lunes, 17 de septiembre de 2007

La cooperación entre personas no depende sólo de la recompensa

Fuente: mi+d.

Científicos de la Universidad Carlos III de Madrid han llegado a la conclusión de que los comportamientos cooperativos aparecen espontáneamente, aunque en principio los individuos altruistas salen perjudicados.

El origen de la cooperación es uno de los problemas más importantes que se plantean para el siglo XXI, según la revista Science. La pregunta a responder es qué nos hace colaborar con nuestros semejantes. Y ese es uno de los objetos de estudio de la Complejidad, una disciplina a caballo entre la física y las matemáticas, con la utilización de la teoría de juegos. Con estas herramientas, un grupo de científicos de la Universidad Carlos III de Madrid (UC3M) ha llegado a la conclusión de que los comportamientos cooperativos aparecen espontáneamente, aunque en principio los individuos altruistas salen perjudicados.

Para Ángel Sánchez, profesor del departamento de Matemáticas de la UC3M y uno de los autores del estudio, lo más novedoso de esta investigación es "que la evolución puede producir comportamientos totalmente inesperados y en principio incomprensibles, en función de cómo sea la presión selectiva u otros parámetros del problema". Uno de esos comportamientos inesperados que han observado los investigadores es que, variando ciertos parámetros referidos al ritmo de la interacción y el aprendizaje, se dan situaciones en que a pesar de que lo más ventajoso es cooperar, puede que no ocurra. "Es contra intuitivo y muestra lo creativa que puede ser la evolución", asegura Ángel Sánchez, que también es director adjunto del Instituto Madrileño de Estudios Avanzados (IMDEA) / Matemáticas.

El estudio que ahora han publicado estos científicos en European Physical Journal B se centra en el dilema de la recompensa en la cooperación. Si se refiere a la cooperación entre varios individuos, cabe la posibilidad de que se acepte la colaboración a pesar de que los desertores obtengan el mismo beneficio que los que cooperan, aunque la cooperación puede quebrar si son demasiados los desertores.

En el caso de la cooperación entre sólo dos individuos, esta investigación se ha basado en varios juegos, aunque se les ha dado más importancia a dos: "la caza del ciervo" (stag-hunt) y "la ventisca" (snowdrift). Una forma típica de plantear el primero -explica Ángel Sánchez- es que dos cazadores han de decidir si cooperan, pudiendo entre ambos cazar un ciervo, o no cooperan, y se dedican a cazar liebres individualmente. La opción del ciervo es la más beneficiosa, porque obtienen mucha más comida, pero es más arriesgada, porque si un jugador opta por cazar liebres en solitario el otro no puede capturar al ciervo y no consigue comida. En el otro caso se plantea cómo se comportan dos personas atrapadas por una ventisca: si ambas cooperan para quitar la nieve se liberan antes, pero si una lo hace en solitario, la otra obtiene todo el beneficio sin coste alguno. Si ambos piensan así nadie quita la nieve y ambos se quedan atrapados para siempre. El dilema surge por tanto en elegir entre contribuir para obtener un beneficio o no hacerlo, arriesgándose en este caso a un perjuicio.

Este trabajo contribuye a entender las condiciones que fomentan la cooperación, un factor decisivo en nuestra sociedad, lo que puede ayudar a diseñar políticas para el fomento del trabajo común. Además, aseguran los investigadores, la teoría de juegos es una de las herramientas básicas de trabajo de la economía teórica, sobre todo de la microeconomía, y por tanto las conclusiones de este estudio son también de interés en ese terreno.

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