LOC a través de una región diferente: la corteza parietal inferior.

jueves, 21 de junio de 2007

El secreto de las personas inmunes al dolor

* Un estudio en tres familias paquistaníes aclara por qué algunos no perciben el dolor
* El hallazgo puede dar pie a nuevos tratamientos analgésicos

Perciben el frío, las cosquillas... pero son incapaces de sentir un pinchazo. Tres familias del norte de Pakistán, emparentadas entre sí, portan una mutación genética que hace a algunos de sus miembros insensibles al dolor. Un equipo de investigadores británicos y paquistaníes ha estudiado a seis niños de estos clanes y ha descubierto que una mínima alteración en el circuito encargado de llevar esta información al cerebro es el responsable. Sus conclusiones se publican en el último número de la revista 'Nature'.

Todo comenzó con un pequeño artista callejero bien conocido en los servicios de médicos de Lahore (una ciudad al norte de Pakistán). El niño, de 10 años, daba espectáculos caminando sobre carbones ardientes o clavándose cuchillos en los brazos. Ninguno de estos números le causaba la mínima molestia. Este caso llevó a especialistas de la ciudad, en colaboración con investigadores de varios centros de Reino Unido, Jordania, Emiratos Árabes e Italia, a indagar en las claves de esta insensibilidad. El pequeño falleció antes de que pudieran estudiarle, así que los autores evaluaron a tres familias emparentadas. Identificaron a seis críos, entre cuatro y 14 años, con el mismo problema.

"Ni siquiera cuando eran bebés habían sentido dolor. Ninguno sabía cómo era, aunque los más mayores eran conscientes de qué acciones debían desencadenarlo (incluyendo actuar como si les doliese tras una entrada en un partido de fútbol)", cuenta el artículo de 'Nature'. Tanto sus padres como sus hermanos sí sentían dolor.

Por culpa de esta atrofia, los niños tenían lesiones en los labios y en la lengua (se habían mordido a sí mismos de muy pequeños) y sufrían con frecuencia cortes, magulladuras y fracturas (que sólo se podían diagnosticar si cojeaban). La percepción del dolor no sólo es un proceso desagradable, sino un 'sistema de alarma' que utiliza nuestro cuerpo para advertir de una amenaza externa o de alguna lesión.

Pero todo este complejo circuito se trastoca con una mínima alteración, según revela el estudio de 'Nature'. Hasta ahora se sabía que algunas personas no son capaces de sentir dolor (un problema muy raro, aunque se conoce desde principios del siglo XX), pero no por qué. "El estudio da una visión completamente nueva al fenómeno", explica Carlos Goicoechea, profesor de Farmacología en la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid.
Único culpable

"Como las vías de la percepción del dolor son tan numerosas y complejas, fue sorprendente que la interrupción de un único gen, el SCN9A, pudiese llevar a la completa pérdida de la señal nociceptiva [de dolor]", dicen los autores. Los seis pequeños estudiados presentaban alteraciones en este fragmento de ADN.

El SCN9A es el encargado de regular la fabricación de unas proteínas (los llamados canales de sodio 1.7) que se encuentran en la superficie de las neuronas encargadas de transmitir la información dolorosa. Cuando el sodio atraviesa estos canales, la célula nerviosa se excita y le pasa la 'señal de alarma' a la siguiente. Los autores creen que el pequeño artista callejero también tenía esa mutación, pues su madre es portadora de un gen SCN9A alterado.

Las alteraciones genéticas de los participantes hacían que se perdiese la función de estos canales (canulopatía) en las células nociceptivas (las que llevan esta señal desde las terminaciones nerviosas a la médula espinal). Es decir, que la información dolorosa no llegaba a su destino (el cerebro). El autor del comentario que acompaña a este artículo, Stephen Waxman, neurólogo de la Universidad de Yale (EEUU), no descarta que estas familias tengan cambios en los la médula espinal o el cerebro que también contribuyan a su insensibilidad.

"Lo increíble de este trabajo es que esa alteración impide la transmisión de la señal dolorosa, pero sí se transmiten otras señales", explica Goicoechea. Los niños seguían percibiendo sensaciones como el frío y el calor, las cosquillas, la presión o el sentido del tacto.
Aplicación

El hecho de que, salvo por su insensibilidad, los niños estuviesen sanos, indica que pueden desarrollarse medicamentos basados en esta estrategia sin ocasionar efectos secundarios.

Como el canal 1.7 no está presente en el músculo cardiaco o en neuronas del sistema nervioso central, esta diana terapéutica "no debería, en principio, tener acción directa sobre esas células y de este modo debería tener menos efectos secundarios que las actuales medicaciones contra el dolor", dice Waxman.

"La alteración de ese canal sí tendría utilidad terapéutica, pero no su bloqueo completo", explica Goicoechea. Ya se sabía que el 1.7 (al igual que otros canales de sodio) participa en la transmisión del dolor, pero en los estudios en animales se ha visto que los ratones sin este canal fallecían prematuramente, aclara este especialista, quien advierte que "la aplicación terapéutica está muy lejos. Todavía hay que conocer bien el mecanismo de acción [del 1.7]".

Los autores apuntan a otra hipótesis: las mutaciones genéticas del SCN9A también "podrían explicar las variaciones en los umbrales de dolor entre los individuos". Es decir, que por qué algunos somos más sensibles que otros ante un mismo pinchazo.

Fuente: El Mundo.