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lunes, 2 de julio de 2007

Más allá de Plutón

Nos encontramos a unas cien unidades astronómicas del Sol o, lo que es lo mismo, a casi quince mil millones de kilómetros, tres veces más lejos que la distancia media a la que se sitúa el planeta enano Plutón. El Sol es aquí una estrella más del firmamento. La más brillante, eso sí, pero tan lejana que su débil atracción gravitatoria causa que los cuerpos que giran a su alrededor tarden centenares y hasta miles de años en completar una órbita. Por Angel Gómez de Caos y Ciencia.

En estas remotas y heladas regiones del Sistema Solar, se han descubierto hasta la fecha más de mil objetos transneptunianos, algunos de los cuales son de tamaños parecidos, o incluso mayores, que el degradado Plutón. Es el caso de Éride, un cuerpo transneptuniano descubierto en el año 2003.

Recientemente se ha establecido que Éride es un 27% más masivo que Plutón, y un poco mayor en diámetro, estimado en 2.400 km (Plutón tiene unos 2.300 km). Su masa se ha determinado con bastante precisión gracias a la observación del periodo orbital de su luna Disnomia, de unos 75 km de diámetro, que gira a unos 36.000 km del cuerpo cada 15,8 días.

Éride (o Eris para los anglosajones) se llama como la diosa griega de la discordia. Su nombre refleja la larga disputa que tuvo lugar en el seno de la comunidad astronómica acerca de su naturaleza. Cuando se supo que Éride (originalmente 2003 UB313) tenía un tamaño similar al de Plutón, sus descubridores, liderados por Michael Brown, profesor del CalTech, propusieron a la Unión Astronómica Internacional (UAI) discutir sobre su posible estatus planetario.

Ello condujo, en última instancia, a la famosa decisión tomada por la UAI el año pasado en Praga: redefinir la descripción de planeta y establecer una nueva categoría, la de planeta enano, dentro de la cual Éride es el cuerpo mayor, seguido en tamaño por el sistema Plutón/Caronte y Ceres, que es el asteroide más grande del cinturón principal entre Marte y Júpiter. Hay una docena más de cuerpos candidatos a planeta enano, todos ellos objetos transneptunianos y con diámetros superiores a los 750 kilómetros.

Mientras que Plutón tarda unos 248 años en girar alrededor del Sol, Éride requiere 557 años, más del doble. Su órbita, como la de la mayoría de los cuerpos transneptunianos, es muy excéntrica, con un perihelio a 5.600 millones de km y un afelio a más de 14.600 millones de km.

A diferencia de los ocho planetas del Sistema Solar, cuyas órbitas se encuentran en el mismo plano (la eclíptica), la de Éride está inclinada unos 44 grados. Ahora mismo, este planeta enano se encuentra en el punto más apartado de su trayectoria en medio milenio: 97 veces más lejos que la distancia de nuestro planeta al Sol. Allí, su temperatura superficial media es de unos 30 K, o 243 ºC bajo cero. Realmente frío.

Los últimos resultados de la medición de la masa de Éride, obtenidos con el Telescopio Espacial Hubble y los telescopios Keck (Hawai), indican que el material que lo compone, probablemente una mezcla de hielos exóticos y rocas, tiene una densidad de unos 2 gramos por centímetro cúbico. Basándose en su espectro, los investigadores piensan que está cubierto por una capa de hielo de metano, que habría podido emanar de su interior congelándose al llegar a la superficie.

Como semeja ser también el caso de Plutón, el metano habría sufrido transformaciones químicas, quizás debidas a la débil radiación del Sol, que han provocado que, solidificado, adquiera un tono rojizo. No obstante, el color de Éride es más claro que el de Plutón, posiblemente debido a la mayor distancia al Sol del primero. Además, con un albedo de 86%, es uno de los cuerpos más reflectantes del Sistema Solar, se especula que debido a la renovación periódica de los hielos de su superficie. Ésta sería causada por las fluctuaciones de temperatura debidas a la gran excentricidad de su órbita y las consecuentes, y enormes, diferencias en su distancia al Sol.

Su elevado brillo relativo hace que aparezca en el cielo como una estrella de magnitud 19, una luminosidad accesible incluso para telescopios de aficionado de tamaño medio dotados con detectores electrónicos tipo CCD. No ha sido encontrado hasta hace poco tiempo por su gran inclinación orbital: los programas de búsqueda de objetos transneptunianos suelen estudiar el plano de la eclíptica, que es donde se concentran la mayor parte de los cuerpos del Sistema Solar.

Hoy en día, Éride se encuentra en la constelación de Cetus. No pasará a la constelación vecina de Pisces hasta el año 2036, lo que demuestra la lentitud de su movimiento orbital en los confines del sistema planetario.

Fuente: La Flecha.

viernes, 15 de junio de 2007

El planeta enano Eris tiene 1,27 veces más masa que Plutón

El planeta enano Eris, bautizado en 2005 provisionalmente por su descubridor, Mike Brown, como 'Xena', tiene 1,27 veces más masa que Plutón, con lo que se constata que es el objeto helado más grande del cinturón de Kuiper más allá de Neptuno.

Eris, que recibió su nombre definitivo en la misma sesión de la Unión Internacional de Astronomía (UIA) en la que Plutón perdió su condición de planeta, ha sido medido ahora gracias al observatorio W.M.Keck y el telescopio espacial Hubble, que ya en 2006 había mostrado que era ligeramente más grande que Plutón.

Sin embargo, su masa solo ha podido ser calculada observando el movimiento orbital de su luna, Dysnomia, según un trabajo que publica mañana la revista Science.

Dysnomia tiene una órbita circular de unos 16 días, lo que favorece la idea de que nació de una colisión entre Eris y otro objeto del cinturón de Kuiper.

Los satélites de Plutón, al igual que sucede con el sistema de la Tierra y la Luna, pudieron haber surgido de un proceso de colisión y mantenerse como remanentes en órbita atraídos por el planeta.

Comparando la masa y el diámetro, se ha calculado que la densidad de Eris es de 2,3 gramos por centímetro cúbico, es decir, muy similar a la de Plutón, el objeto del cinturón de Kuiper EL61, y la luna Tritón de Neptuno.

Esa alta densidad implica que los cuerpos no son de hielo puro sino que tienen una significativa composición rocosa.

El descubrimiento de Eris en 2005 (catalogado oficialmente como 2003 UB313) animó el debate sobre el estatus planetario de Plutón dado que los astrónomos se dieron cuenta de que tendrían que llamarle 'el décimo planeta' si Plutón retenía su estatus.

La asamblea general de la UIA, que congregó en verano del año pasado a más de 2.500 expertos de 75 países, decidió que Plutón perdía la condición de noveno planeta del Sistema Solar, que había gozado desde 1930, y que se establecía una nueva clasificación para albergar apropiadamente a todos los nuevos objetos descubiertos y por descubrir.

Plutón pasó así a 'presidir' la segunda división, la de los planetas enanos, un escalón el que también colocaron a los otros aspirantes a planetas: Eris y el asteroide Ceres.

Eris tiene un diámetro de 2.400 kilómetros y está actualmente a 97 medidas astronómicas del sol, es decir, 14.000 millones de kilómetros, cerca de su posición más alejada de esa estrella.

El planeta enano tiene una órbita elíptica que tarda 560 años en completarse y, según los científicos, está cubierto de una capa de metano congelada.

Aunque parecido al de Plutón, también cubierto por ese gas, el color de Eris es más amarillento, tal vez debido a que está más alejado del sol.

Fuente: Terra España.