viernes, 3 de octubre de 2008

¿Cuánto les duele a los animales?

Fuente: BBC Mundo.

Por primera vez, los científicos en el Reino Unido deberán publicar el nivel de sufrimiento que experimentan los animales utilizados en pruebas de laboratorio.

La medida forma parte de nuevas recomendaciones de un grupo de científicos que asesoran al gobierno británico sobre la regulación de la investigación con animales.

Los grupos protectores de animales -que hacen campaña para encontrar alternativas al uso de éstos en ensayos de laboratorio- recibieron positivamente el anuncio.

Pero algunos expertos temen que la nueva medida coloque una carga adicional a los científicos en un campo que ya está extremadamente regulado.

En el Reino Unido, igual que en muchos otros países del mundo, las leyes requieren que cualquier sustancia que se utilizará para uso médico sea probada en al menos dos tipos diferentes de mamíferos vivos.

En ocasiones también se utilizan animales para el desarrollo de productos caseros, sustancias químicas industriales, pesticidas, pintura y aditivos alimenticios.

Menos sufrimiento

Cada año se utilizan en el Reino Unido unos 3 millones de animales para experimentos científicos (la mayoría con roedores).

En los países de la Unión Europea, donde la práctica también está muy regulada, la cifra es de 11 millones.

Actualmente cada proyecto científico institucional e individual debe solicitar una licencia del gobierno para experimentar con animales.

Los investigadores deben registrar el número de ejemplares que usarán en el experimento, pero no se llevan registros de lo que sucede realmente con éstos durante el procedimiento.

Ahora, tal como dijo a la BBC el profesor Dominc Wells, investigador del Colegio Imperial de Londres y parte del grupo que redactó las recomendaciones, la nueva medida intenta hacer más transparentes los procedimientos experimentales y mejorar la práctica para minimizar el sufrimiento.

Pero ¿cómo se puede medir el nivel de sufrimiento que experimenta un animal?

"Lo que hacemos es medir la respuesta del animal, los síntomas clínicos que muestra, su consumo de alimento y agua y pérdida de peso" dice el científico.

"Y a corto plazo, por ejemplo con una vacuna, podemos ver de inmediato si ésta causa malestar en el animal", agrega.

"Lo más importante -dice el investigador- es que seamos capaces de medir las respuestas de un animal".

"Por ejemplo un pescado atrapado con un anzuelo en la boca responde de inmediato y eso nos indica que tiene un nivel de dolor".

Alternativas

El profesor Wells se dedica a la investigación de tratamientos para enfermedades de distrofia muscular, en particular la de Duchenne, un trastorno letal en hombres jóvenes.

En sus experimentos utiliza ratones con un defecto genético similar al de los jóvenes que sufren la enfermedad y en éstos prueba una variedad de sustancias para ver si mejoran la condición de los músculos y la enfermedad.

Tal como explica el científico, durante un experimento se registra todo lo que ocurre con un animal.

El objetivo de estos ensayos es probar que las terapias no causen problemas o reacciones en quien las usa.

Pero ahora la nueva medida requiere que se hagan públicos estos registros, indicando en tres rangos - "suave", "moderado" o sustancial"- el nivel de sufrimiento que experimentó el animal.

"Esto permitirá que el público entienda el grado de dolor, sufrimiento, incomodidad o daño permanente al que el animal es sometido" afirma el profesor Wells.

Los expertos creen que éste es el primer paso para reducir sustancialmente, o quizás evitar, la experimentación con animales, porque al público no le gustará oír que un alto porcentaje de animales está experimentando "sufrimiento sustancial" en los laboratorios científicos.

"Si yo pudiera encontrar la forma de obtener información valiosa en el laboratorio sin usar animales, sería el primero en evitar experimentar con ellos" dice Dominic Wells.

"Pero por ahora tenemos absoluta certeza de que la única forma de desarrollar un tratamiento para uso humano, es probándolo antes en animales", agrega el experto.

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